Estrategia oficialista: el plan de Javier Milei para polarizar con el peronismo ante las dudas de la economía
El escenario político argentino se encamina hacia una polarización extrema en la que el presidente Javier Milei asegura competir únicamente contra sí mismo de cara a 2027. Sin embargo, detrás de la confianza pública del oficialismo, la cúpula de La Libertad Avanza enfrenta interrogantes cruciales sobre la sustentabilidad electoral del ajuste y la velocidad de la reactivación económica.
La encrucijada económica y las expectativas sociales
A pesar del optimismo que Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, intentan contagiar con la promesa de los «mejores 18 meses de la historia», los indicadores muestran una realidad heterogénea. El Gobierno celebra un crecimiento en sectores específicos durante el primer trimestre de 2026, impulsado por un alza del 19% en la refinación de petróleo y del 18% en la intermediación financiera. No obstante, estos números contrastan con una marcada caída en la industria, la construcción y el comercio, sumado a una baja de la inversión del 10,4% entre enero y marzo.
Esta dualidad se refleja en la opinión pública. Según el último sondeo de la consultora Atlas Intel para Bloomberg, el pesimismo aún domina las expectativas: un 49% de los encuestados cree que la economía empeorará en el segundo semestre, frente a un 41% que aguarda una mejora. La brecha se profundiza al evaluar el mercado laboral (49% contra 34%) y la situación familiar (43% contra 32%). Para revertir esta tendencia, el Palacio de Hacienda trabaja en un plan de créditos hipotecarios financiado con recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la Anses.
Gobernabilidad y el nuevo diseño electoral
En el plano político, la llegada de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete marcó un giro hacia una gestión más tradicional y profesional. Su principal tarea radica en tejer acuerdos con gobernadores aliados bajo una lógica pragmática, condicionada por la escasez de recursos provinciales. En este marco, la reforma del sistema electoral se posiciona como una herramienta clave para el oficialismo.
La intención de eliminar las PASO, diseñada tras el triunfo legislativo de los libertarios, buscaba centralizar el armado de listas en la figura de Karina Milei. Sin embargo, la conveniencia de esta estrategia está bajo análisis, ante el temor de perder un mecanismo para contener tensiones internas con aliados como el PRO y Patricia Bullrich. En paralelo, la posibilidad de habilitar listas colectoras genera debate interno por sus contradicciones con la defensa de la boleta única de papel.
La fractura del peronismo como garantía oficialista
La principal fortaleza del esquema de reelección de Milei descansa en la fragmentación de la oposición. Con una aprobación presidencial que ronda el 40% y un rechazo superior al 50%, el Gobierno necesita evitar un candidato peronista de unidad que fuerce un balotaje. Por el momento, la disputa interna entre el sector de Cristina Kirchner y Máximo Kirchner contra el gobernador bonaerense Axel Kicillof allana el camino oficialista.
Mientras que el jefe de La Cámpora presiona con consignas de máxima, Kicillof esquiva la confrontación familiar directa y concentra su discurso en combatir el modelo libertario, apoyado en su gestión provincial. Ante este panorama, el oficialismo confía en que la falta de una alternativa opositora unificada y moderna le permita consolidar su proyecto de reformas de largo plazo.

