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Vaca Muerta: la UE flexibiliza reglas de metano y abre una ventana para el gas argentino

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BRUSELAS.– La Unión Europea (UE) ha vuelto a colocar la energía en el centro de su agenda, 75 años después de su fundación con la integración de las industrias del carbón y el acero. En esta ocasión, la flexibilización de una normativa clave sobre emisiones de metano beneficia directamente a la Argentina y a sus ambiciones de exportación de gas natural licuado (GNL) desde Vaca Muerta.

El bloque europeo, que en 2024 aprobó una regulación exigente para importadores de hidrocarburos, decidió eliminar, al menos de manera temporal, las multas a las empresas energéticas por incumplimientos en la reducción de emisiones de metano. Esta decisión, motivada por la actual crisis de suministro y el alza de los precios de la energía, representa un alivio para los productores argentinos, que seguían de cerca la negociación. Estados Unidos, el segundo proveedor de gas de la UE, ejerció un fuerte lobby para morigerar la regulación, lo que también impacta positivamente en el interés argentino.

La normativa europea, que exige desde mayo de 2023 informar el origen y la ruta de los cargamentos, y que a partir de 2025 demandará demostrar que los hidrocarburos provienen de países con controles de metano equivalentes a los europeos, era una preocupación para la industria de Vaca Muerta. Aunque las emisiones de metano de la formación neuquina son consideradas bajas en comparación internacional, están en aumento debido al incremento de la producción de petróleo.

El principal desafío es el venteo o flaring, la quema de gas asociado al petróleo cuando no existe la infraestructura necesaria para evacuarlo. Este fenómeno, visible en las antorchas de las zonas petroleras de Neuquén, es, en rigor, una falla de mercado: construir un gasoducto resulta más costoso que el valor del gas a quemar, y su almacenamiento es complejo y caro. Un informe del Banco Mundial reveló que Argentina fue el país que más aumentó la intensidad de quema de gas entre 2016 y 2021, duplicando sus registros anteriores, superando a naciones como México, Siria, Irán, China y Rusia, y posicionándose como el segundo de América Latina con mayores niveles de venteo, solo detrás de Venezuela.

A fines del año pasado, una delegación de la Comisión Europea mantuvo un encuentro virtual con técnicos de YPF y Pan American Energy (PAE). En este taller, los funcionarios europeos respondieron consultas y las empresas argentinas expusieron sus acciones para medir y reducir sus emisiones de metano, un factor crucial en la evaluación de futuros proveedores de energía por parte de Bruselas. En abril, Neuquén también presentó su Procedimiento de Reporte de Gases de Efecto Invernadero (GEI) para el sector hidrocarburífero, junto con un plan que aspira a una reducción del 16% en la intensidad de gases en los próximos 20 años, incluso con un fuerte crecimiento de la producción.

Rumbo a Europa con GNL

La relevancia de esta flexibilización radica en que Argentina se prepara para iniciar sus exportaciones de gas natural licuado (GNL) a Europa en 2027. La empresa estatal alemana Securing Energy for Europe (SEFE) ya firmó un contrato para adquirir el 80% de la capacidad del primer buque de licuefacción que Southern Energy (SESA) traerá al país. Este consorcio está integrado por PAE (30%), YPF (25%), Pampa Energía (20%), Harbour Energy (15%) y la noruega Golar (10%). Un segundo proyecto de mayor envergadura involucra a YPF y la italiana ENI, que trabajan en un plan para construir hasta tres unidades flotantes de licuefacción, con la petrolera europea como principal compradora.

La búsqueda europea de nuevos proveedores energéticos no es casual. La invasión rusa a Ucrania en febrero de 2022 expuso la vulnerabilidad estratégica de una excesiva dependencia del gas ruso. Desde entonces, la UE ha acelerado la diversificación de sus fuentes de energía y ha logrado reducir su consumo en un 18% respecto a 2021. Actualmente, Noruega lidera el suministro con el 31%, seguida por Estados Unidos (26%), el norte de África (13%) y Rusia (12%), mientras que Azerbaiyán, Qatar y Gran Bretaña aportan un 4% cada uno.

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