DeportesSociedad

Balacera intimidatoria: condenan a una mujer por el ataque a la familia de Ángel Di María

Compartir:

Una mujer fue condenada por su participación en la balacera intimidatoria contra la familia de Ángel Di María, ocurrida en marzo de 2024 en las inmediaciones del country Funes Hills Miraflores, donde reside la familia del reconocido futbolista. La joven, identificada como Sara Belén Gutiérez, deberá cumplir una pena de tres años y seis meses de prisión efectiva.

La resolución judicial se conoció este lunes, luego de que el juez Lisandro Artacho homologara un acuerdo alcanzado entre la fiscal Paula Barros y la defensa de la acusada. Gutiérez fue encontrada responsable de formar parte del “plan criminal” diseñado ante los rumores de un posible regreso del jugador a Rosario Central. La detención de la joven se produjo apenas dos días después del ataque, en un operativo de la Policía Federal en un departamento de alquiler temporario en el centro rosarino.

El rol de Gutiérez y la interna de la barra brava

A más de dos años del episodio, la joven de 25 años reconoció su participación en el plan orquestado por un sector de la barra brava de Newell’s Old Boys. El objetivo era claro: evitar la vuelta del ídolo de la Selección Argentina al club de sus orígenes. Por su rol, Gutiérrrez fue señalada como “coautora de amenazas coactivas calificadas por el uso de arma de fuego y por ser anónimas, intimidación pública agravada y tenencia ilegítima de arma de fuego de uso civil”.

La detención de Sara Belén Gutiérez coincidió con la de su primo, Pablo Acotto, sospechado de comercializar estupefacientes. Ambos fueron registrados por las cámaras de monitoreo de Funes cuando circulaban en un Renault Megane y se detuvieron frente al barrio cerrado situado en Fuerza Aérea al 4200, efectuando disparos al aire. La investigación reveló que la intimidación se dio en un contexto particular, marcado tanto por la eventual vuelta del deportista al fútbol local, tras su extensa carrera en Europa, como por conflictos internos dentro de la barra de Newell’s.

El impacto mediático del atentado buscaba fortalecer su liderazgo dentro de la interna de la barra y desplazar al grupo que conducía la organización.

Así lo precisó la Fiscalía, subrayando la intención de un sector de la barra de Newell’s de consolidar su poder a través de este tipo de acciones.

Las amenazas y los otros implicados

La balacera en Funes Hills Miraflores, en marzo de 2024, fue la primera de una serie de amenazas. Horas después, un cadete entregó en la inmobiliaria de la hermana del jugador una caja que contenía la cabeza de un animal, junto a una bala y un mensaje intimidante. El papel mencionaba directamente a una de las hijas del futbolista, advirtiendo que si Di María regresaba, la próxima cabeza que recibirían sería la de la niña. La vuelta del jugador, finalmente, se concretó recién en mayo de 2025.

Seis meses después de estos episodios, la Justicia imputó a Alejandro Nicolás «Rengo» Ficcadenti y Sergio Gabriel «Bebe» Di Vanni, dos presuntos integrantes de una facción disidente de la barra brava de Newell’s. Para la fiscalía, Ficcadenti buscaba no solo evitar el regreso de Di María a Rosario Central, sino también posicionarse como el nuevo líder de la barra brava de Newell’s, con el supuesto apoyo de Ariel «Guille» Cantero, líder de la banda narco Los Monos. Di Vanni, por su parte, fue señalado como quien planeó las intimidaciones y redactó las notas encontradas tanto en el country como en la inmobiliaria.

Compartir: