Tensión en el Gobierno: la madre de Villarruel acusa a Milei de celos y espionaje
La relación entre la Vicepresidenta Victoria Villarruel y el Presidente Javier Milei vuelve a ser el centro de la polémica, esta vez por las fuertes declaraciones de Diana de Stefani, madre de Villarruel. De Stefani afirmó públicamente que cree que Milei o su hermana, Karina Milei, le tienen celos a su hija y sugirió que ambas podrían ser objeto de espionaje por parte de los servicios de inteligencia.
Según sus dichos, la comunicación entre la madre y la vicepresidenta se ha visto drásticamente limitada debido al temor de que sus conversaciones sean interceptadas. Esta situación revela un clima de desconfianza dentro de la esfera gubernamental y pone de manifiesto posibles fricciones internas que trascienden el ámbito político.
Críticas a la estrategia presidencial
Las declaraciones de De Stefani no se limitaron a las insinuaciones de espionaje. También cuestionó directamente la actitud del Presidente hacia su hija. En un tono crítico, la madre de Villarruel sentenció:
«Me parece poco inteligente lo que hace el Presidente de no seguir tratándola y escuchándola porque ella lo aconsejaba muy bien»
Esta afirmación sugiere que Victoria Villarruel habría desempeñado un rol significativo como consejera del Presidente, y que su actual distanciamiento representaría una pérdida estratégica para la gestión de Milei. La crítica apunta a la gestión de las relaciones interpersonales dentro del Ejecutivo, y la aparente desvalorización del aporte de la Vicepresidenta.
Impacto en el escenario político
Las palabras de Diana de Stefani añaden una nueva capa de complejidad a las ya tensas relaciones dentro del oficialismo. Las especulaciones sobre un posible quiebre entre Milei y Villarruel han sido recurrentes, intensificándose tras episodios como la votación en el Senado por el DNU 70/2023. Estas acusaciones de celos y espionaje, provenientes de un familiar directo, podrían profundizar la brecha y afectar la imagen de unidad que el Gobierno busca proyectar.
La insinuación de que los servicios de inteligencia podrían estar monitoreando las comunicaciones de la Vicepresidenta y su madre es un punto delicado que, de confirmarse, tendría graves implicaciones institucionales. Aunque no hay pruebas presentadas, la sola mención de esta posibilidad genera un clima de incertidumbre y desconfianza en la opinión pública.

