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Argentina vs. Cabo Verde: la preocupación de Scaloni por el calor extremo de Miami

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MIAMI, Estados Unidos (enviado especial).- La Selección Argentina se prepara para enfrentar a Cabo Verde en un escenario que, a pesar de sus comodidades, presenta un desafío adicional: el clima. El estadio de Miami, sede de la final de la Copa América 2024 y uno de los más atractivos entre las 16 sedes del Mundial, carece de aire acondicionado, un detalle crucial en esta época del año en Estados Unidos, con temperaturas que superan los 32 grados Celsius.

Desde la llegada de la Scaloneta el miércoles por la noche, el clima no dio tregua. La ciudad se caracteriza por un ambiente caluroso, pesado y pegajoso. La combinación de lluvias intermitentes, sol y una alta humedad forma una densa nube de aire caliente, que se intensifica en los alrededores del estadio debido a la escasez de árboles y las amplias superficies de cemento que irradian calor.

El partido entre Argentina y Cabo Verde comenzará a las 18 de Miami (19 de Argentina) y se espera una máxima de 32,7° Celsius, con una humedad rondando el 80%. Estas condiciones son significativamente más elevadas que las experimentadas en el debut ante Argelia en Kansas City (27°C) y distan mucho del clima estable encontrado en Dallas para los encuentros con Austria y Jordania, donde el estadio sí contaba con refrigeración integral.

La inquietud de Scaloni por el “estrés térmico”

Para Lionel Scaloni, este factor climático es una preocupación constante. El director técnico ya había expresado su disconformidad con el horario del partido contra Cabo Verde después del triunfo sobre Jordania, y este jueves volvió a insistir en el punto. Desde la sala de prensa del propio estadio, tras comprobar en carne propia el calor reinante, Scaloni declaró: “Se podría haber jugado a la noche, como en la final de la Copa América. Los escenarios son los que son y las condiciones serán para los dos equipos igual, pero si hace calor, el que pierde es el espectáculo”. Cabe destacar que en el último turno de la jornada, Colombia y Ghana también jugarán en Kansas City, otra sede sin refrigeración.

El encuentro no será el de mayor temperatura del Mundial, pero la alta humedad de Miami podría convertirlo en uno de los más desgastantes. Antes del torneo, diversos organismos habían alertado sobre el “estrés térmico”, el impacto combinado en el cuerpo por la temperatura, la humedad, el sol, el viento y el calor irradiado por el suelo. Un antecedente reciente fue el partido entre España y Uruguay el sábado pasado en Guadalajara, disputado en condiciones similares, donde el agotamiento de jugadores e hinchas fue notorio. La Fifpro, el sindicato internacional de futbolistas, había sugerido retrasar o reprogramar partidos con temperaturas de 28° C o más, aunque no volvió a pronunciarse una vez iniciada la Copa del Mundo. Algunas estimaciones prevén que este será el Mundial más caluroso de la historia.

Para un equipo como Argentina, acostumbrado a presionar en todos los sectores y a imprimir un ritmo intenso a sus ataques, el estrés térmico es una variable que puede influir, especialmente frente a un rival que probablemente se repliegue y juegue con un bloque bajo. Scaloni aclaró que no lo considera una excusa ni un factor determinante en el resultado, pero sí una situación que habría preferido evitar, sobre todo en las instancias de “mata-mata”, donde el riesgo de lesiones aumenta en un tramo clave del campeonato.

Estrategias para mitigar el impacto y el calendario futuro

Para paliar los efectos del calor, Scaloni había decidido que la selección tuviera el día libre después de la victoria frente a Jordania, sin siquiera trabajos físicos en el gimnasio. Fue una jornada de relajación destinada a la recuperación muscular tras las tensiones y a preparar al equipo para la ola de calor que afecta tanto a la zona central como a la costa este de Estados Unidos.

Desde la FIFA, argumentan que la organización tomó recaudos antes del Mundial, implementando las pausas de hidratación, criticadas por cortar el ritmo de juego, justamente por el calor local del verano. No obstante, estas pausas también ofrecen una ventana para la venta de publicidad en uno de los eventos deportivos más vistos del planeta.

El camino de Argentina hacia la final incluye paradas en Atlanta, nuevamente en Kansas City, otra vez en Atlanta y Nueva Jersey. De estas sedes, solo la de Atlanta cuenta con refrigeración integral. El calor, entonces, se perfila como un adversario más para los equipos, especialmente para aquellos que, como Argentina, buscan no solo el resultado sino también ofrecer un buen espectáculo.

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