Logística agropecuaria: el flete en camión absorbe hasta el 30% del valor de la producción
El transporte automotor de cargas en Argentina, que moviliza más del 90 por ciento de las mercancías, genera un impacto significativo en la rentabilidad de la producción agropecuaria. Un reciente estudio de la Bolsa de Comercio de Santa Fe (BCSF) destaca que el costo del flete en camiones puede alcanzar hasta el 30 por ciento del valor de la producción en algunos cultivos y regiones, lo que representa un freno para la competitividad del sector y para la viabilidad de ciertos cultivos en campos alejados de los puertos.
La investigación de la BCSF analizó la incidencia de la logística en los principales cultivos y determinó que, en departamentos cercanos a las terminales portuarias del Gran Rosario, el costo logístico ronda el 10 por ciento del valor de la producción. Sin embargo, en el norte provincial, esta proporción se duplica, evidenciando una marcada disparidad regional.
El peso del transporte según el cultivo y la región
Para dimensionar el impacto, el estudio detalla que en el departamento 9 de Julio, el costo del transporte por tonelada de soja se ubica en un 18,8 por ciento, mientras que para el sorgo asciende a un 30,8 por ciento. El girasol presenta un 14,7 por ciento, el trigo un 30,4 por ciento y el maíz un 31,7 por ciento, promediando un 21,6 por ciento para el conjunto de producciones. Los técnicos de la BCSF explicaron:
Los costos logísticos inciden directamente sobre la competitividad de las economías regionales y la inserción internacional. Si bien el costo unitario del transporte disminuye con la distancia debido a economías de escala, a mayores distancias el costo total del flete aumenta en términos absolutos, incrementando su incidencia sobre el valor de la producción.
El relevamiento también muestra que los tramos cortos (hasta 25 kilómetros) tienen un costo de transporte de aproximadamente US$ 287 para un vehículo de cinco ejes completo, mientras que para distancias de 1.000 kilómetros, la tarifa se eleva a US$ 2.330. Esta dinámica responde, en parte, a la presencia de costos fijos asociados al servicio que se distribuyen sobre una mayor cantidad de kilómetros. El combustible se posiciona como el principal componente tarifario, seguido por los costos financieros y laborales.
Tarifas en ascenso y desventaja comparativa
Entre enero y abril de 2026, las tarifas de referencia del transporte automotor de cargas experimentaron un aumento acumulado del 14 por ciento, superando la inflación general del período. La Bolsa santafesina precisó que el incremento tarifario se ubicó “1,7 puntos porcentuales por encima de la inflación acumulada del período y 3,8 puntos porcentuales por debajo del incremento en los costos operativos del sector”.
En los departamentos del norte provincial como 9 de Julio, Vera y General Obligado, el costo logístico para los cultivos oscila entre el 18,1 y el 21,6 por ciento. En contraste, en departamentos cercanos al puerto del Gran Rosario, como La Capital y San Jerónimo, la participación del costo logístico es significativamente menor, ubicándose en el 10 y el 7,6 por ciento, respectivamente. Respecto a los cultivos, el maíz y el sorgo son los más afectados por los altos costos logísticos, superando a los del girasol y la soja, que tienen precios de comercialización más elevados. Los especialistas de la BCSF señalaron:
El costo del transporte tiende a ser un desincentivo para producir cultivos de menor valor relativo y mayor volumen, favoreciendo aquellos con mayor densidad de valor o menor requerimiento de traslado.
Una matriz de transporte poco diversificada
El problema es estructural y se agrava por la escasa diversificación de la matriz de transporte en Argentina. El 93 por ciento del transporte interurbano de mercancías se realiza mediante camiones, mientras que el ferrocarril traslada solo un 4 por ciento y el transporte fluvial un 3 por ciento. Esta dependencia del transporte automotor genera altos costos logísticos y una pérdida de competitividad frente a otros países productores.
Un ejemplo claro es Brasil, que presenta una matriz logística más equilibrada, con un 21 por ciento de participación del ferrocarril, un 18 por ciento del transporte por agua y un 61 por ciento del flete automotor. Desde la Bolsa santafesina concluyeron: “Dado el peso que tienen los costos logísticos en la cadena de comercialización, esta brecha representa una desventaja relevante frente a una de las principales economías de la región”.

