Biodiésel: las exportaciones caen al peor nivel histórico y crece la capacidad ociosa
La industria argentina del biodiésel atraviesa un escenario de baja actividad y elevada capacidad ociosa. A pesar de una leve mejora en los primeros cuatro meses de 2026 respecto al año pasado, los niveles de producción se mantienen muy por debajo de los registros históricos, con el sector expectante ante posibles cambios regulatorios que impulsen la demanda y recuperen la competitividad.
En este contexto, entre enero y abril se comercializaron 271.751 toneladas en el mercado interno, mientras que las exportaciones alcanzaron apenas 30.360 toneladas. Este volumen representa el menor nivel exportador registrado para ese período desde el inicio de la producción de biodiésel en Argentina en 2008, según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). De esta manera, una actividad que nació con una fuerte orientación exportadora hoy depende cada vez más del mercado doméstico.
Producción limitada y alta capacidad ociosa
La producción acumulada entre enero y abril de 2026 sumó 308.565 toneladas. Si bien esto implica una mejora interanual del 16%, el volumen se ubicó un 25% por debajo del promedio de los últimos cinco años y constituyó el tercer registro más bajo para ese período desde 2010. La BCR enfatizó que la producción de biodiésel en el país transita “un nuevo año de una actividad limitada”.
Esta situación forma parte de una tendencia de declive que se profundiza desde hace varios años. La producción nacional alcanzó su máximo histórico en 2017, con 2,8 millones de toneladas, iniciando luego un proceso descendente que tocó su punto más bajo en 2023, con solo 830.000 toneladas. Aunque la recuperación de la cosecha de soja en 2024 y 2025 permitió un leve repunte, la actividad no logró retomar los niveles previos.
En 2024, la producción fue de 1,1 millones de toneladas, descendiendo a 970.000 toneladas en 2025. La magnitud del problema se evidencia al comparar estos volúmenes con la capacidad instalada de la industria, que asciende a 3,8 millones de toneladas anuales, concentradas principalmente en Santa Fe. Esta diferencia arroja una capacidad ociosa anual en torno al 75%.
La entidad bursátil rosarina advirtió que la producción de los últimos dos años se ubicó aproximadamente un 50% por debajo del promedio histórico de la industria, y no se prevé un repunte significativo para 2026.
Mercado interno como sostén y la amenaza externa
El esquema productivo argentino se caracteriza por una estructura dual: pymes que abastecen exclusivamente el mercado interno mediante el corte obligatorio de biodiésel en el gasoil, y empresas integradas que producen para exportación. En este contexto, el mercado local ha ganado relevancia. En 2025, la comercialización destinada al mercado interno alcanzó 703.304 toneladas, un volumen superior al promedio de los últimos cinco años, aunque ligeramente inferior al registrado en 2024, cuando fue de 777.218 toneladas.
La contracara se observa en el frente externo. En 2025, las exportaciones totalizaron 273.386 toneladas, el volumen más bajo desde que existen registros de la actividad. El informe de la BCR es contundente:
“La caída en la producción se explica mayormente por la merma en las exportaciones del sector”.
La preocupación del sector se amplifica por el contexto internacional. La Unión Europea, actualmente el único mercado de exportación para el biodiésel argentino, podría avanzar con una resolución que limite o directamente impida nuevos envíos.
Nueva Ley de Biocombustibles: la esperanza del sector
En este escenario, la discusión sobre una nueva Ley de Biocombustibles ocupa un lugar central para el futuro de la industria. Un nuevo régimen que brinde previsibilidad, promueva mayores tasas de corte y mejore las condiciones de comercialización podría generar un piso de demanda más sólido y disminuir la gran capacidad ociosa.
En esta línea, el oficialismo presentó en el Senado un proyecto que propone elevar la tasa obligatoria de mezcla de biodiésel en gasoil hasta el 10% a partir de los 12 meses posteriores a la sanción de la ley. La iniciativa también contempla modificaciones en el esquema de comercialización, con una reducción gradual del sistema de cupos administrados por el Estado y una mayor participación de un “Mercado Electrónico Transparente” de negociación libre, donde podrían intervenir tanto empresas integradas como no integradas.
Además, el proyecto habilitaría la posibilidad de que las mezcladoras incorporen porcentajes superiores de biodiésel por decisión propia, permitiría la circulación de vehículos flex fuel y abriría la puerta a la instalación de surtidores específicos para comercializar mezclas más elevadas. La Bolsa de Comercio de Rosario estima que una suba del corte obligatorio al 10% requeriría alrededor de 1,3 millones de toneladas de biodiésel por año, un incremento del 33% respecto al escenario actual con una tasa de corte del 7,5%.

