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Cadena cárnica: una alianza entre productores, inversores y carniceros revoluciona el negocio ganadero

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Había carniceros que hacía 25 años vendían carne y nunca habían visto cómo se producía un animal en un feedlot”. La frase de Rodrigo Bosch, director comercial y socio de Pretto Agronegocios, resume una de las principales problemáticas y, a la vez, una gran oportunidad en la cadena ganadera argentina: la desconexión entre el campo, el engorde y el mostrador. Para superar esta fragmentación, la empresa cordobesa desarrolló en Sacanta un modelo de integración que abarca la producción ganadera, la agricultura, el feedlot, el financiamiento de inversores y la comercialización de carne bajo una misma estructura.

Este esquema no solo busca eficiencia en la producción vacuna, sino que también se expandió al negocio bufalino, ofreciendo carne de búfalo como una alternativa de menor costo y excelentes propiedades nutricionales en el mercado cárnico nacional.

Integración vertical y el rol de los «hoteleros»

Pretto Agronegocios, fundada hace 30 años por la familia Pretto y con la incorporación de Bosch como socio hace tres años, combina la recría, el engorde a corral y el abastecimiento directo a carnicerías. La clave de su éxito radica en una lógica de planificación industrial que integra cada eslabón. Además, el modelo suma a los llamados “hoteleros”, inversores que compran hacienda y la engordan dentro del feedlot de la empresa, pagando por kilo producido. Estos inversores tienen la opción de vender los animales por su cuenta o que la propia empresa les compre la carne, generando un flujo de capital y una diversificación de riesgos.

Según Bosch, el contexto actual ha impulsado este modelo. La combinación de un maíz relativamente barato, la reactivación de las exportaciones de carne y la mejora en los precios de la hacienda han vuelto a hacer atractivo el negocio ganadero. “La ganadería está en una buena oportunidad y este sistema de engorde a corral también, porque la relación entre el maíz y el kilo de carne está en un muy buen momento”, sostuvo Bosch. El director comercial destacó que, a diferencia del modelo tradicional donde el productor vende al frigorífico y luego interviene un abastecedor, en Pretto Agronegocios “las dos partes de la cadena están integradas”.

La empresa trabaja con animales que ingresan al feedlot con aproximadamente 180 kilos y, tras unos 200 días de engorde, alcanzan alrededor de 380 kilos de faena. Con un cálculo promedio de ocho kilos de maíz para producir un kilo de carne, la firma logra proyectar costos y hasta vender carne a futuro. Entre los inversores “hoteleros” se encuentran abastecedores, cadenas de carnicerías, productores agrícolas e incluso personas ajenas al sector que buscan inversiones a corto plazo.

Oportunidades en la agricultura y la exportación

La integración de agricultura y ganadería generó un nuevo negocio para muchos productores agrícolas, especialmente tras la sequía y la plaga de la chicharrita. Ante la imposibilidad de exportar maíz por problemas de calidad, muchos productores optaron por pagar a Pretto Agronegocios con maíz. La firma, a su vez, compró hacienda a nombre de estos productores, transformando un problema en una oportunidad. Actualmente, la empresa consume unas 8000 toneladas de maíz por año, parte de producción propia y parte recibida como forma de pago, lo que permite a los agricultores vender su maíz “a precio lleno” en la zona, evitando costos de flete a Rosario y duplicando su renta agrícola.

El regreso de la exportación de carne es otro motor clave para el negocio. “Al productor se le abrió otro camino, que es la exportación, que estuvo cerrada durante muchos años. Hoy el mercado internacional está demandando mucha carne”, explicó Bosch. El desafío, según el directivo, es aumentar la oferta de carne, ya sea reteniendo más hembras o elevando el peso de faena. Si Argentina pasara de faenar animales de 370-380 kilos a 400 o 450 kilos, el volumen de carne aumentaría un 30%, lo que permitiría abastecer mejor el mercado interno y moderar los precios para consumidores y carnicerías.

El búfalo, una proteína de bajo costo y alta calidad

Hace dos años, Pretto Agronegocios identificó una oportunidad en el engorde y la comercialización de búfalos. La principal ventaja económica reside en el menor costo inicial del animal, lo que permite una diferencia de cerca del 20% respecto a la carne vacuna. La empresa comenzó con la compra de 300 búfalos y hoy observa una creciente demanda. “Estamos generando una proteína de menor costo y con características muy buenas: es más magra y tiene más hierro”, destacó Bosch, quien afirmó que el consumidor no suele distinguir la diferencia en una degustación.

La propuesta de Pretto Agronegocios va más allá de un caso de éxito empresarial; busca replantear el esquema productivo del país, promoviendo la integración de agricultura y ganadería. “No es agricultura o ganadería, es la integración de los dos modelos de negocio. La Argentina tiene que transformar más proteína vegetal en proteína animal, es lo que hoy demanda el mundo”, concluyó Bosch.

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