Súper RIGI: Advierten sobre el 20% de componente local y el riesgo de desaprovecharlo
El proyecto de Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), apodado por el sector como “Súper RIGI”, genera preocupación entre empresarios argentinos por la implementación del 20% de componente local. La advertencia central es que este porcentaje, diseñado para fomentar la participación de proveedores nacionales, podría ser utilizado para la contratación de servicios que las grandes inversiones ya tienen previsto adquirir, sin generar un impulso real en la producción de equipos y bienes por parte de la industria argentina.
El reclamo del sector es claro: se busca que la disposición del 20% de componente local se oriente específicamente a la adquisición de equipos y productos de proveedores nacionales, y no solo a servicios. La clave reside en asegurar que este mecanismo se traduzca en un desarrollo concreto para las pymes y empresas locales dedicadas a la fabricación y provisión de insumos tangibles, y no se diluya en gastos operativos que, de todos modos, las grandes inversiones realizarían.
El contexto de la industria y la Economía del Conocimiento
La discusión sobre el RIGI se da en un escenario económico particular. Mientras se debate cómo potenciar las grandes inversiones, otros sectores muestran dinamismo. La Economía del Conocimiento, por ejemplo, ha alcanzado cifras récord, consolidándose como un motor de crecimiento y exportaciones para el país. Este sector, caracterizado por su alto valor agregado y su capacidad de generar empleo calificado, marca un contrapunto con las preocupaciones sobre el RIGI, donde el foco está puesto en la tracción de inversiones de gran escala y su impacto en la cadena de valor local.
Paralelamente, el sector energético, especialmente en Vaca Muerta, busca su punto de equilibrio. La expansión de la producción y la necesidad de sostener las ventas son parte de los “secretos empresarios” que impulsan el debate sobre los incentivos. En este contexto, la correcta aplicación del componente local en el RIGI se vuelve crucial para garantizar que el crecimiento de grandes proyectos como los de Vaca Muerta se traduzca también en oportunidades concretas y sostenibles para la industria manufacturera y de servicios asociada en Argentina.

