Milei y los desplantes de Bullrich: la ira presidencial y la socia “incómoda pero necesaria”
Después de una prolongada parálisis en la designación de magistrados, el Senado de la Nación aprobó los pliegos de 74 jueces federales, un hecho que, a priori, representaba un importante logro para la gestión gubernamental. Sin embargo, lo que pudo haber sido un triunfo político se transformó en un episodio de tensión que dejó un sabor amargo en el seno del oficialismo y puso en evidencia las fricciones internas entre el presidente Javier Milei y la senadora Patricia Bullrich.
La controversia se desató con la pretensión presidencial de anular el pliego de María Verónica Michelli como candidata a jueza. La postulante es cuñada del periodista Hugo Alconada Mon, cuyas investigaciones han incomodado al poder político. La decisión de Milei de dar marcha atrás con una postulación que ya había superado todas las instancias de evaluación en el Senado fue interpretada como un intento de castigo al periodismo crítico, una práctica que el Gobierno ha criticado en gestiones anteriores.
El desafío de Bullrich en el Senado
El capricho presidencial derivó en una rotunda derrota en el Senado. La cámara alta avaló por amplia mayoría el pliego de Michelli y la voz cantante en esta disidencia fue la de Patricia Bullrich, jefa del bloque de senadores de La Libertad Avanza. Aunque finalmente se abstuvo de votar, su pública oposición a una orden presidencial constituyó una señal clara de los límites al poder de Milei y su hermana Karina.
El desafío público de la senadora Bullrich a una orden presidencial puso de manifiesto que Milei y su hermana carecen de un poder ilimitado para hacer y deshacer aquello que se les ocurra
Bullrich se ha diferenciado de Milei en cuestiones que el Presidente no ha podido explicar satisfactoriamente, como la situación patrimonial del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el intento de veto a la abogada Michelli. Esta actitud la consolida como una figura indomable y una socia cada vez más incómoda, pero probablemente necesaria para el Gobierno.
El peso electoral de Bullrich y el futuro de la alianza
A diferencia de otros funcionarios que han sido relegados por menores desplantes, Bullrich ostenta un caudal de votos comprobable y una imagen positiva que la ubican por encima del Presidente en algunos relevamientos de opinión pública. Según Jorge Giacobbe, en un estudio realizado entre el 29 de mayo y el 3 de junio sobre 2500 personas, Milei registra un 34,2% de imagen positiva frente al 38,8% de Bullrich.
Esta diferencia en la percepción pública permite a Bullrich hablarle a un segmento del electorado que fue clave para el triunfo de La Libertad Avanza en 2023, pero que no comparte el estilo verticalista y la construcción de poder de Milei. Como señala el consultor Lucas Romero, el actual Presidente tiene “más votantes que simpatizantes”, lo que genera un terreno fértil para la disidencia.
Patricia Bullrich se ha convertido en una socia cada vez más incómoda de Milei, aunque probablemente necesaria
El protagonismo de Bullrich plantea dos riesgos para el oficialismo: puede catalizar la disidencia pública y, a largo plazo, podría dar lugar a una “teoría del reemplazo”. En este escenario, la senadora podría surgir como una hipotética alternativa a Milei, capitalizando el apoyo de la base electoral presidencial al ofrecer una opción que, además de garantizar el rumbo económico, prometa mayor calidad institucional y prácticas políticas más republicanas.
La posibilidad de que Bullrich juegue con esta alternativa genera desconfianza en el círculo íntimo del Presidente, particularmente en Karina Milei, y explica los recurrentes cortocircuitos entre ambas, como el intento de la secretaria general de la Presidencia de relegar a la senadora en los actos por el aniversario de la Revolución de Mayo.
El futuro de esta alianza dependerá de la evolución socioeconómica y los escenarios electorales. Si la economía mejora y Milei llega a 2027 como favorito, Bullrich podría aspirar a la Jefatura de Gobierno porteña. Si, por el contrario, el horizonte electoral se complejiza, Milei podría necesitar a Bullrich como candidata a vicepresidenta de la Nación, siempre y cuando los egos y la ira presidencial no dinamiten la relación antes.

