Temporada de ballenas: Península Valdés recibe una llegada «récord» de ejemplares para el invierno
Península Valdés se prepara para una temporada de avistajes de ballena franca austral que promete ser histórica. Con una llegada anticipada y una cantidad de ejemplares que supera las expectativas, el Golfo Nuevo ya es escenario de un espectáculo natural sin precedentes, con ballenas que se aparean, paren y entrenan a sus crías.
Los primeros avistajes del año, realizados en las costas de Puerto Pirámides, revelan una actividad inusual para esta época. Guías balleneros y operadores turísticos se muestran sorprendidos por la masiva presencia de cetáceos, que se comportan como si fuera pleno julio o agosto. En un recorrido de una hora y media, se pudieron observar alrededor de treinta ejemplares, incluyendo ballenas que saltan, revolean la cola y grupos de cópula en pleno cortejo. La presencia de madres con crías que parecen tener apenas unos días de vida refuerza la idea de una temporada excepcional.
El misterio de la ballena franca austral y su hábitat
La ballena franca austral, una de las once especies de cetáceos que habitan la Tierra, elige el Golfo Nuevo para su ciclo reproductivo debido a sus aguas calmas y protegidas. Aquí se aparean, paren y preparan a sus crías para el regreso al mar abierto en noviembre. A pesar de su comportamiento amigable y confiado, muchos de sus hábitos siguen siendo un enigma para los biólogos.
Preguntas como por qué saltan o qué significado tiene el movimiento de su cola aún no tienen respuestas concluyentes. Algunos especulan que los machos saltan como parte del cortejo o para liberarse de pequeños crustáceos, mientras que el agitar de la cola podría ser una forma de comunicación. Sin embargo, los guías son claros: “El que te dice que tiene la posta, te miente”, admiten ante la falta de certezas científicas.
Puerto Pirámides, epicentro del avistaje
Para disfrutar de este espectáculo desde el agua, Puerto Pirámides es el punto de partida. Este pequeño y encantador pueblo, el único dentro de la Península Valdés –declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1999–, es el epicentro del avistaje de fauna costera en Argentina. Además de ballenas, en la región es posible avistar pingüinos de Magallanes y elefantes marinos (de septiembre a marzo), lobos marinos de un pelo (todo el año) y diversas especies de delfines.
La ballena franca austral, animal emblemático de la Patagonia, mide entre 13 y 16 metros de largo y pesa alrededor de 40 toneladas. Se alimenta principalmente de krill y peces pequeños, filtrándolos con sus barbas largas. Sus callosidades, presentes desde el nacimiento y habitadas por pequeños crustáceos conocidos como “piojos de la ballena”, funcionan como una huella digital, permitiendo identificar a cada ejemplar.
Recomendaciones para los visitantes
Tras una temporada 2023 con una cifra récord de entre 2.000 y 2.500 ejemplares, la región se prepara con entusiasmo para recibir a turistas durante el invierno y la primavera. Se recomienda planificar el viaje con al menos dos días de duración para asegurar la experiencia de avistaje embarcado, ya que las condiciones climáticas, especialmente el viento sur, pueden afectar la posibilidad de salir al mar desde Puerto Pirámides.
Además de los avistajes embarcados, la experiencia se complementa con la observación desde la costa. Lugares como la playa Las Canteras, dentro de la Reserva Municipal El Doradillo, al norte de Puerto Madryn, ofrecen miradores desde donde se pueden ver las ballenas, incluso desde el balcón de un hotel en la ciudad. Ambas experiencias son esenciales para apreciar plenamente la majestuosidad de este ejemplar mágico de nuestra Patagonia.

