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Exportación insólita: buscan “bolillitas” de naranjo amargo de veredas argentinas para la industria farmacéutica asiática

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Lo que antes era un descarte que terminaba pudriéndose en las veredas de ciudades como Azul, San Pedro o Tucumán, se transformó inesperadamente en un codiciado producto de exportación. Las pequeñas “bolillitas” de naranjo amargo, frutos inmaduros que crecen en el arbolado urbano, son ahora el foco de la industria farmacéutica del sudeste asiático por su alto contenido de hesperidina, un antioxidante natural con propiedades medicinales.

El hallazgo de este potencial comercial surge de la investigación del ingeniero agrónomo Hernán Godoy, profesor de Fruticultura en la Facultad de Agronomía de Azul. Godoy, quien previamente había publicado sobre las bondades y usos del arbolado urbano, destacó la utilidad medicinal de los flavonoides presentes en estos cítricos. Una de estas publicaciones locales llegó a manos del CEO argentino de EnterVietnam, una compañía dedicada al abastecimiento de empresas en Asia, que estaba justamente en la búsqueda de estos frutos.

De la investigación local a la demanda internacional

El contacto entre el empresario y la Universidad Nacional del Centro (UNICEN) marcó el inicio de un protocolo de trabajo concreto. El interés de los importadores no es esporádico, sino que apunta a una continuidad en la oferta, lo que abre grandes oportunidades para poner en valor un recurso que hasta ahora se consideraba desperdicio en varias provincias argentinas.

La clave del interés asiático no reside en la naranja madura, sino en el fruto en su etapa inicial de desarrollo. Según explicó Godoy a TN, la demanda se centra en naranjas muy pequeñas, verdaderas “bolillitas” verdes de apenas entre 1,5 y 1,8 centímetros de diámetro, ya que es en este estadio donde se concentra la mayor cantidad de hesperidina.

Operativo de recolección y futuro comercial

Para responder al requerimiento inicial, se activó un minucioso operativo logístico conjunto en el casco urbano de Azul. Miembros de la Facultad de Agronomía y la Municipalidad de Azul participaron en la recolección, analizando árbol por árbol. Posteriormente, la bioquímica Analía Margheritis, investigadora de la Facultad, realizó las tareas básicas de laboratorio para las muestras.

Las primeras muestras de bolillitas verdes ya fueron enviadas a China para ser testeadas. La industria asiática es la encargada de extraer el compuesto, que luego se distribuye a diversas empresas farmacéuticas. Actualmente, la firma importadora está evaluando la aptitud de los frutos de San Miguel de Tucumán, San Pedro y Azul de forma simultánea. El profesor Godoy indicó que la intención es hacer una oferta al titular de las plantas, en el caso de Azul, a la Municipalidad, a la localidad que arroje los mejores valores.

En principio, la demanda ascendería a un volumen de 8 toneladas de fruta. Este volumen es considerable si se tiene en cuenta el diminuto tamaño de los frutos. La concreción de este canal de comercialización exterior representaría un cambio radical para la gestión del arbolado urbano, que en Azul cuenta con 477 ejemplares declarados como patrimonio.

Además de generar una importante fuente de ingresos para la ciudad y crear empleo, este proyecto resolvería un problema de higiene pública, ya que la caída de los cítricos maduros en las veredas suele generar suciedad.

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