Semáforo económico: Milei exhibe logros fiscales, pero el empleo y el consumo aún no despegan
La economía argentina presenta un panorama de claroscuros a fines de 2026. Si bien el gobierno de Javier Milei logró estabilizar la macroeconomía, con un fuerte ajuste fiscal que llevó a superávit y una desaceleración de la inflación, la pregunta clave en despachos políticos y reuniones con inversores es si estos avances son suficientes para consolidar una recuperación sostenida y llegar fortalecido a las elecciones presidenciales de 2027.
El escenario de crisis aguda, con riesgo de hiperinflación y reservas negativas al asumir Milei en diciembre de 2023, ha quedado atrás. Sin embargo, la respuesta sobre el alcance de la mejora es ambigua: mientras algunas variables muestran un desempeño favorable, otras aún no logran revertir la caída de los ingresos reales y el empleo, especialmente en sectores intensivos en mano de obra.
Verde: las variables que exhiben mejoras
El principal logro que el Gobierno destaca es el equilibrio fiscal. Para este año, se proyecta un superávit primario del 1,5% del PBI, lo que representaría tres años consecutivos de resultados positivos, un hito poco común en la historia económica argentina. Esta corrección se explica principalmente por una drástica reducción del gasto público, instalando la idea de que el equilibrio fiscal es innegociable. No obstante, analistas advierten que su sostenibilidad futura requerirá una mayor contribución de los ingresos fiscales y una asignación más eficiente del gasto.
En línea con la mejora fiscal, el Banco Central (BCRA) continúa acumulando divisas, con más de US$11.000 millones adquiridos en lo que va del año y un stock de reservas brutas que alcanza los US$47.000 millones. A pesar de este avance, Argentina sigue estando entre los países de América Latina con menores reservas en relación con su PBI (6%), muy por debajo de Perú (26,5%), Uruguay (22,2%), Brasil (15,7%) o Chile (13,9%). Esta disparidad se refleja en el riesgo país, que para Argentina se ubica en 437 puntos básicos, solo superando a Bolivia.
La inflación también muestra señales favorables. Tras una aceleración a fines de 2025 y principios de 2026, el índice mensual volvió a descender, marcando 2,1% en mayo. Algunas consultoras estiman que en junio podría perforar el 2%, ubicándose en torno al 1,9%. Este descenso es notable, ya que ocurre mientras el Gobierno sigue corrigiendo tarifas de servicios públicos: el agua subió 34,9%, la energía eléctrica 35,3%, el gas 168,5% y el transporte 40,3% en los primeros seis meses del año, según el Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP).
Amarillo: las que empiezan a moverse
En el ámbito político, el Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) de la Universidad Di Tella subió 3,9% en junio, interrumpiendo una racha negativa iniciada en enero. Aunque todavía está por debajo de los niveles de junio de 2025 y del pico poselectoral de noviembre, el nivel actual supera al de Mauricio Macri en el mismo punto de su gestión y a Cristina Kirchner y Alberto Fernández en sus mandatos.
El mercado laboral dio una señal alentadora en abril, con un aumento del 1,4% real en el salario privado registrado, la primera mejora mensual tras siete caídas consecutivas. Sin embargo, este indicador sigue un 2,9% por debajo de noviembre de 2023. La consultora Equilibra señala que el ingreso disponible real permanece un 14,5% por debajo del promedio previo a la transición presidencial. No obstante, Banco Galicia proyecta que la continuidad de la desinflación podría mejorar el poder de compra y las chances de continuidad del rumbo económico después de 2027.
En el frente cambiario, el dólar minorista en Banco Nación se acerca a fin de mes en $1495, con una suba de 4,5% en junio, pero un aumento de apenas 1% en el año, mientras la inflación acumulada supera el 15%. Aunque el tipo de cambio real se estabilizó, la consultora LCG considera positivo el deslizamiento actual de cara a 2027, un año con potenciales tensiones cambiarias.
La actividad económica creció 2,3% interanual en el primer trimestre de 2026, según el Indec, aunque por debajo de las expectativas. El crecimiento es heterogéneo, traccionado por el agro (18,1%), minería (12,3%) e intermediación financiera (7,5%), mientras que la industria manufacturera (caída del 1,7%) y el comercio (caída del 0,3%) continúan rezagados. Outlier advierte que para alcanzar la proyección anual del 2,9% se requiere una aceleración significativa, dependiente de la recuperación del salario real y del crédito.
Rojo: las que no levantan
El empleo sigue siendo la variable más sensible. La tasa de desempleo se mantuvo estable en 7,8% en el primer trimestre de 2026. Sin embargo, esta estabilidad esconde un deterioro en la composición: el empleo asalariado formal cayó 0,6 puntos porcentuales, compensado por el avance del cuentapropismo y la informalidad, que subieron 0,5 puntos cada uno. Estos últimos absorben a trabajadores desplazados y nuevos ingresantes al mercado laboral. Outlier señala que, si bien el deterioro es gradual, la recuperación del empleo de calidad depende de un mayor dinamismo de la actividad económica en el segundo semestre.
La recaudación impositiva confirma que la economía superó la fase más aguda del ajuste, pero sin entrar en expansión. En mayo, registró su primera suba interanual real del año (1,7%), impulsada casi exclusivamente por el impuesto a las ganancias, mientras el resto de los tributos, en su mayoría, cayeron. El impuesto a los créditos y débitos, un buen indicador de actividad, cayó 4% mensual en términos reales.
La señal más preocupante se observa en el crédito. La morosidad en préstamos bancarios alcanzó el 7,3% en abril, con un salto de 5,1 puntos porcentuales en un año. En financiaciones a familias, trepó al 12,1% y al 14,9% en préstamos personales, el nivel más alto en 22 años. Banco Galicia indica que la reducción de la mora dependerá de la reactivación del otorgamiento de préstamos o de la disminución de la cartera irregular.
Finalmente, el consumo masivo completa el cuadro. En mayo, las ventas de productos empaquetados cayeron 1,6% interanual, la variación negativa menos pronunciada del año. El volumen vendido se ubica en torno al 85% del nivel de enero de 2023. Aunque la desaceleración de la inflación modera la caída, la recuperación del poder de compra de los hogares es aún parcial.

