PolíticaSociedad

Caso Adorni: el apoyo incondicional de Milei que no alcanzó para sostener al jefe de Gabinete

Compartir:

La defensa de Javier Milei a Manuel Adorni, su ahora ex jefe de Gabinete, alcanzó un punto de inflexión la noche del 6 de mayo. Con la voz elevada, casi un grito, el Presidente se conectó desde Los Ángeles con LN+ para defender lo que consideraba un “ejecución” injusta de una “persona honesta”. La senadora Patricia Bullrich había exigido públicamente la declaración jurada de Adorni, desatando una discusión interna que Milei intentó sofocar de raíz. “¡Ni en pedo se va!”, sentenció, acusando al periodismo de querer perjudicarlo maliciosamente.

Ese episodio fue el clímax de una saga de tres meses y medio, marcada por gestos, fotos y declaraciones presidenciales, destinadas a blindar a Adorni frente al creciente escándalo por su inexplicable crecimiento patrimonial desde que asumió un puesto en el Estado.

El estallido de la polémica y el primer blindaje

El caso Adorni estalló el domingo 8 de marzo, cuando se conoció que su esposa, Bettina Angeletti, había viajado en el avión presidencial a Estados Unidos. Horas después, se supo que la pareja había tomado vacaciones en febrero en Punta del Este en un vuelo privado. El jueves 19 de marzo, la situación se agravó al confirmarse la existencia de una casa no declarada en el country Indio Cua. Ese mismo día, Milei dio su primera ratificación explícita a su ministro coordinador, permitiendo que Adorni publicara una foto de ambos con una irónica frase: “El Presidente de la Nación junto al flamante Jefe de Gabinete que reemplazará este fin de Gabinete. Fin”. Poco después, viajaron juntos a Tucumán, donde Milei denunció una “carnicería mediática” contra su gobierno.

Con la crisis en aumento, Adorni ofreció una conferencia de prensa el 25 de marzo, donde afirmó no tener nada que ocultar, pero se negó a dar precisiones sobre sus bienes. Tras su exposición, se orquestó un “operativo clamor” en el que todos los ministros expresaron su confianza ciega. Karina Milei lideró el apoyo con un mensaje contundente: “Mi apoyo, intacto. Más allá de las operaciones del periodismo y la vieja política sé quién sos y de tu integridad”.

El 27 de marzo, durante la inauguración de un centro de formación de Capital Humano, el Presidente hizo una pausa, buscó a Adorni con la mirada y le dedicó un “Así es que, Manuel, en algún momento después va a tocar darte las gracias”. Días después, el 2 de abril, en el acto por Malvinas, se abrazó efusivamente con Adorni ante las cámaras, en un gesto que buscaba ser inequívoco. Siete días después, en una entrevista televisiva, Milei se refirió a él como “el maravilloso jefe de Gabinete que tengo”. La semana siguiente, Karina Milei llevó a Adorni a un viaje a Vaca Muerta, en otra señal de abroquelamiento político.

La escalada de críticas al periodismo

A la par de las sospechas sobre Adorni, crecía la agresividad de Milei hacia la prensa. “El 95 por ciento de los periodistas argentinos son delincuentes y escriben financiados por otros países o con medios que tienen conflictos con el gobierno porque quieren prebendas o responden a empresarios. Están contaminados y se dedican a envenenar a la gente”, disparó en la TV Pública.

Esta inquina quedó patente el 29 de abril, cuando Milei acompañó a Adorni a la sesión de control en la Cámara de Diputados. “¡Chorros! Corruptos son ustedes”, les gritó a un grupo de cronistas que le preguntaron en un pasillo sobre la presentación del jefe de Gabinete. Adorni había declarado en el recinto que sus declaraciones de bienes estaban “sin ocultación alguna”, una afirmación que lo comprometería más tarde. Desde el palco principal, Milei había bramado “¡Vamos, Manuel!” mientras aplaudía de pie.

En la previa a esa sesión, el Presidente había filmado un video con sus colaboradores rodeando a Adorni, musicalizado con “Eye of the Tiger”, de la película Rocky.

Presión interna y el fin del blindaje

El intento de pasar página fracasó estrepitosamente el 4 de mayo, cuando el contratista Manuel Tabar declaró en la Justicia que Adorni pagó 245.000 dólares para refaccionar la casa de Indio Cua. Milei no dudó y al día siguiente lo sumó a una reunión en la Casa Rosada con entidades de la comunidad judía internacional, con foto incluida.

Sin embargo, la presión interna comenzó a hacerse insoportable ante lo que parecía una fuente inagotable de revelaciones que debilitaban el relato oficial. Patricia Bullrich blanqueó la situación al urgir a Adorni a dar explicaciones, lo que desató la mencionada reacción de Milei desde Los Ángeles. “Si tuviera los dedos sucios se iría. Pero estoy perfectamente tranquilo que Adorni es una persona honesta y una persona de bien. Los números están en orden y van a ser presentados. No nos preocupa porque tiene todos los números en orden”, afirmó el Presidente, argumentando que Bullrich había “spoileado” a Adorni al saber que estaba a punto de presentar su declaración jurada.

Indignado con las preguntas de los periodistas, Milei insistió: “A mí el desgaste político no me importa porque yo trato con seres humanos. Con seres humanos nobles, honestos que vinieron a hacer grande la Argentina nuevamente”. Descalificó a Tabar como “mentiroso” y “militante kirchnerista” con un “prontuario muy dudoso”, e incluso minimizó los detalles de las obras en la casa de Adorni, refiriéndose a una “cascada” como “dos cañitos de agua”.

El apoyo no cesó. El viernes 8 de mayo, Milei reunió al Gabinete y exigió un respaldo monolítico a Adorni, incluso cruzando enérgicamente a Bullrich cuando ella intentó insistir con la necesidad de explicaciones. El 22 de mayo, el Presidente elogió a Adorni en un discurso ante la Bolsa de Cereales, incluyéndolo entre los artífices de los logros políticos del gobierno.

No obstante, el infortunio de Adorni continuó. La pregunta sobre su sostenimiento se hizo ensordecedora cuando confesó en LN+ haber ahorrado “en negro” y que rectificaría sus declaraciones juradas. Esa noche, Milei se limitó a retuitear un elogio a Adorni de un funcionario menor, Santiago Oría.

La mesa política se reunió al día siguiente, y en una foto de cumpleaños de Patricia Bullrich, Adorni se ubicó a un costado, como si intentara pasar desapercibido. La cuenta regresiva había comenzado. El proceso en el Senado, que podía terminar en una destitución, se había activado. El blindaje presidencial empezaba a romperse.

El viernes 19 de mayo, se anunciaron nuevos funcionarios: Adrián Ravier como vocero presidencial y Fabián Fernández como secretario de Medios. El jefe de Gabinete, con su autoridad limitada, seguía siendo un problema irresoluble. El Gobierno había derrochado capital político para demorar un proceso que parecía inevitable.

El jueves, al llegar a Madrid, Milei volvió a hablar de Adorni: “Si la Justicia lo considera culpable, lo eyecto de una patada, pero yo creo en su honestidad. A mis ministros los banco hasta las últimas consecuencias”. Fue el último gesto. La suerte de Adorni estaba echada.

Compartir: