Combustibles: 87, 89 o 92 octanos, ¿cuál elegir para el auto y cómo impacta en el motor?
El precio de la gasolina ha experimentado un aumento sostenido desde fines de febrero, un fenómeno que se atribuye en gran medida al conflicto entre Estados Unidos e Israel con Irán. Los ataques aéreos y el subsiguiente bloqueo del estrecho de Ormuz, una ruta crucial por donde transita cerca del 20% del suministro mundial de petróleo y gas, ejercen una presión alcista decisiva sobre los mercados energéticos globales.
En este contexto, la situación ha llevado a muchos conductores a buscar alternativas para aliviar el impacto en sus bolsillos. Una de las opciones consideradas es la de cargar combustible de menor octanaje, una práctica que, si bien puede representar un ahorro inmediato, plantea interrogantes sobre sus posibles efectos en el rendimiento y la vida útil del motor.
Octanaje: qué significa y cómo se mide
Los números de dos cifras que aparecen en los surtidores de las estaciones de servicio, como 87, 89 o 92, hacen referencia al octanaje. Este valor es una medida de la resistencia de un combustible a la detonación no deseada dentro del motor, un fenómeno conocido como «pistoneo» o «golpeteo».
Según un artículo de US As, cada cifra indica la proporción de octano que tendría la misma capacidad antidetonante que el combustible en cuestión. Por ejemplo, una nafta de 89 octanos posee la misma capacidad antidetonante que una mezcla de 89% de iso-octano (un compuesto con propiedades similares al octano) y 11% de heptano (un compuesto que tiende a detonar fácilmente en el motor).
«Un combustible con un octanaje más alto es capaz de resistir la detonación mejor que otro con un octanaje más bajo, lo que permite un rendimiento más eficiente y reduce el riesgo de daños.»
Esta resistencia a la detonación es crucial, especialmente para motores de alto rendimiento o alta compresión, que exigen un octanaje superior para un funcionamiento suave y eficiente, evitando el desgaste prematuro y garantizando la potencia adecuada.
Tipos de gasolina y sus características
Las diferencias en el octanaje se reflejan directamente en el precio del combustible y en su aplicación recomendada para distintos tipos de vehículos:
- Gasolina de 87 octanos: Es la opción más económica y la que ofrece menor resistencia a la detonación. Puede generar más «pistoneo» en motores de alta compresión. Compañías como Shell la describen como «regular», diseñada para la mayoría de automóviles, SUV y camionetas ligeras, ofreciendo un buen rendimiento para la conducción diaria.
- Gasolina de 88 octanos (E15): Contiene un 85% de gasolina y un 15% de etanol. Suele ser más barata debido a subsidios federales al etanol. Ofrece una combustión más limpia, considerándose una opción más ecológica. Shell la posiciona como «Plus», con propiedades de limpieza que ayudan a mejorar el rendimiento.
- Gasolina de 89 octanos: Se ubica en un punto intermedio en precio y octanaje. Es una opción popular para la mayoría de los motores modernos, ya que proporciona un equilibrio adecuado entre costo y rendimiento.
- Gasolina de 92 octanos («premium»): Es la más costosa y está diseñada específicamente para motores de alto rendimiento o alta compresión, como los de algunos vehículos deportivos o de lujo. Ayuda a prevenir el golpeteo en estos motores más exigentes y puede proporcionar un mejor rendimiento de potencia y respuesta. Shell la ofrece como «Premium», destacando su protección adicional y limpieza de piezas críticas del motor.
La elección del octanaje adecuado no solo impacta en el consumo y el gasto, sino que es fundamental para el cuidado y la optimización del motor de cada vehículo.

