Sociedad

Milagro en Iberá: un yaguareté se mostró ante turistas y confirma el éxito de la reintroducción de la especie

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Un suceso extraordinario conmovió a los Esteros del Iberá y a la comunidad conservacionista argentina. El domingo 10 de mayo, en Carlos Pellegrini, tres grupos de familias que participaban del Global Big Day, una jornada mundial de observación ornitológica, se cruzaron inesperadamente con un yaguareté. Ombú, un macho de un año y ocho meses, apareció en un sendero transitado y caminó sin apuro antes de internarse en el monte, permitiendo que los turistas lo filmaran y que el video se viralizara en cuestión de horas.

El avistaje de Ombú, hijo de Porã y nieto de Mariua —la primera hembra liberada en Corrientes en 2021—, generó un estallido de alegría en la Fundación Rewilding Argentina. “Era todo festejo. Llevamos más de 20 años trabajando para esto, fue una alegría total”, aseguró Gustavo Solís, veterinario correntino y coordinador del Proyecto Iberá, destacando la importancia de esta aparición para el programa de reintroducción de la especie.

De la caza furtiva al santuario de vida silvestre

La historia de los Esteros del Iberá y el yaguareté es un reflejo de la carrera de Gustavo Solís. En los años 90, cuando trabajaba en la Dirección de Fauna de Corrientes, el Iberá era un escenario de caza furtiva y fauna diezmada. “Yo pasé en persona de ver la cantidad de cueros que se cazaban, la cantidad que se acopiaban, a ver los yaguaretés en libertad”, relata Solís, de 57 años.

En 2005, Rewilding Argentina comenzó a planificar la restauración del ecosistema del Iberá, un proyecto que en ese momento sonaba ambicioso, casi delirante, especialmente la idea de reintroducir al yaguareté. “La gente escuchaba, pero te miraban como si fueras un loco. Hay que entender que en una provincia netamente ganadera, de repente estábamos hablando de devolver al ambiente a un gran predador. Lógicamente costaba entender un poco”, explica Solís sobre el escepticismo inicial y las dudas sobre los beneficios económicos de la conservación.

La fundación inició con pasos más tangibles: la reintroducción de osos hormigueros gigantes, venados de las pampas y pecaríes de collar. Con cada especie establecida, el turismo comenzó a crecer, generando ingresos para las comunidades locales. “Después de un par de años, tanto la sociedad como los funcionarios dijeron: parece que esto avanza en serio”, recuerda Solís, marcando el inicio de la aceptación del proyecto.

El desafío de conseguir los yaguaretés

La reintroducción del yaguareté enfrentó un obstáculo fundamental: la falta de una cultura institucional en Argentina para obtener los animales. La estrategia del proyecto consistía en traer ejemplares adultos de zoológicos y centros de rescate para que se reprodujeran en semicautiverio, y luego liberar a sus crías, nacidas y criadas para cazar sin contacto humano.

“Yo iba y le decía a una institución zoológica: tenemos un proyecto de conservación, queremos su reproductor de yaguareté para liberarlos. Y la respuesta era: ¿pero yo qué voy a tener a cambio?”, cuenta Solís. La idea de una colaboración sin retribución inmediata era ajena a la lógica de intercambio de ejemplares de los zoológicos. La construcción del Centro de Reintroducción del Yaguareté en la Isla San Alonso, dentro del Parque Nacional Iberá, comenzó en 2012, con corrales de hasta 30 hectáreas. Sin embargo, la burocracia y los permisos retrasaron la llegada de los primeros animales, que arribaron ya “pasada la edad reproductiva óptima”.

“Era muy complejo de explicar que todos nos íbamos a ver beneficiados porque estábamos ayudando a conservar el predador tope de Argentina, que está en peligro crítico de extinción”.

Tania y la primera familia libre

Un punto de inflexión fue la llegada de Tania en 2017, desde el zoológico de Batán. Había perdido una pata en un ataque de tigre, lo que la hacía inviable para la liberación. Pese a las bajas expectativas, Tania se reveló como una madre excepcional, enseñando a cazar a sus crías con una eficacia sorprendente. En 2018, nacieron en los corrales del Iberá Mbarete y Arami, los primeros yaguaretés correntinos en décadas, hijos de Tania y Chiqui, un macho cedido por Paraguay.

