Interna libertaria: Karina Milei desafía a Santiago Caputo y la IGJ intima a un think tank cercano al asesor
La interna en el Gobierno no da tregua, ni siquiera en momentos de masiva conmoción nacional como la evocación a Carlos “Indio” Solari o la expectativa por el Mundial de fútbol. Las disputas de poder entre miembros del oficialismo se manifiestan de manera constante, y una de las últimas expresiones de esta tensión es la avanzada de Karina Milei para construir su propio espacio de influencia digital, desafiando el dominio de Santiago Caputo en la red social X (anteriormente Twitter).
Desde la campaña presidencial de 2023, los tuiteros afines a «Las Fuerzas del Cielo» –el grupo que apoya a los hermanos Milei– han operado en X como dueños de casa, utilizando la plataforma preferida del propio Javier Milei para informarse y expresarse. Sin embargo, esta dinámica no agrada a la secretaria general de la Presidencia, quien busca alinearse con mensajeros más fieles a sus directivas que a las del influyente asesor. Esta pugna por el control del mensaje digital podría generar costos políticos significativos para el Gobierno a medida que se aproximen las elecciones del próximo año, planteando interrogantes sobre quién ordenará la estrategia proselitista.
La IGJ en la mira y el rol de Patricia Bullrich
La escalada del “karinismo” no se limita al ámbito digital. Otro punto álgido de esta avanzada es la intimación que la Inspección General de Justicia (IGJ) le realizó a la Fundación Faro. Este think tank libertario, apadrinado por Santiago Caputo y cuyo director ejecutivo es Agustín Laje y coordinador Francisco Caputo (hermano de Santiago), fue requerido para que informe el origen de los casi 5000 millones de pesos que acumuló durante 2024. La clave de esta movida radica en la figura de Alejandro Ramírez, titular de la IGJ, quien es cercano al ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, a su vez impulsado por la hermana del Presidente.
Este episodio se percibe como un golpe directo a la influencia de Caputo, y ocurre pocos días después de la imagen de unidad que el Presidente intentó proyectar el 25 de mayo, mostrándose junto a su hermana, su asesor y Patricia Bullrich. La senadora, por su parte, ha buscado desmarcarse de la interna, marcando distancia en dos controversias recientes: la prolongada demora de Manuel Adorni en presentar su declaración jurada de bienes y el veto a la candidata a jueza Verónica Michelli por ser cuñada del periodista Hugo Alconada Mon, conocido por sus investigaciones sobre corrupción en el oficialismo.
La incapacidad presidencial para dirimir la contienda
La virtual desautorización que el Presidente recibe de parte de su propio círculo íntimo expone un rasgo particular de Javier Milei: su aparente incapacidad para dirimir esta contienda. Quienes tienen acceso a su entorno más cercano atribuyen esta falta de decisión no solo a un estilo de liderazgo peculiar, sino también a una cuestión emocional. Milei, según estas fuentes, no podría prescindir ni de su hermana, a quien considera un pilar fundamental, ni de Caputo, a quien ha calificado de “hermano”.
Esta dinámica, aunque comprensible en un plano personal, no resulta inocua para la gestión gubernamental. La interna genera un desgaste constante, manifestándose en la exposición pública de conflictos que socavan la imagen positiva del Gobierno. La situación evoca la célebre línea del Martín Fierro –el libro de José Hernández, no el premio–, que subraya la importancia de la unión entre hermanos y el trágico destino de quienes se enfrentan entre sí, un mensaje que el Presidente no debería olvidar en medio de esta prolongada disputa.

