Herederos del cassette: El Zar, Malena Villa y otros artistas que reviven el pop argentino de los 80
Hubo un tiempo en que el pop argentino fue el sonido de una época, libre de censura y efervescente. Durante los años 80, con el alfonsinismo, la democracia y la gesta mundialista de Diego Maradona como telón de fondo, artistas como Charly García, Soda Stereo, Virus, Fito Páez, Andrés Calamaro y Luis Alberto Spinetta definieron una forma particular de entender la música popular. Cuarenta años después, una nueva generación de músicos parece recuperar esa tradición, desafiando las métricas digitales y priorizando la canción.
Esta camada actual, alejada de la masividad del rocanrol posterior, el indie de los sótanos o el trap de las redes, apuesta por el pop como canción popular de autor. Coquetean con melodías y pulsos rockeros, construyen discos conceptuales y narran historias, conectando con una estética que resuena con el público que vivió aquella época dorada del cassette.
El Zar: el romanticismo nocturno que evoca a Los Abuelos de la Nada
Nacidos alrededor de 2013, Facundo Castaño Montoya y Pablo Giménez dieron vida a El Zar. Lo que comenzó como un DJ set electrónico con pistas propias evolucionó hacia un sonido más orgánico y de banda en 2016, con su primer disco Círculos. Su identidad se forjó en una combinación de electrónica y una pulsión cancionera narcótica, nocturna y pop.
La estética de El Zar los emparenta con bandas como Bandalos Chinos y Silvestre y la Naranja. Su propuesta es bailable y electrónica, pero con una sonoridad analógica, guitarras al frente, colchones de teclados y estribillos pegadizos. Esta fórmula los conecta directamente con el pop ochentero de Virus y Los Abuelos de la Nada. La influencia es tan clara que Cachorro López los incluyó en Éxtasis total — Las canciones de los Abuelos de la Nada, el disco que reversiona los éxitos de la banda.
Con más de una década de trayectoria y cuatro discos, Río Hotel se consolidó como su obra cumbre, catapultándolos a la masividad y abriéndoles las puertas de grandes escenarios como el Gran Rex y giras por América Latina y España en 2024. Su último trabajo, Paradiso (2025), explora un lado más sensual y orgánico, marcando una evolución hacia un romanticismo que parece contemplar el amanecer.
Malena Villa: intimidad espacial y versatilidad
«Pienso de más, más de lo que me gustaría», confiesa Malena Villa en el video anticipo de su último álbum, Pensamientos (2023). Este trabajo, con una portada onírica que evoca un País de las Maravillas, es un compendio de canciones coloridas, personales y marcadamente pop, donde explora emociones, ideas y situaciones reales e imaginarias.
Nacida en 1995, Malena Villa es reconocida por su carrera como actriz (El ángel, 100 días para enamorarse) y se lanzó oficialmente a la música en 2020 con su primer disco, La negación. Su sonido se mueve en una galaxia pop que fusiona el beat bailable, la balada y géneros como el funk, el folclore, los boleros y el rap. En 2023, su talento fue reconocido por Alicia Keys, quien la eligió para abrir su show en el Movistar Arena, donde Malena deslumbró con un set íntimo de piano y guitarra.
Luca Bocci: la sensibilidad indie de Mendoza a Barcelona
El indie argentino, surgido post-Cromañón, encontró en La Plata su epicentro con bandas como El Mató a un Policía Motorizado. Sin embargo, en Mendoza, alrededor de 2015, apareció una nueva ola de artistas, entre ellos Luca Bocci, quien a sus 22 años se destacaba por una sensibilidad única para el amor, reflejada en su obra.
Su primer disco, Ahora (2017), lo presentó con una voz frágil, que remite a Gustavo Cerati y Luis Alberto Spinetta, y un sonido de guitarras distorsionadas, grabado de forma casera. Este álbum íntimo e intimista lo catapultó a la escena musical. Sin embargo, en 2018, su nombre apareció en denuncias de acoso en el mundo del rock, lo que lo llevó a retirarse del circuito musical argentino y mudarse a Barcelona.
Desde España, Bocci publicó su segundo disco, No pierdas la simpleza, con canciones de la misma época que las de Ahora, manteniendo su gen intimista. Su reinvención se consolidó en Paraiso corazón (2023), un disco más pop y luminoso que abraza una sintonía de mayor alcance, mostrando un nuevo Luca.
Los Besos: poesía emocional con sello propio
Desde 2011, Los Besos, un ensamble pop hipnótico liderado por Paula Trama –poeta, licenciada en Letras y profesora de composición–, ha construido una cosmología propia. Su universo indie-pop se nutre de confesiones costumbristas, simples y poéticas, que abordan historias de ensueño, amores, dolores, diversidades y política.
Paula Trama canta con una voz tierna y grave que evoca a Rosario Bléfari, cobijada por una orquestación cristalina, delicadeza pop y extravagancia indie. Discos como Copia viva (2018) y Matemática sentimental (2019) fueron clave en la construcción de su sonido y consolidación de su identidad. Su último álbum, Nadie duerme, editado en diciembre de 2023, es una obra madura, sensible y más pop, que llegó tras la primera oleada feminista, la pandemia y un nuevo gobierno.
Joaco Burgos: el joven heredero del rock nacional
A sus 21 años y con tres discos en su haber, Joaco Burgos se erige como un artista respetuoso y conmovedor, un auténtico hijo del rock nacional. Su interpretación de “Tarea fina” de Indio Solari en televisión abierta, tras la muerte del ícono, conmovió por su limpieza y humanidad.
Desde los cinco años, Joaco toca el piano, influenciado por su madre. A los 12, el disco Filosofía barata y zapatos de goma de Charly García marcó un antes y un después. Mientras sus amigos se volcaban al trap, él se sumergía en el rock nacional: Charly, Fito, Spinetta, Los Abuelos de la Nada, de quienes se declara un “nerd”.
En plena pandemia, a los 15, compuso sus primeras canciones y en 2022 las plasmó en su disco debut, Mi lugar. Su segundo álbum, Frenesí (2024), lo presentó en el Teatro Astros y lo llevó a sumarse a Beats Modernos, la banda formada por los músicos de Charly García. Este año editó Desde lo profundo, que presentará en el Teatro Coliseo. Su música es un flashback que pasa por el García de Serú Giran, el Fito de El amor después del amor y la lírica de Spinetta, todo con el aire fresco de sus tempranos veinte.

