Derrota en el Senado: la «política de capricho» de Milei arriesga alianzas y reelección
La reciente derrota del oficialismo en el Senado, al no poder impedir la designación de la jueza María Verónica Michelli, expone una profunda crisis en la relación del gobierno de Javier Milei con sus aliados y dentro de su propio espacio. El episodio, calificado como un “Waterloo” legislativo, pone en jaque la estrategia de reelección presidencial y revela una dinámica de “capricho” como política de Estado, según análisis políticos.
A pesar de contar con una mayoría récord de 44 voluntades en el Senado, el gobierno no logró controlar la sesión del pasado jueves. La postulación de Michelli, que el Presidente deseaba que no se tratase, no solo fue aprobada sino que obtuvo el respaldo de dos tercios de los votos presentes, una mayoría que al oficialismo le cuesta conseguir para sus propias iniciativas. Esta desobediencia, incluso de la jefa del bloque oficialista, no fue motivada por afinidad con la candidata, sino por la intención de “mostrar los dientes a Milei”, evidenciando un profundo malestar.
Tensiones con figuras clave y el factor Villarruel
La situación ha provocado un distanciamiento de figuras como Mauricio Macri, Patricia Bullrich y Victoria Villarruel del proyecto de reelección de Milei, quienes ya ensayan caminos propios para 2027. La “pirueta” de Bullrich, al abstenerse en la votación junto a la senadora chaqueña Silvana Schneider, se interpreta como una señal a su electorado, que no estaría de acuerdo con los ataques del Presidente a la prensa. Este movimiento se compara con la renuncia de Sergio Massa a la jefatura de gabinete de Cristina Kirchner en 2009, priorizando su base de apoyo frente a la lealtad al gobierno.
El rol de la vicepresidenta Victoria Villarruel también fue determinante. Con “astucia de artillero”, Villarruel avaló en el recinto la votación de todos los pliegos de jueces, incluidos los 50 con aprobación en comisión, los 20 agregados por el ministro Juan Mahiques y el de Michelli. Ella facilitó el trámite que terminó aprobando todos los pliegos, consciente de que el intento de Juan Carlos Pagotto de no llevar el dictamen de Michelli al recinto fracasaría. Esta actitud se suma a episodios anteriores, como el desempate en la Ley Bases y las advertencias sobre el DNU 70, donde el gobierno no escuchó sus consejos.
Villarruel, quien nació en la Ciudad de Buenos Aires pero tiene residencia electoral en la provincia, ya baraja tres opciones para 2027: Jefa de Gobierno de CABA, Gobernadora de Buenos Aires o candidata a Presidenta. Desde su perspectiva, su proyecto “federal, desarrollista y católico” la distancia del gobierno actual y podría ser clave para el destino electoral de Milei.
Leyes doctrinarias y la «mayoría desperdiciada»
La debilidad del gobierno se manifiesta también en la postergación de proyectos con fuerte carga doctrinaria, como la iniciativa de “Inviolabilidad de la Propiedad”. Este tipo de “leyes manifiesto”, que buscan proclamar la posición ideológica de un gobierno, suelen ser un recurso de administraciones débiles para simular una fuerza que no poseen. El proyecto, ya desfigurado con la eliminación de temas clave como la aniquilación de la ley de barrios populares, fue retirado del recinto ante la posibilidad de una nueva derrota.
La “jugarreta” de Bullrich y la “objeción de conciencia” desbarataron el trabajo de filigrana que se venía realizando con los bloques aliados en la oficina del exsenador Víctor Zimmermann. La postergación del debate de la ley, solicitada por el senador Agustín Coto, buscaba evitar un revés similar al de Oscar Zago con la Ley Bases en Diputados. A pesar de contar con una nueva administración del interbloque oficialista que facilita el diálogo con aliados en una sede neutral, el gobierno “desperdicia esta ventaja” por falta de liderazgo. La competencia interna entre sectores del gobierno para imponer nombres y rechazar otros, en el caso de los 74 jueces, revela la ausencia de una mesa oficialista que organice objetivos y tácticas.
“Si no ofrece prendas de entendimiento con sus aliados, Javier Milei puede disipar el principal activo que tiene, que es ser reelegible.”
El futuro político de Milei dependerá de su capacidad para contener a figuras como Macri y Villarruel. Si no los integra en su proyecto para 2027, corre el riesgo de dividir el electorado que, unificado, lo llevó a la presidencia y le permitió alcanzar la mayoría legislativa.