Tania tuvo tres camadas, y sus crías fueron liberadas. Sus nietos nacieron libres. Hoy, con 13 años, vive en el Ecoparque de Buenos Aires y es bisabuela de ejemplares como Ombú. En enero de 2021, Mariua —hija de Tania— y sus dos cachorros, Karai y Porã, cruzaron la frontera del corral, marcando la primera vez en la historia de Argentina que una especie de gran felino era reintroducida en un territorio donde se había extinguido, 70 años después de su desaparición por la caza.

La población de yaguaretés creció exponencialmente: de 21 a 33, y luego a más de 40 ejemplares. A principios de 2026, la Fundación confirmó el número de 50 yaguaretés en libertad en los esteros, lo que representa el 25% de la población nacional estimada, concentrados en un territorio donde hace apenas cinco años no había ninguno.

Ombú: el «Messi de la fauna» que no huye

El comportamiento de Ombú, al no huir de los turistas en una zona transitada, es un testimonio del éxito del proyecto. Los equipos de Rewilding anticipaban este momento, ya que otras especies reintroducidas como los osos hormigueros y venados de las pampas han seguido el mismo patrón de dispersión y habituación a la presencia humana.

“¿Por qué en el Iberá los carpinchos no huyen, los yacarés se dejan observar desde pocos metros, los ciervos siguen pastando cuando se acerca una embarcación?”, se pregunta Solís. La respuesta es clara: “Son animales que aprendieron que ahora el ser humano no les representa una amenaza”. Este logro, según Solís, es el resultado de un trabajo colectivo con municipios, gobierno provincial y Parques Nacionales, que ha generado una profunda conciencia ambiental.

La reacción al video de Ombú fue inmediata y positiva. El municipio de Carlos Pellegrini, el gobernador de Corrientes, Juan Pablo Valdés, y Parques Nacionales celebraron el avistaje como una victoria. Gustavo Solís compara al yaguareté con una figura icónica: “El yaguareté es el Messi de la fauna. Hay animales súper atractivos: el ciervo de los pantanos es imponente, los yacarés son hermosos, el oso hormiguero también. Pero el yaguareté es el yaguareté”.

Una alianza que cerró la «grieta» entre conservación y producción

El proyecto del Iberá es el resultado de una alianza estratégica entre la Fundación Rewilding Argentina, el Gobierno de Corrientes y la Administración de Parques Nacionales. “Acá nadie solo puede restaurar un ecosistema: se han juntado municipios, gobierno provincial, parques nacionales, ONG. Una gran alianza estratégica”, subraya Solís.

Este esfuerzo conjunto ha generado un verdadero cambio cultural, disolviendo la dicotomía entre conservación y producción. “Con este proyecto se demostró que lo más sustentable es ser productores de naturaleza. Vos cuidás el ecosistema y generás beneficio económico para las comunidades locales, un beneficio enorme, mediante la observación de fauna”, resume Solís. Corrientes, que en los 90 era escenario de caza clandestina, es hoy uno de los destinos de ecoturismo más importantes de Sudamérica.

La clave fue hacer que cuidar el ecosistema fuera más rentable que destruirlo, un proceso que requirió tiempo, presencia territorial y trabajo con las comunidades durante 20 años.

El futuro de Ombú y los Esteros

Pocos días después de su avistaje en Carlos Pellegrini, Ombú fue nuevamente visto en la misma zona. Los equipos técnicos lo capturaron, le colocaron un collar satelital y constataron su excelente estado de salud: 85 kilos y perfectas condiciones. Ahora lo monitorean mientras busca el territorio donde se instalará.

“La capacidad de recuperación del ecosistema no deja de sorprendernos: le das un poco de respiro, lo ayudás un poco, y explota”, concluye Gustavo Solís, reflejando la felicidad del equipo de Rewilding. “Valió la pena el esfuerzo, por esto hacemos lo que hacemos”.

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