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Indio Solari: la íntima historia detrás de «Y mientras tanto el sol se muere», su canción a Viru

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La disolución de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota en 2001, en medio de la fractura con Skay Beilinson y La Negra Poli, llevó al Indio Solari a un período de reclusión. Mientras el guitarrista rápidamente lanzó su primer disco solista, A través del mar de los sargazos (2002), Solari se refugió en la intimidad junto a su esposa, Virginia Mones Ruiz, y su hijo recién nacido, Bruno.

Virginia, a quien el Indio llama cariñosamente Viruta, es su compañera desde fines de los años ochenta, tras conocerse en el verano de 1981. Su vínculo se convirtió en la inspiración para una de las canciones más personales y emotivas del artista, «Y mientras tanto el sol se muere», publicada en Porco Rex (2007), su segundo álbum en solitario.

Un disco de cuentas pendientes y amor verdadero

Porco Rex marcó un punto de inflexión para Solari. Fue el primer trabajo solista que lo satisfizo plenamente y con el que saldó varias cuentas pendientes. No solo representó una clara separación musical del fantasma de Skay, sino que también fue un intento de cerrar el capítulo de su anterior banda, como lo expresó en una ocasión: «Un precio muy alto pagó, quiso resucitar un muerto».

Sin embargo, la deuda más significativa que saldó con este disco fue personal y afectiva. «Hay una canción que le debía a Virginia, ‘Y mientras tanto el sol se muere’: quería dedicarle una canción que estuviera a la altura de la calidad de su amor», reveló Solari a Clarín, explicando que primero concibió la melodía para luego tejer la letra.

«Y mientras tanto el sol se muere / y no parece importarnos… / Mientras te quiero el sol se apaga / y si Dios queda en nada o no existe / te amaré mucho más», entona Solari en el emotivo estribillo del tema.

En ese momento, Solari tenía 59 años y enfrentaba desafíos de salud, como un diagnóstico de hepatitis que lo mantuvo aislado. Años después, revelaría públicamente su lucha contra el Parkinson. La muerte, un tema recurrente en su obra, ya rondaba sus pensamientos. «Con un pie en el tren y otro en el andén ardiendo», había escrito en «La muerte y yo», de El tesoro de los inocentes (2004).

La evolución lírica y el adiós a la «críptica redondita»

La profundidad de «Y mientras tanto el sol se muere» también refleja un cambio en la lírica del Indio Solari, un alejamiento de la «cultura rock» más tradicional y de la complejidad críptica de Patricio Rey. En su autobiografía Recuerdos que mienten un poco, escrita junto a Marcelo Figueras, Solari profundizó sobre este giro:

«Hoy en día el amor está siendo desacreditado, ridiculizado, como si fuera algo malo o una pavada -algo intrascendente-. Pero uno no vuelve virgen del amor verdadero: es posible que no haya más de una oportunidad para enamorarse así, descubriendo la necesidad de compartir una intimidad más profunda con una persona sin la cual la vida no tiene mucho significado. Es difícil enamorarse de ese modo muchas veces», reflexionó.

Este nuevo enfoque se tradujo en metáforas más llanas y relatos sinceros, reminiscentes de canciones como «Juguetes perdidos» o «La hija del fletero». Aunque mantuvo sus característicos guiños e intertextos, la necesidad de una «lectura en diagonal» para desentrañar sus letras dio paso a composiciones más directas, en sintonía con un giro en sus declaraciones políticas, presentes en temas como «Martinis y tafiroles», «Ceremonia durante la tormenta», «A la luz de la luna», «La oscuridad» y «La pequeña mamba».

La culminación de este proceso lírico podría considerarse «Encuentro con un ángel amateur», una suerte de carta de despedida, casi recitada, que aborda la aceptación fatal de la muerte. En la tapa de su último disco, El Ruiseñor, El Amor y La Muerte (2018), Solari incluyó una foto de sus padres, José y Celina, un deseo más: dedicar una canción a su madre, que falleció en 2008 a punto de cumplir 100 años. Sin embargo, la canción que le dedicó a Viru, y que le cantó en el estadio Ciudad de La Plata en diciembre de 2007, mirando hacia el fondo del escenario, fue «Te voy a buscar / en la oscuridad».

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