Alerta en el NOA: Industriales denuncian falta de gas y paralización de la cosecha de cítricos
Empresarios del noroeste argentino (NOA) encendieron las alarmas por las severas restricciones en el suministro de gas natural, una situación que, según advierten, está comprometiendo la producción, el empleo y la competitividad de las economías regionales. La Unión Industrial de Tucumán (UIT) y la Asociación Citrícola del Noroeste Argentino (ACNOA) exigen la intervención urgente de las autoridades nacionales, provinciales y distribuidoras energéticas para restablecer el abastecimiento y asegurar tarifas razonables.
La preocupación central radica en que estas limitaciones obligan a las empresas a incurrir en costos extraordinarios. Los industriales denuncian que se ven forzados a pagar hasta US$ 27 por millón de BTU por gas importado, una cifra que contrasta drásticamente con los US$ 3 que se comercializa el insumo en otras zonas del país. Desde la UIT, subrayaron que las temperaturas actuales no justifican una situación de emergencia y criticaron que, una vez más, el norte sea el principal perjudicado por las deficiencias del sistema energético nacional.
Impacto directo en la zafra citrícola y las exportaciones
La situación es crítica para la cosecha de cítricos, especialmente la de limón, que representa un importante volumen de exportación para Argentina. Muchas plantas procesadoras ya tuvieron que paralizar sus actividades. ACNOA advirtió que la falta de gas natural y la «escalada desproporcionada de los costos energéticos» ponen en riesgo inminente la continuidad de la zafra y la campaña productiva 2026.
Las plantas procesadoras ya ingresaron al esquema de Rampa 0, lo que las obliga a evaluar la «alternativa drástica de detener por completo sus operaciones», ya que el gas de Cuenca Norte conseguido el mes pasado no es suficiente para sostener los procesos.
Para intentar mantener la actividad, los industriales del agro debieron recurrir al mercado internacional para adquirir Gas Natural Licuado (GNL). Sin embargo, esto representa un «impacto económico inviable», ya que su precio «escaló cuadruplicando e incluso quintuplicando los costos del gas de red competitivo». Estos sobrecostos, explican los citrícolas, se traducen en pérdidas y «destruyen la competitividad», volviéndose imposibles de trasladar al precio final de los productos de exportación. La consecuencia directa es la posible paralización de las exportaciones y la consecuente pérdida de ingreso de divisas en el momento más crítico de una zafra que es netamente estacional.
Riesgo social y pedido de transparencia
“El impacto social será inmediato y devastador, ya que afectará de manera directa a 50.000 trabajadores directos e indirectos y al tratarse de una actividad de temporada, la pérdida de la cosecha actual representa un daño económico que ya no podrá recuperarse en el resto del año”, alertó ACNOA.
La UIT, por su parte, exigió «absoluta transparencia» en el funcionamiento del mercado energético. «Las empresas y los trabajadores del Norte no pueden ser quienes soporten las consecuencias de decisiones que afectan la producción nacional. Las empresas que comercializan este recurso estratégico no pueden jugar con el trabajo, la producción y el sustento de miles de familias argentinas», señalaron. Las entidades reclaman al gobierno nacional y a los organismos competentes que ejerzan sus facultades de control y auditoría para garantizar el abastecimiento y la comercialización del gas «con criterios de transparencia, equidad y en defensa del interés general».
«La industria no puede seguir siendo la variable de ajuste. Argentina necesita reglas claras, infraestructura y previsibilidad para producir, invertir y generar empleo. Las economías regionales merecen las mismas condiciones de competitividad que el resto del país», concluyó la UIT. ACNOA, en la misma línea, urgió a las autoridades a «restablecer la capacidad firme asignada y asegurar tarifas razonables que impidan el cese de una actividad que es el motor económico del NOA», y advirtió: «No dejemos que los desajustes coyunturales de la temporada 2026 se conviertan en la crisis estructural permanente del 2027».

