Déficit habitacional: más de 5,7 millones de hogares sufren la falta de una vivienda digna
Federico González Rouco, economista especializado en vivienda, reveló que 5,7 millones de hogares en Argentina enfrentan algún tipo de déficit habitacional. Esta cifra representa el 38,7% del total de hogares en el país, lo que significa que casi cuatro de cada diez familias no acceden a una vivienda digna. La alarmante estadística fue presentada en el marco del lanzamiento del Observatorio Federal de Acceso a la Vivienda, una iniciativa conjunta de la Asociación de Empresarios de la Vivienda (AEV) y la Cámara Empresaria y Desarrolladores Urbanos (CEDU).
El nuevo organismo, encabezado por González Rouco y Gustavo Llambías (AEV), tiene como objetivo principal generar información confiable, sistematizada y periódica para comprender en profundidad los problemas habitacionales del país. Según explicaron sus impulsores, la falta de datos precisos y actualizados ha sido una barrera para el diseño de políticas públicas efectivas.
La radiografía del déficit habitacional
El economista Federico González Rouco detalló que, si bien el porcentaje de hogares con déficit habitacional se mantuvo relativamente estable en la última década (oscilando entre el 37% y el 42%), la clave reside en analizar los cambios en la composición de este déficit. Este análisis incorpora factores como la migración interna, la evolución de los hábitos de consumo y las transformaciones en la forma de habitar pospandemia.
Al desglosar el 38,7% de déficit habitacional, los datos revelan:
- El 7% de los hogares presenta problemas de acceso a servicios básicos.
- El 21% de las viviendas requieren mejoras o ampliaciones, aunque su estructura es utilizable.
- El 9,7% de las viviendas se encuentran en zonas de riesgo, como áreas inundables o próximas a basurales.
González Rouco enfatizó que «el principal problema habitacional son las personas que viven en viviendas que son mejorables, pero que no tienen cómo mejorarlas», señalando la necesidad de financiamiento para estas mejoras.
Jóvenes e inquilinos: dos realidades distintas
La situación de los jóvenes es particularmente preocupante. El economista afirmó que son «el segmento etario con mayor déficit habitacional». De los aproximadamente siete millones de personas entre 25 y 35 años en el país, 2,5 millones aún residen con sus padres o abuelos. Esta realidad, según González Rouco, se traduce en una «falta de oportunidad de emancipación», ya sea mediante el alquiler o el crédito hipotecario.
En contraste, los hogares inquilinos presentan menores niveles de déficit habitacional que los propietarios. «Es natural porque si podés alquilar, seguramente tengas un margen de decisión mayor», explicó el especialista, vinculando esta situación con el desarrollo económico. Las regiones con mercados de alquileres dinámicos suelen coincidir con mejores niveles de desarrollo, lo que subraya la importancia de fomentar este mercado.
Desafíos y soluciones: la clave del financiamiento
El Observatorio estima que se necesitan 1,5 millones de viviendas solo para cubrir el déficit actual. Este número aumenta considerablemente al sumar la demanda potencial de jóvenes que buscan emanciparse (500.000 viviendas adicionales), la reducción del hacinamiento (otras 400.000) y la migración interna.
«Ninguna política pública puede generar 50% de aumento de la producción de un año para el otro», declaró Gustavo Llambías durante la Exposición Internacional de la Construcción y Vivienda (BATEV), enfatizando la necesidad de datos fiables y realistas.
Para González Rouco, la clave para abordar esta problemática es el financiamiento. No solo se refiere al crédito hipotecario tradicional, sino a una integración más profunda con el mercado de capitales. El economista criticó la visión de abordar la vivienda de forma separada del financiamiento a largo plazo, argumentando que sin esta conexión, las soluciones no son escalables. Además, remarcó que las soluciones no se limitan a construir nuevas viviendas, sino que también incluyen el financiamiento para mejoras, ampliaciones, conexión a servicios básicos y desarrollo de infraestructura.
La metodología del nuevo Observatorio
Una de las principales innovaciones del Observatorio es su metodología, que busca superar las limitaciones de los estudios tradicionales que dependían de los censos nacionales, actualizados cada diez años. El nuevo sistema incorpora cuatro dimensiones de análisis para una medición más precisa y frecuente:
- Déficit cuantitativo básico: evalúa la habitabilidad de la vivienda en términos de materialidad.
- Déficit cuantitativo ampliado: analiza la necesidad de una vivienda nueva por el contexto de riesgo (zonas inundables, basurales).
- Déficit cualitativo básico: contempla viviendas que requieren mejoras o ampliaciones estructurales.
- Déficit cualitativo ampliado: incorpora carencias de servicios básicos como agua potable, baño o desagües.
Con estas herramientas, el Observatorio planea elaborar informes trimestrales, permitiendo un monitoreo casi en tiempo real de la evolución del déficit habitacional y una mirada federal que «salga del porteñocentrismo o AMBAcentrismo», según González Rouco.

