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Crisis educativa: ocho de cada 10 rechazan la promoción automática, pero la repitencia pierde consenso

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Los sistemas de promoción escolar vuelven a ser un foco de intenso debate en el ámbito educativo argentino. Un reciente relevamiento del Centro de Investigaciones Sociales (CIS) de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE) revela que, si bien una abrumadora mayoría de la sociedad rechaza la promoción automática de alumnos que no acreditan los aprendizajes mínimos, el consenso sobre la repitencia como solución principal es mucho más moderado.

El estudio, realizado en abril de este año, profundizó en las percepciones de la población sobre la repitencia, la estigmatización escolar, las responsabilidades ante el bajo rendimiento y las alternativas más adecuadas para garantizar los aprendizajes. De fondo, emerge la tensión entre asegurar la adquisición de conocimientos y evitar que las decisiones pedagógicas afecten negativamente las trayectorias escolares y el desarrollo socioemocional de los estudiantes.

Rechazo a la promoción automática, dudas sobre la repitencia

El informe de la UADE destaca que casi ocho de cada 10 encuestados se manifestaron en contra de los sistemas de promoción automática que permiten avanzar de grado sin la posibilidad de repetir. Este dato subraya una fuerte valoración de los mecanismos que exigen la acreditación de aprendizajes mínimos antes de pasar al siguiente nivel educativo. El relevamiento se realizó entre 516 personas mayores de 18 años residentes en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).

Sin embargo, esta postura no se traduce en un apoyo irrestricto a la repitencia. El 58% de los consultados consideró que repetir un grado puede ser una herramienta válida, pero únicamente en situaciones excepcionales para garantizar aprendizajes y competencias fundamentales. Las opiniones también se dividen respecto a su eficacia: el 37% cree que ayuda a estudiantes con dificultades en comprensión lectora o matemática, mientras que un 36% sostiene lo contrario.

Durante décadas, la repitencia fue la principal respuesta a las dificultades de aprendizaje. No obstante, diversas investigaciones han alertado sobre sus consecuencias, que van más allá del rendimiento académico. Repetir implica separarse del grupo de compañeros, lo que puede generar estigmatización, afectar la autoestima, alterar vínculos y disminuir la motivación escolar. De hecho, casi la mitad de los participantes sostuvo que repetir un grado puede estigmatizar al alumno, y el 45% consideró que puede producir efectos negativos duraderos en su desarrollo social y emocional.

El acompañamiento pedagógico gana terreno

Frente a este escenario, las estrategias orientadas a fortalecer el acompañamiento pedagógico son las que reúnen mayor consenso. La implementación de programas de apoyo dentro del aula fue la alternativa más mencionada, con el 53% de las respuestas, seguida por las evaluaciones diagnósticas tempranas (47%) y el trabajo conjunto con familias y comunidad (41%).

La repetición de grado quedó relegada entre las opciones menos elegidas para resolver problemas de comprensión lectora o matemática, mencionada por solo el 25%. Esto contrasta con la preferencia por el refuerzo pedagógico y la detección temprana.

Para profundizar el análisis, el estudio presentó un caso hipotético sobre una alumna de tercer grado con dificultades. Ante la propuesta de que repita el grado, la intervención psicopedagógica fue la alternativa elegida con mayor frecuencia como primera medida (44%), seguida por el refuerzo pedagógico intensivo (28%). Solo el 9% consideró que la primera respuesta debería ser la repetición de la alumna, y un 67% la ubicó en el último lugar entre las opciones planteadas.

Responsabilidades y desafíos en la formación docente

En cuanto a las responsabilidades cuando un alumno repite de grado, el 34% de los encuestados señaló al propio estudiante y el 30% a la familia. La escuela o el sistema educativo fueron mencionados por el 18%, mientras que los docentes apenas alcanzaron el 3%.

El estudio también revela desafíos en la formación y el apoyo a los docentes: el 51% de los encuestados considera que los maestros no cuentan con la formación suficiente para detectar y tratar problemas de comprensión lectora o matemática. Asimismo, el 56% opinó que las familias no comprenden adecuadamente las consecuencias sociales y emocionales que puede generar la estigmatización escolar.

El informe concluye que existe un amplio consenso en torno a la formación docente como eje central: el 75% considera prioritario capacitar a los maestros para detectar tempranamente problemas en lectura y matemática. Estos datos reflejan la necesidad de un enfoque integral que combine exigencia académica con apoyo pedagógico y una mirada atenta a las implicancias socioemocionales de las decisiones educativas.

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