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Carlos Gardel: a 89 años de la muerte del Zorzal Criollo, su legado sigue vivo

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El 24 de junio de 1935, la tragedia golpeaba a la cultura argentina con el fallecimiento de Carlos Gardel en un accidente aéreo en Medellín, Colombia. A 89 años de aquel fatídico día, el recuerdo del Zorzal Criollo permanece inalterable, consolidado como una de las figuras más trascendentales de la Argentina y referente ineludible del tango a nivel mundial.

Su inmenso legado y aporte a la cultura nacional motivaron que en 1991 el Congreso de la Nación sancionara la Ley 23.976, que establece el 24 de junio como el Día del Cantor Nacional. Además, Gardel comparte otra efeméride en su honor: cada 11 de diciembre se conmemora el Día del Tango, en un tributo conjunto al Morocho del Abasto y a otro pilar fundamental del género, Julio de Caro.

La vida y obra de una leyenda

Carlos Gardel nació el 11 de diciembre de 1890 en Toulouse, Francia, aunque su origen ha sido objeto de diversas teorías que también sitúan su nacimiento en Argentina o Uruguay. Sin embargo, fue en Buenos Aires donde pasó gran parte de su vida y donde se forjó como la leyenda que hoy conocemos.

Desde temprana edad, Gardel mostró una vocación innegable por la música y el canto. En su juventud, su encuentro con el músico uruguayo José Razzano dio origen a un dúo que rápidamente ganó popularidad. La característica principal de Gardel era su inigualable interpretación vocal, combinando una técnica impecable con una expresividad conmovedora. En 1923, obtuvo la nacionalidad argentina, un país que sería crucial para el desarrollo de su obra, inspirando muchas de sus composiciones en la vida porteña y la cultura criolla.

A lo largo de su carrera, Gardel grabó cientos de canciones y composiciones que hoy son clásicos imperecederos, entre los que se destacan “Mi Buenos Aires querido”, “Volver”, “El día que me quieras”, “Por una cabeza”, “Cuesta abajo” y “Soledad”. Su éxito no conoció fronteras, alcanzando fama en Europa y toda América Latina. Además de su prolífica carrera musical, Gardel incursionó en el cine, participando en películas como Melodía de arrabal y El Tango de Broadway, obras que contribuyeron significativamente a la difusión global del tango.

Su vida, aunque corta, dejó una huella imborrable. Con solo 44 años al momento de su muerte el 24 de junio de 1935, Carlos Gardel se convirtió en un mito, un símbolo eterno del tango y de la identidad argentina.

Frases que inmortalizaron al Zorzal

La elocuencia y profundidad de Gardel no se limitaban a sus letras. Sus reflexiones y declaraciones también calaron hondo, dejando frases memorables que aún resuenan:

“Mi Buenos Aires querido, cuando yo te vuelva a ver no habrá más pena ni olvido”.

“Un artista, un hombre de ciencia, no tiene nacionalidad. Un cantor tampoco, es de todos, y su patria es donde oye aplausos”.

“Cuando necesito de paz, de tranquilidad, de sosiego, cuando muchos copetines y muchas farras me han cansado, vengo a ver a mi viejecita, y a su lado recobro fuerzas.”

“Yo me siento muy feliz y satisfecho con el homenaje del pueblo. Porque es mi pueblo”.

“La pregunta: ¿me quieres? No contiene para mí la emoción que se vuelca en la misma pregunta porteña: ¿me querés?”

“No basta con tener la voz más melodiosa para entonar un tango. Hay que sentirlo, además. Hay que vivir su espíritu”.

“La gente de distintas partes del mundo podrá tener diferentes costumbres, idiomas extraños. Pero hay algo más hondo en común: la afinidad que nos da saber que todos somos miembros de la familia humana. Todos somos hermanos”.

“He amado muchas veces en mi vida y conservo de ello gratísimos recuerdos, como que en todos mis amores he sido feliz. En ellos he querido de diferente manera según el temperamento de la chica, las circunstancias y el ambiente. Sin embargo, cada vez que me enamoro creo ser ésta la única ocasión en que verdaderamente he querido.”

“Cómo voy a cantar palabras que no entiendo, frases que no siento.”

“Mi idioma, señores, es el español… o mejor aún, el porteño. La pregunta ¿Me quieres? no contiene para mí la emoción que se vuelca en la misma pregunta porteña ¿Me querés? ¡Yo sé cantar solamente en criollo!”

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