Hidrovía: la disputa belga por la licitación suma tensión y denuncias cruzadas por la tarifa
La licitación de la Hidrovía Paraná-Paraguay, considerada la columna vertebral del comercio exterior argentino, atraviesa un momento de máxima tensión. Tras la preadjudicación a Jan De Nul en sociedad con Servimagnus, su principal competidor, la empresa belga DEME, redobla su ofensiva con denuncias sobre la tarifa y una propuesta alternativa para reabrir la competencia.
El proceso, que busca adjudicar las obras de mantenimiento y profundización de la vía navegable por al menos 25 años con una facturación estimada en US$15.000 millones, ha sido objeto de controversias desde sus inicios. Diversas empresas manifestaron interés, algunas buscando una división por tramos, mientras otras insinuaron que la compañía con tres décadas de experiencia en el dragado corría con ventaja. Incluso una empresa china quedó excluida por las condiciones que prohíben la participación estatal.
Parte de este “ruido”, que incluye protestas ambientales, fue recolectado por la Procuraduría de Investigaciones Administrativas (PIA) en un dictamen que, hasta el momento, no generó mayores repercusiones judiciales. Desde el Gobierno de Javier Milei defienden la transparencia del proceso, destacando instancias previas para objeciones y el rol de Naciones Unidas como garante.
La preadjudicación, anunciada por el Ministerio de Economía, otorgó a Jan De Nul y Servimagnus un puntaje total de 186,2, superando los 162,14 de DEME. La evaluación técnica favoreció a Jan De Nul, mientras que en la propuesta económica ambas firmas ofrecieron el menor precio posible, lo que, según el Gobierno, implica una rebaja tarifaria inmediata.
La disputa por la tarifa y las acusaciones cruzadas
DEME no se da por vencida y acusa a la empresa preadjudicada de haber cobrado “de más a los usuarios de Hidrovía en más del 30%” durante años. Además, sostiene que su experiencia internacional en dragado, incluyendo proyectos de clase mundial y algunos ejecutados en asociación con Jan De Nul, fue “descalificada”.
La respuesta de JDN-Servimagnus no se hizo esperar. En un comunicado firmado por Wim Bosteels, gerente de Desarrollo de Negocios de Jan De Nul, y Leonardo Roman, director ejecutivo de Loginter y vicepresidente de Servimagnus, contradicen la propuesta de DEME de bajar un 17,4% el precio del peaje. Argumentan que ese “supuesto” ahorro se basa en tres errores fundamentales:
“El primero es la omisión del pago de IVA, ya que no contempló correctamente el impuesto aplicable a costos clave, como el alquiler de buques y la compra de combustibles. Mientras que DEME proyectó pagos de IVA por US$95 millones en 25 años, JDN sostiene que el monto correcto rondaría los US$ 1600 millones. Afirma que estos números están en línea con el modelo de referencia de Unctad, el organismo de las Naciones Unidas que monitoreó el proceso.”
En segundo lugar, JDN alega una insuficiencia de inversiones en el plan de DEME, que prevé US$280 millones en los primeros cinco años y ninguna inversión en los veinte restantes, frente a los US$850 millones contemplados por Unctad y la oferta de JDN. Finalmente, señalan un error en el cálculo de tarifas, afirmando que DEME proyectó peajes post-profundización superiores a los máximos permitidos por el pliego, sobreestimando sus ingresos en aproximadamente US$370 millones.
Jan De Nul también enfatiza que DEME no cuestionó las reglas ni el esquema tarifario de la licitación en su momento, sino que respaldó públicamente el proceso y la participación de Unctad, planteando objeciones solo después de conocerse la evaluación de las ofertas. DEME, que inicialmente no impugnó la preadjudicación al no presentar la garantía de US$10 millones requerida, optó por difundir la posibilidad de mejorar el precio mínimo del peaje.
La estrategia de DEME: Congreso de EE.UU. e Iniciativa Privada
La compañía belga ha desplegado una estrategia multifacética para mantenerse en carrera. Según informó Reuters, en mayo tocó las puertas del Congreso de Estados Unidos, donde el presidente del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes advirtió sobre una “influencia maligna china” en la oferta de Jan De Nul, una acusación que JDN-Servimagnus calificó de “falsa y maliciosa”. DEME, por su parte, busca resaltar su consorcio con empresas estadounidenses, aunque no se presentó con ellas a la licitación.
La última movida de DEME es la presentación de una “Iniciativa Privada”, un mecanismo que permite a actores privados proponer proyectos no solicitados para contratos de concesión. Esta nueva propuesta incluye una tarifa un 17,4% más baja. Si el Poder Ejecutivo Nacional declara el interés público del proyecto, se abriría un nuevo proceso de licitación pública.
DEME no descarta judicializar el proceso y sostiene que “si la iniciativa privada no fuera demorada, el Gobierno aún podría convocar a un proceso abreviado y más competitivo, eliminando la tarifa mínima y otras disposiciones que limitaron la competencia en precio. Creemos que dicho proceso podría completarse de principio a fin en aproximadamente seis meses, permitiendo alcanzar una tarifa materialmente mejor y preservar la continuidad para los usuarios”.

