El Banco Central descarta levantar el cepo a empresas y la refinanciación de deudas
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) no tiene previsto, al menos en el corto plazo, remover las restricciones cambiarias que aún rigen para el movimiento de capital de las empresas. Así lo confirmaron Santiago Bausili, presidente de la entidad, y Vladimir Werning, vicepresidente, durante una conferencia de prensa tras la presentación del Informe de Política Monetaria (IPOM) y los resultados de su balance.
Las autoridades ratificaron que los movimientos vinculados al comercio exterior ya están liberados y que, a partir de los balances de 2025, se suma la posibilidad de girar utilidades. Sin embargo, en lo que respecta a la capacidad de las empresas para atesorar dólares, de manera similar a las personas, Bausili fue contundente:
“No tenemos previsto hacer cambios. Nos sentimos bastante cómodos con este esquema”.
El andamiaje regulatorio, que incluye la denominada “restricción cruzada” (que impide operar simultáneamente en el mercado oficial y financiero durante 90 días), se mantendrá.
El presidente del BCRA defendió el esquema actual, señalando que las empresas pueden manejar su capital de trabajo en dólares a través del mercado financiero.
“Hoy, si quieren hacer caja en dólares, lo pueden hacer, a diferencia de otros países de la región donde lo tienen prohibido. Solo deben elegir por qué segmento de mercado se manejan”,
explicó Bausili, agregando que el mercado financiero argentino es “mucho más flexible” que en países sin cuentas domésticas en dólares, como Brasil.
Compromisos con el FMI y acumulación de reservas
La reticencia a avanzar en nuevas liberalizaciones cambiarias está directamente ligada a los acuerdos firmados por el BCRA con el Fondo Monetario Internacional (FMI). La entidad se comprometió a acumular reservas, tras haber incumplido esta meta en las últimas dos revisiones.
Bausili recordó que, tras la última revisión, el objetivo es que el Banco Central compre al menos US$10.000 millones en el año, una meta que parece encaminada, dado que ya se han adquirido US$8.320 millones. El desafío principal, sin embargo, radica en lograr retener al menos US$8.000 millones hasta fin de año, una cifra que en el primer cuatrimestre solo se alcanzó en un 25%.
Mora bancaria y renovación del swap con China
Los funcionarios también descartaron cualquier ajuste normativo por parte del BCRA para impulsar refinanciaciones generales de deudas bancarias, a pesar del significativo aumento de la mora crediticia en los últimos meses, especialmente entre individuos y familias, producto de la caída de ingresos.
Bausili sostuvo que la irregularidad en los pagos ya habría “alcanzado un pico” entre marzo y abril, y que la gestión de estas deudas corresponde a los bancos.
“Tenemos un sistema con una capitalización que supera en tres veces los requerimientos normativos prudenciales. No hay ninguna posibilidad de que esto se transforme en un problema sistémico y creemos que la situación se irá normalizando con la mejora que esperamos en la actividad”,
afirmó.
Werning, por su parte, pidió atención a la evolución general del crédito, destacando el avance de los préstamos en dólares. Ante la consulta sobre la posibilidad de permitir el acceso a créditos en dólares a quienes no generen ingresos en esa moneda, Bausili aclaró que
“Eso no nos corresponde determinarlo a nosotros porque está dispuesto por ley”
, y sugirió que cualquier flexibilización debería ser discutida y encarada “cuando el proceso de saneamiento del BCRA esté completo y la posibilidad de dejar flotar el tipo de cambio también”.
En cuanto a las relaciones internacionales, Bausili confirmó que se prevé renovar el acuerdo de monedas con China, vigente desde hace 17 años y cuya versión trianual vence a principios de agosto.
“Estamos en permanente contacto con el Banco de China y entendemos que se va a renovar en las mismas condiciones actuales”,
aseguró, incluyendo la posibilidad de activar una parte del swap.
Remonetización prudente y demanda de pesos
Finalmente, los funcionarios confirmaron la decisión del BCRA de avanzar con “mucha prudencia” en la remonetización de la economía, parte de la Fase IV del programa vigente. Bausili explicó que la oferta monetaria responderá a una reactivación de la demanda de pesos, que hoy se encuentra demorada.
Según proyecciones presentadas por Werning, la relación de base monetaria con el PBI se ubicaría en 4,1% hacia diciembre de este año, el mismo nivel de diciembre de 2025. Los medios de pago transaccionales (M2) pasarían del 5,6% al 5,8% del PBI, y el M3 total alcanzaría el 16,2% del producto, apenas 0,4 puntos por encima de fines de 2025. Esto sugiere una expectativa de débil recuperación de la demanda de dinero, lo que implica que la oferta de pesos se mantendrá restringida, siguiendo solo el crecimiento del PBI.
Bausili, no obstante, ve indicios de recomposición de la demanda de dinero:
“de lo contrario, la baja de tasas sería incompatible con la apreciación del tipo de cambio”
, y reiteró que la mayor tasa de actividad estimada para 2026 “generará por sí solo una mayor monetización”.

