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Corrientes: el teatro porteño vive una temporada récord con musicales y figuras de Hollywood

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La avenida Corrientes, corazón teatral de Buenos Aires, asiste a una temporada inédita. A pocos meses de las vacaciones de invierno, un período clave para el sector, la cartelera porteña se distingue por un récord histórico de obras de teatro musical y una fuerte tendencia a adaptar éxitos de la pantalla grande, una suerte de “Hollywood en castellano” que domina las marquesinas. Este fenómeno convive con la masiva llegada de primeras figuras del espectáculo, impulsada por la escasez de ficción en cine y televisión abierta, y la necesidad de competir en un escenario de consumo restringido y la inminente distracción del Mundial de Fútbol.

Según el productor Carlos Rottemberg, una voz autorizada en el circuito comercial, la cantidad de obras musicales estrenadas y programadas hasta el momento marca un hito. Esta particularidad, sumada a la abundancia de actores y actrices de primer nivel, configura una oferta robusta que busca atraer al público masivo.

Hollywood se muda a Corrientes: un desfile de éxitos de cine

La propuesta teatral actual remite a la época dorada de los cines de la calle Lavalle, con una notable prevalencia de títulos que fueron éxitos mundiales en la pantalla grande. Las estadísticas de Aadet, la entidad que agrupa a productores y dueños de salas comerciales, lo confirman: de los 10 espectáculos más vistos la última semana, ocho tuvieron su origen en el cine.

Este listado incluye obras como Hairspray, protagonizada por Damián Betular; Rocky, con Nico Vázquez; Desde el jardín, con Guillermo Francella; La cena de los tontos, con Martín Bossi, Gustavo Bermúdez y Laurita Fernández; Annie, con Julieta Nair Calvo, Miguel Ángel Rodríguez y Lizy Tagliani; El jefe del jefe, con Diego Peretti y Federico D’Elía; Anastasia, con Minerva Casero e Iñaki Aldao; y Secreto en la montaña, con Esteban Lamothe y Benjamín Vicuña. Estos títulos, que van desde adaptaciones de películas de Alfred Hitchcock hasta Lars Von Trier, cubren un rango temporal que abarca desde 1935 hasta 2005.

La tendencia no es nueva. Temporadas pasadas ya vieron el desembarco de éxitos como Pretty Woman y La Sirenita. Esta última, un clásico de Disney, estableció un récord en 2025 al vender 197.732 entradas en solo ocho semanas. Este año, la versión de Papá por siempre abrió el juego, y recientemente se sumaron Billy Elliot y la esperada Charlie y la fábrica de chocolate, con Agustín Aristarán.

Paradójicamente, este auge de adaptaciones de grandes tanques de Hollywood coincide con un momento de escasa producción cinematográfica nacional y baja afluencia en las salas de cine en Argentina. Sin embargo, dos películas argentinas, Esperando la carroza y Made in Lanús, también tuvieron exitosas versiones teatrales, marcando una «revancha» del cine local en las tablas.

El auge del teatro musical: ¿una era dorada?

La cantidad de obras de teatro musical en cartelera en Buenos Aires es un fenómeno sin precedentes. Hace apenas tres temporadas, Carlos Rottemberg se preguntaba en una columna si el teatro musical era “¿tendencia o espejismo?”, señalando la dificultad histórica del género para equilibrar sus balances económicos en Argentina. Recordaba al empresario Daniel Grinbank, quien a fines de los 90 y principios de este siglo produjo musicales como La Bella y la Bestia, Los Miserables y Chicago, y afirmaba que “una comedia musical solo la podés producir en la Argentina si el corazón le gana a la cabeza”.

Hoy, el panorama sugiere que el corazón ha prevalecido. Rottemberg mismo, junto a otros productores, ha impulsado ciclos de grandes musicales en salas como el Gran Rex, con éxitos como Matilda y School of Rock. La próxima llegada de Charlie y la fábrica de chocolate, que ya vendió 22.000 entradas en preventa, demuestra la consolidación de este hábito en la audiencia.

Actualmente, el espectáculo que lidera la taquilla desde hace tres semanas es Hairspray, dirigido por Fer Dente. Otros musicales como Annie y Anastasia también se ubican entre los diez más vistos. Se espera que Billy Elliot y Charlie y la fábrica de chocolate compitan por los primeros puestos, generando un importante movimiento de público en el bajo Corrientes.

El fenómeno se extiende incluso al circuito de teatro público. En el Teatro San Martín, la ópera rock Invasiones I: no bombardeen Buenos Aires, con Elena Roger y música de Charly García, agota localidades y extiende su temporada. El Teatro Nacional Cervantes repuso La revista del Cervantes, con Marco Antonio Caponi y Mónica Antonópulos, que también colmó la sala. Próximamente, el Cervantes recibirá producciones como El Mago de Oz y Alberdi, el musical. De hecho, Buenos Aires cuenta hoy con más obras de teatro musical que Madrid, la tercera capital mundial del género.

Desafíos y expectativas: competencia y Mundial de Fútbol

A pesar de la imponente cartelera, el sector teatral enfrenta una fuerte competencia interna. Carlos Rottemberg ya había señalado en 2025 una polarización en el circuito comercial: de 218 títulos, solo los diez más convocantes acapararon el 54% de los espectadores, dejando el 46% restante para las otras 208 obras. Esta “macro y microeconomía” teatral sigue vigente.

Sebastián Blutrach, presidente de Aadet y dueño del Teatro El Picadero, informó que, si bien el año comenzó con números positivos, la asistencia de febrero a abril de 2026 se ubicó por debajo de 2025, con una caída del 7% respecto a 2024 y del 25% en comparación con 2023. No obstante, las cifras de mayo muestran una mejora. La gran expectativa está puesta en las vacaciones de invierno, el momento de mayor afluencia de público.

Un factor extrateatral que podría influir es el Mundial de Fútbol. El calendario de partidos de la Selección Nacional ya genera proyecciones en el sector. El primer partido, el martes 16 a las 21, afectaría poco la actividad teatral debido a la baja cantidad de funciones ese día. El segundo, el lunes 22 de junio, tampoco sería un problema. Sin embargo, el partido del sábado 27 contra Jordania a las 23 podría llevar a algunos espectáculos a levantar funciones dobles, dependiendo del desarrollo del torneo.

En síntesis, la temporada 2026 se perfila como un período de gran efervescencia para el teatro porteño, con una oferta sin precedentes de musicales y adaptaciones de cine, impulsada por figuras de renombre. Sin embargo, la competencia y los factores externos pondrán a prueba la capacidad de la industria para consolidar este momento histórico.

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