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Ji ji ji: La verdadera historia del «pogo más grande del mundo» y su significado oculto

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Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota dejó un legado imborrable en la historia del rock argentino, con incontables canciones que se volvieron clásicos. Sin embargo, una de ellas se alza como la más emblemática y representativa: “Ji ji ji”. No en vano, en 2002, MTV y la revista Rolling Stone Argentina la ubicaron en el quinto puesto entre las cien mejores canciones del rock local, solo superada por “La balsa”, “Muchacha ojos de papel”, “Rasguña las piedras” y “De música ligera”.

Compuesto por el Indio Solari y Skay Beilinson, el tema fue parte de Oktubre, el segundo álbum de la agrupación lanzado en 1986. Desde entonces, se convirtió en uno de los más solicitados en sus shows en vivo, hasta transformarse en la banda sonora del famoso “pogo más grande del mundo”.

El origen de la melodía: un balcón en Soler

La génesis de la canción, una de las más celebradas tanto en los shows solistas del Indio como de Skay, fue sorprendentemente sencilla. El propio guitarrista, Skay, relató la historia en una entrevista para la revista La Mano.

Me acuerdo que compuse ‘Ji ji ji’ sentado en una especie de balconcito en el primer piso de mi casa en la calle Soler, donde había construido una sala de ensayo en la terraza. Una tarde me puse ahí con la guitarra y empecé a jugar con esos acordes y terminé de definir la armonía de lo que iba a ser el tema, después de haberlo zapado varias veces en la sala de ensayo que teníamos.

El característico solo de guitarra, que tras la partida de Tito “Fargo” D’Aviero pasó a ser interpretado en vivo por el saxo, se volvió tan memorable como el estribillo. Skay lo describió como una pieza inusual dentro del género: “El solo medio gitano que hay en el medio es raro en ese rock. Era una cosa medio chiflada y de un carácter irreproducible”.

El verdadero significado de la letra, según el Indio Solari

Con la melodía ya definida, el Indio Solari se encargó de dar forma a la lírica. La banda siempre prefirió que el significado de sus letras quedara a la libre interpretación de los oyentes, lo que dio pie a numerosas teorías. Una de las más extendidas en redes sociales y foros sugería que “Ji ji ji” hacía referencia a un trágico hecho de violación y asesinato de una joven en Mar del Plata a mediados de los años ochenta.

Sin embargo, en 2007, en declaraciones para la revista Rolling Stone, Solari decidió revelar algunos detalles, apuntando hacia un significado completamente diferente.

Para mí es un poco la paranoia de la droga. No lo llamaría de la experiencia con las drogas —que en este caso tiene otra pretensión— sino que está hablando simplemente de cuando alguien está a la deriva dentro de esa situación. Yo estoy hablando de la psicopatía, de la paranoia, de todos esos males del promedio de la cultura rock. Porque esta cultura ha pasado por diferentes etapas como cualquier cosa que nace, se desarrolla, crece… se remata. Hubo momentos de plenitud, de euforia, de politización, de bajón, de introspección. Todo eso ha pasado casi como un pulso vital y yo creo que las canciones que uno hace —aunque no quiera o aunque lo haga mal— dan como una pintura de cómo se vivían ciertas cosas en cada momento.

En la misma entrevista, el Indio también se refirió al título de la canción: “Para mí el título es muy significativo. Porque Ji-ji-ji es una risa medio perversa, marca una bidimensionalidad; es como que todo lo que está diciendo no es ninguna afirmación. Porque si tenemos el cuchillo sobre la mesa, es simplemente un cuchillo, no es bueno ni es malo; la cocaína es una cosa, no es la culpable de nada…”.

“Olga Sudorova, vodka de Chernobyl”: un guiño a la tragedia

Una particularidad de algunas versiones en vivo de “Ji ji ji” era su culminación con los versos: “Olga Sudorova, vodka de Chernobyl, pobre la Olga crepó”. Esta frase aludía a la tragedia de Chernóbil y a la polémica postura del gobierno soviético, que habría inducido a parte de la población no salvable a beber vodka como medida preventiva contra enfermedades derivadas del accidente, manteniéndolos ebrios para mitigar sus pensamientos hasta la muerte.

Otras interpretaciones de un clásico

Si bien la versión original de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota es la más icónica y conocida, otros artistas se animaron a ofrecer su propia visión de “Ji ji ji”. En 2001, Los Calzones la interpretaron en tiempo de ska en su álbum Plástico. Árbol hizo una versión a capella en Guau! (2004). Dos años después, Juan Carlos Baglietto grabó una versión orquestal para el disco Escúchame entre el ruido, bajo la dirección musical de Lito Vitale. En 2010, Guillermo Bonetto (Los Cafres) junto a Holy Piby la llevaron hacia el reggae.

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