Cristina Kirchner cumple un año de prisión domiciliaria: estrategias políticas y su estado de ánimo
Cristina Kirchner cumple este miércoles un año exacto de prisión domiciliaria, dictada por un Tribunal Oral Federal en el marco del caso Vialidad. Recluida en su departamento de San José 1111, en el barrio de Constitución, la expresidenta no vislumbra una salida jurídica a su situación, a diferencia de lo que ocurrió con Carlos Menem en su momento, quien fue beneficiado por una resolución de la Corte Suprema.
En la intimidad, Kirchner repite la frase de Néstor Kirchner: “La gente no come presos”. Esta consigna, utilizada por el expresidente en la primera década del siglo, resuena ahora como un mantra que refleja su perspectiva sobre el escenario actual. Para su círculo de confianza, no es menor el recuerdo de que Néstor Kirchner parafraseó la misma idea cuando su tropa avanzó contra el juez Jorge Urso, magistrado que dictó la prisión preventiva de Menem.
Ante la falta de perspectivas judiciales inmediatas, la exmandataria entiende que su “salida es política”. Fuentes cercanas a ella revelan que valoró positivamente la propuesta del diputado Miguel Pichetto para que el Congreso revise el proceso de su condena, particularmente en lo que respecta al traslado de jueces y fiscales. También recibió con agrado la mención a su caso por parte de Juan Manuel Olmos en un encuentro del peronismo federal.
Estos gestos son interpretados por Kirchner como un apoyo a su demanda de liberación, y reclama que más dirigentes peronistas actúen en esa dirección. Esta postura se perfila como una condición clave para un eventual respaldo a la candidatura presidencial de Axel Kicillof en 2027. La expresidenta no habla de indulto, sino de ganar las elecciones y generar las condiciones para remover a los actuales integrantes de la Corte que confirmaron su condena.
El ánimo de la expresidenta y su rutina diaria
Aunque en su entorno aseguran que “no mastica con bronca” su condición, LA NACION pudo saber que Cristina Kirchner transitó diversos estados de ánimo durante este año. Lloró al recibir un llamado del presidente brasileño Lula, quien también estuvo detenido; se enojó con la interna del PJ; y se indignó con los detalles del juicio que condenó a Fernando Sabag Montiel por el intento de magnicidio en 2022. Su hijo, Máximo Kirchner, suele repetir: “A mi vieja le pusieron un fierro en la cabeza”.
Tras una internación de urgencia a finales de 2025 por una apendicitis que derivó en peritonitis, la expresidenta fue vista más delgada y “bajoneada”. Su regreso a San José 1111 tras pasar las fiestas en el sanatorio Otamendi marcó un punto de inflexión. Desde enero, espació sus apariciones públicas, pero mantuvo una rutina estricta puertas adentro. Su secretario privado, Mariano Cabral, la asiste a diario.
Kirchner hace cinta todos los días mientras mira noticieros. Antes de las restricciones impuestas por el tribunal en diciembre, practicaba yoga con una “compañera”, pero debió suspenderlo debido a la reducción de personas autorizadas a ingresar al departamento. La lista actual incluye a sus hijos, sus abogados y un médico de cabecera.
Visitas y lecturas: el círculo íntimo y los intereses de Cristina
Máximo Kirchner, quien reside a pocas cuadras, la visita a diario. Hablan de política y temas cotidianos, aunque no siempre coinciden, según fuentes de La Cámpora. Florencia Kirchner, por su parte, ya no reside en el mismo departamento, pero visita a su madre frecuentemente con su hija. En el entorno familiar explican que la intensidad de la situación de su madre podía afectar su “proceso de recuperación”. Cristina se desconecta de la política en contadas ocasiones, generalmente cuando está con su hija y su nieta.
Entre las visitas autorizadas se encuentran sus abogados, Carlos Beraldi (su principal defensor judicial) y Juan Grabois, quien la asiste en una causa conexa. Además, pese a tener permiso judicial para salir a la terraza del edificio, Cristina Kirchner prefiere dedicarse a la lectura, con especial interés en historia, inteligencia artificial e informes económicos. También mira series en plataformas y se queja del “maltrato” que, a su entender, le dispensa la Justicia. “¿Por qué hacen tanta diferencia con nosotros, si estamos acá, nunca nos movimos de acá?”, pregunta la expresidenta. La tobillera electrónica, que oculta en su pierna izquierda, es motivo de particular indignación: “¡A dónde me voy a ir, si soy una de las personas más conocidas del país!”.

