Claudio Koremblit, el «loco del videotape» que rescata la memoria musical argentina
Si hoy es posible revivir momentos icónicos de la música argentina, como la histórica interpretación de “Muchacha ojos de papel” por Luis Alberto Spinetta en 1984 en Badía & Compañía, es gracias a la incansable labor de Claudio Koremblit. Este “loco del videotape”, como él mismo se define, dedicó décadas a rescatar, digitalizar y archivar materiales audiovisuales de la música popular, dando vida a Armusa (Archivo Musical Sudamericano).
Su canal de YouTube alberga más de 800 videos, que van desde simples registros de shows hasta complejos documentales dedicados a figuras clave del panorama musical argentino. A sus 65 años, Koremblit, quien comenzó su camino en los pasillos de los canales de televisión gracias a su padre periodista, se convirtió en un custodio invaluable del patrimonio cultural sonoro del país.
De los videocasetes a la preservación digital
La trayectoria de Koremblit se remonta a su adolescencia, cuando con poco más de 17 años consiguió trabajo en Flecha Juventud, el programa de Juan Alberto Badía en Radio del Plata. Ya en los ochenta, se unió a la producción de Badía & Compañía en Canal 13. Antes, había trabajado con Badía en Recordvision, la empresa pionera en introducir las cámaras de videocasete en Argentina, revolucionando la producción y distribución audiovisual.
“Ese fue mi primer archivo”, recuerda Koremblit, quien se movía con destreza entre las cintas. Su habilidad lo llevó a ser un operador de videocasetes altamente solicitado. Tras la colimba, Canal 13 lo esperaba para operar sus nuevos equipos de video. Allí, Koremblit se destacó como productor de notas, aportando su sensibilidad musical a entrevistas y especiales temáticos.
Un hito en su carrera fue la producción de un programa sobre la censura en agosto de 1983, a solo dos meses de las elecciones presidenciales. Invitó a figuras como Soledad Silveyra, Miguel Ángel Solá y hasta a Paulino Tato, director del Ente de Calificación Cinematográfica de la dictadura. La confrontación en vivo, con testimonios como el de Alfredo Alcón, se salvó milagrosamente de la censura, un hecho que Koremblit aún atesora.
Armusa: el legado de una pasión solitaria
La incursión de Koremblit en la música popular dentro de Badía & Compañía fue casi una casualidad. Tras producir segmentos políticos “escandalosos” con figuras como Adolfo Pérez Esquivel o David Viñas, se volcó a la música que Badía consideraba “marginal”. Su primera producción en este rubro fue con Chango Farías Gómez, marcando el inicio de una vocación.
“Sin saberlo nace”, explica Koremblit sobre el origen de Armusa. “Yo iba guardando, como quien va dejando sus huellas digitales a cada paso”. Consciente de que para muchos artistas era la primera y quizás única vez en televisión, se dedicó a copiar fragmentos de programas en casetes vírgenes, buscando entre las grabaciones de ocho horas en vivo que realizaba el canal. “Cada vez que encontraba algo era como un milagro. Todo eso lleva guardado cuarenta años. Y no te puedo explicar la emoción cuando empecé a digitalizar”, confiesa.
Actualmente, Armusa no solo es un archivo, sino también una plataforma de producción. Koremblit acaba de lanzar un documental sobre Egle Martin y tiene programado un ciclo presencial en el Centro Cultural Rojas hasta octubre, con estrenos dedicados a Enrique “Mono” Villegas, Sergio Mihanovich, Gustavo “Cuchi” Leguizamón y Tommy Gubitsch. También cuenta con series sobre Ástor Piazzolla y el jazz argentino en Legado pionero.
Nuevos proyectos y el apoyo del mecenazgo
Entre los proyectos futuros de Koremblit se destaca la digitalización del ciclo Experimenta, un festival de música experimental de finales de los noventa. Este material, junto con una “historia previa de la música experimental en Argentina” que abarcará desde el Di Tella en adelante, se integrará en un nuevo sitio web llamado Exploratorio sonoro. Este ambicioso proyecto cuenta con el apoyo de un mecenazgo, fundamental para la digitalización y el mantenimiento de los equipos.
Koremblit confiesa que, hasta la pandemia, dependía de otros trabajos para vivir, pero desde 2022 se sostuvo vendiendo parte de su discoteca a coleccionistas. Su reciente jubilación, aunque mínima, le permite dedicarse exclusivamente a Armusa. Además, el canal recibe donaciones de material de todo el país, incluyendo legados de familias de artistas, lo que enriquece aún más este archivo musical “insondable”.
A pesar de la soledad que implica este trabajo, Koremblit no se cansa. “Voy contra la corriente y voy a contramano del mercado”, afirma, pero reconoce tener una “fecha de vencimiento”, lo que lo impulsa a mantener la continuidad de los estrenos y cerrar los círculos que inició hace décadas, consolidando un legado musical invaluable para Argentina.

