Cisma lefebvrista: la Fraternidad San Pío X ordena obispos sin aval papal y recrudece el conflicto con el Vaticano
La relación entre la ultraconservadora Fraternidad Sacerdotal San Pío X (Fsspx), conocida como los lefebvristas, y el Vaticano atraviesa uno de sus momentos más críticos. Este viernes, la Fsspx consagró a cuatro nuevos obispos en la localidad suiza de Écône sin la autorización de la Santa Sede, una acción que el Vaticano había advertido que provocaría la excomunión automática de los involucrados.
Esta decisión profundiza el cisma iniciado en 1988 con la excomunión de su fundador, el monseñor Marcel Lefebvre, por una acción similar. La comunidad se erige como guardiana de la tradición purista del cristianismo, desafiando la autoridad de Roma y rechazando las reformas del Concilio Vaticano II, que en la década del 60 buscó modernizar la Iglesia Católica.
Un rito anacrónico en el Microcentro porteño
En la Ciudad de Buenos Aires, la única parroquia lefebvrista, Nuestra Señora Mediadora de Todas las Gracias, en Microcentro, es un testimonio vivo de estas tradiciones. Cada viernes, a las 7 de la mañana, sus asientos se llenan de fieles que rezan en silencio. A las 7.15, unas campanillas anuncian el inicio de la misa, marcada por cantos gregorianos y un sacerdote que oficia en latín, de espaldas a la congregación y mirando hacia el altar.
Las mujeres, con vestidos o polleras hasta los tobillos y cabezas cubiertas con mantillas, permanecen arrodilladas la mayor parte de la ceremonia. El código de vestimenta es estricto: un cartel prohíbe shorts, minifaldas, transparencias y “escotes indecentes”, citando un pasaje del Antiguo Testamento. Este ritual contrasta fuertemente con las misas celebradas en la mayoría de las parroquias alrededor del mundo, reflejando la visión de la Fsspx de la misa como un acto para Dios, no para la participación de los fieles.
Christian Reyes, un joven de 20 años que se unió a la fraternidad hace tres, describe su experiencia:
“Después de llegar a la Fsspx conocí la verdadera riqueza de la Iglesia Católica, la doctrina y gracia del Señor y lo que Jesucristo dejó a sus apóstoles y transmitió durante más de dos mil años”
Reyes, quien se convirtió al catolicismo tras una crisis de fe en la pandemia, respeta la autoridad del Papa, pero critica lo que considera “enseñanzas ambiguas”.
“Tratamos de hacerle ver al Papa sus errores, que la Iglesia retroceda en el tiempo hasta las verdaderas enseñanzas de los Apóstoles. Si el Papa se equivoca con la doctrina, no lo seguimos ni escuchamos porque eso lleva a la herejía”.
Argentina, epicentro lefebvrista en América Latina
Aunque numéricamente pequeña, la comunidad lefebvrista tiene una presencia significativa en Argentina, siendo el país con mayor peso de esta corriente en América Latina. La fraternidad cuenta con 24 capillas en todo el país y es sede de uno de los cinco seminarios lefebvristas a nivel mundial: el Seminario Nuestra Señora Corredentora, fundado por Monseñor Lefebvre en 1980 en La Reja, Moreno. Allí viven alrededor de 50 postulantes de habla hispana y portuguesa.
El docente e investigador de la Universidad Austral, Arturo Fitz Herbert, especialista en catolicismo, estima que el lefebvrismo en Argentina engloba a menos del 1% de la población. Fitz Herbert explica que el conflicto escaló cuando comenzaron a ordenar sacerdotes y obispos sin el aval jerárquico de la Iglesia.
“Se consideran los puristas del catolicismo y ven a todos los Papas posteriores al Concilio II como un desvío histórico”
Intentos de acercamiento y la ruptura actual
La relación con Roma ha sido fluctuante. Juan Pablo II excomulgó a Lefebvre en 1988. Durante los pontificados de Benedicto XVI y Francisco, hubo intentos de acercamiento. Benedicto XVI reinstauró a los obispos lefebvristas y permitió mayor apertura a la misa tradicional. Francisco, con una relación previa con la fraternidad desde su etapa como arzobispo de Buenos Aires, adoptó un enfoque práctico, otorgándoles la facultad de confesar a cualquier fiel y regularizando de facto su situación canónica, aunque no de derecho. El padre Alejandro Russo, moderador de la curia y doctor en derecho del arzobispado de Buenos Aires, había explicado en abril que Francisco buscaba una solución más estable.
Sin embargo, la llegada del Papa León XIV ha recrudecido el conflicto. En febrero, Davide Pagliarani, superior de la Fsspx, anunció la ordenación de nuevos obispos el 1 de julio, con o sin la autorización de la Santa Sede. La confirmación de esta ordenación en Écône hoy generó la excomunión inmediata de los obispos franceses Marc Hanappier y Michel Poinsinet de Sivry, el estadounidense Michael Goldade y el suizo Pascal Schreiber, así como de quienes los ordenaron.
Pagliarani se mostró desafiante:
“Dios no nos ha abandonado, ni nos va a abandonar”
y sentenció con orgullo que estaban “listos a pagar cualquier precio por la Iglesia” y por seguir adelante con su defensa de la tradición en un “mundo apóstata, que desprecia a Dios”. Russo había advertido antes de la ordenación que, si bien era un punto crítico, no implicaría necesariamente una ruptura total, aunque la situación actual se encamina a un endurecimiento de la postura vaticana.

