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Etiquetado frontal: la Sociedad Argentina de Cardiología rechaza eliminar los octógonos de alimentos

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La Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) expresó su firme rechazo a la propuesta oficial de derogar el sistema de etiquetado frontal de alimentos, que aplica la Ley 27.642 de Promoción de la Alimentación Saludable desde hace cinco años. La entidad se sumó a más de 300 organizaciones profesionales y de la sociedad civil que defienden la continuidad de los octógonos negros, considerándolos una herramienta fundamental para la salud pública y la prevención de enfermedades cardiovasculares.

Desde la SAC, enfatizaron que, si bien cualquier sistema regulatorio es susceptible de mejoras y evaluaciones periódicas basadas en evidencia científica, esta discusión no debe ser un pretexto para eliminar una política pública con un rol preventivo crucial. “La revisión de aspectos técnicos específicos puede enriquecer la política pública, pero no debería implicar un retroceso en el derecho de la población a recibir información clara y visible sobre los productos que consume”, argumentaron los cardiólogos.

El proyecto de ley que busca la derogación, presentado en la Cámara de Diputados el mes pasado con respaldo del oficialismo y aliados, así como de la industria alimenticia, sostiene que las advertencias confunden a los consumidores, aumentan los costos para el sector o no se adecuan a las normas del Mercosur. Sin embargo, la SAC considera que los octógonos son una “herramienta clave” para promover hábitos alimentarios más sanos y prevenir problemas cardiovasculares, que continúan siendo la principal causa de muerte en Argentina y el mundo.

“Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de muerte en la Argentina y el mundo. La evidencia científica demuestra de manera contundente que una alimentación caracterizada por un elevado consumo de productos con exceso de azúcares, grasas saturadas, grasas trans, sodio y calorías contribuye al desarrollo de obesidad, hipertensión arterial, diabetes tipo 2, dislipidemia y enfermedad cardiovascular aterosclerótica”, resumieron desde la entidad.

La presencia de estos sellos negros permite a los consumidores identificar de forma rápida y sencilla los productos que, consumidos habitualmente, pueden aumentar el riesgo cardiometabólico. La SAC subraya que “el etiquetado frontal facilita decisiones de compra más informadas y promueve una mayor conciencia sobre la calidad nutricional de los alimentos disponibles en el mercado”, y advierte que la exposición sostenida desde edades tempranas a estos alimentos favorece la aparición de factores de riesgo que derivan en infartos, ACV e insuficiencia cardíaca.

Alcance de la ley y modificaciones previas

La Ley 27.642 no solo aborda los octógonos, sino que también regula la publicidad de alimentos dirigida a niños y adolescentes, promueve entornos escolares saludables y fomenta la educación alimentaria y nutricional. A fines de 2024, el Ministerio de Salud de la Nación ya había modificado la información de los sellos, una medida que, según críticos como Victoria Tiscornia, magíster en nutrición e investigadora de la Fundación Interamericana del Corazón (FIC) Argentina, se alineó más con los reclamos de la industria que con la evidencia.

El cambio en la regulación de los sellos apuntó a “destacar el nutriente en exceso que se esté agregando” a un producto, considerando únicamente los nutrientes críticos añadidos y no los intrínsecos. Tiscornia criticó que esto podría “alterar la percepción del consumidor respecto de la calidad nutricional del producto, ya que en muchos casos van a tener menos sellos de los que deberían tener”. Un informe de FIC Argentina y Unicef ya había documentado cómo los ultraprocesados desplazan a frutas y verduras en la dieta de la población de 2 a 17 años.

Además, se derogó la Disposición 6924/22 de la ANMAT, que regulaba la publicidad, promoción y patrocinio de productos con sellos, especialmente aquellos dirigidos a niños y adolescentes. Esta modificación, que limitaba la protección hasta los 16 años, dejó fuera de alcance diversas estrategias de marketing. La SAC concluyó su posicionamiento señalando que “las políticas sanitarias modernas deben orientarse a fortalecer las herramientas de prevención y no a reducirlas”. En un contexto de crecimiento de la obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares, la entidad considera “imprescindible sostener medidas que permitan a la población reconocer con facilidad aquellos alimentos cuyo consumo habitual puede impactar negativamente sobre su salud”.

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