Malvinas: el Gobierno denunció la «militarización» británica en la ONU y exigió retomar el diálogo
En una nueva instancia del histórico reclamo argentino por las Islas Malvinas, el canciller Pablo Quirno denunció hoy ante las Naciones Unidas la “militarización” y la “explotación unilateral de los recursos naturales” por parte del Reino Unido. Durante su exposición en el Comité Especial de Descolonización de la ONU, Quirno renovó el pedido a las autoridades británicas para retomar las negociaciones directas sobre la soberanía de las islas, a 44 años del conflicto bélico.
“La persistencia de esta disputa impide que la relación entre la Argentina y el Reino Unido alcance toda la profundidad que demanda la historia de ambos países. La Argentina aspira a construir un vínculo maduro y acorde a esa trayectoria compartida. Una relación de esa naturaleza exige abordar la cuestión central. Exige hablar de soberanía”, afirmó el canciller. Este comité, desde la resolución 20 de 1965, insta anualmente a ambos países a negociar una solución a la disputa.
La postura del Gobierno argentino se alinea con el reciente discurso del presidente Javier Milei del 2 de abril, donde también se reafirmó el reclamo de soberanía. A pesar de los intentos por sostener un vínculo comercial y político revitalizado con Gran Bretaña, y los pasos hacia la distensión durante esta gestión, no se han registrado avances en el punto central: la recuperación diplomática de las islas, escenario del conflicto bélico de 1982 que dejó 649 soldados argentinos fallecidos.
Ocupación, población y explotación de recursos
Quirno hizo hincapié en que la “ocupación” británica de las islas en 1833 “quebró la integridad territorial argentina, expulsó a las autoridades y a la población legítimamente establecida, procedió a poblar el territorio con sus propios colonos e impidió la radicación de ciudadanos argentinos”. Esta situación, según el canciller, “fue el origen de una situación colonial que persiste hasta nuestros días”, ante la cual Argentina “nunca prestó consentimiento y mantuvo una protesta constante, pacífica y fundada en el derecho”. Lo acompañaron en su presentación la secretaria de Malvinas, Paola Di Chiaro, y el embajador argentino en Naciones Unidas, Francisco Tropepi.
El canciller también refutó el argumento británico sobre la libre determinación de los pueblos, esgrimido por dos pobladores de las islas durante la reunión. Para Quirno, “en las Islas Malvinas no existe un pueblo colonizado titular de ese derecho”, sino “una población británica implantada por la potencia ocupante luego de la expulsión de las autoridades y de los legítimos pobladores argentinos”. Además, destacó que de los aproximadamente 3000 habitantes, menos de la mitad nació allí, y la presencia de unos 1200 soldados británicos “revela el carácter estratégico y militarizado de la ocupación”.
Otro punto de crítica fue la “explotación unilateral de los recursos naturales” por parte de Gran Bretaña. Esta postura recibió el respaldo de la mayoría de los países que intervinieron en la sesión y que luego aprobaron un proyecto de resolución presentado por Chile, y acompañado por Bolivia, Cuba, Venezuela y Nicaragua.
El Reino Unido también otorga, de manera unilateral, ilegal e ilegítima, licencias y concesiones para la exploración y explotación de recursos naturales renovables y no renovables, incluidos hidrocarburos y recursos pesqueros en la zona en disputa.
Quirno mencionó el anuncio de explotación, a fines del año pasado, por las empresas Rockhopper Exploration Plc (británica) y Navitas Petroleum (israelí) para el desarrollo del yacimiento Sea Lion. En ese contexto, el canciller israelí Gideon Saar se había distanciado de la empresa de su país, reiterando que “la cuestión de las Islas Malvinas debe resolverse mediante la negociación entre las partes, de conformidad con las resoluciones de las Naciones Unidas y el derecho internacional”.
Apoyo internacional y voces disidentes
La posición argentina recibió un amplio apoyo de diversas delegaciones diplomáticas, incluyendo a Irak (en nombre del grupo de 77 y China), Antigua y Barbuda, Venezuela, Sierra Leona, Timor Leste, Indonesia, Chile y China. El representante de Nicaragua expresó la “solidaridad de siempre” con Argentina y contra el “imperialismo británico”. Brasil y México, en calidad de observadores, también manifestaron su pleno respaldo.
Las únicas voces discordantes fueron las de Dorothy Got y Michael Goss, pobladores de las islas, quienes criticaron la “invasión” argentina de 1982 y reclamaron el derecho a decidir su propio futuro. “La Argentina no nos reconoce, pero estamos aquí porque existimos”, afirmó Goss. Sin embargo, antes del discurso de Quirno, Paula Vernet, descendiente del primer gobernante argentino de Malvinas, Luis Vernet, y Guillermo Clifton, nieto de un habitante argentino nacido en 1902, respondieron a estas intervenciones, señalando que en Malvinas hay “un puñado de ciudadanos británicos en territorio argentino”. El comité finalmente aprobó la resolución que insta a ambas partes a negociar la soberanía de las islas.

