Tensión en el Gobierno: Milei perdió con Bullrich en el Senado y Wall Street monitorea el 2027
Un fuerte cruce entre el presidente Javier Milei y la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, expuso las fisuras internas en La Libertad Avanza (LLA) tras la aprobación en el Senado del pliego de la jueza María Michelli, cuñada de un periodista. La decisión, que se tomó por amplia mayoría y en contra del bloque libertario, se suma a la creciente preocupación en los mercados internacionales por el futuro político del país.
El detonante fue la oposición de Bullrich a la iniciativa presidencial de frenar la designación de Michelli. En una explosiva conversación en Olivos, la ministra le espetó a Milei: “Yo no voy a acompañar la posición del Gobierno”, y ofreció su renuncia al bloque del Senado. Aunque el Presidente intentó ignorarla, la situación escaló y expuso la furia de Milei, quien había firmado el pliego de la magistrada sin saberlo, generando un fuerte «tole tole» y pases de factura contra Juan Mahiques del Ministerio de Justicia.
La hermana del Presidente, Karina Milei, intentó revertir la situación ordenando al senador Juan Pagotto, titular de la Comisión de Acuerdos, que hundiera la designación. Sin embargo, Pagotto fracasó en su intento, lo que significó una sonora derrota política para los hermanos Milei y la confirmación del pliego de la jueza por dos tercios del Senado.
Internas y especulaciones: el foco en Bullrich y las encuestas
La tensión entre los hermanos Milei y Bullrich no es nueva. Los «Karinos» acusan a la ministra de «no tener buena voluntad» y de ser «rosquera», además de especular con una eventual candidatura presidencial para 2027. Bullrich, por su parte, se distancia del mileísmo y busca cuidar sus votos, admitiendo en su círculo íntimo que el próximo turno electoral es «su última posibilidad».
El trasfondo de esta interna radica en las últimas encuestas, que muestran a Patricia Bullrich por encima de Javier Milei en intención de voto, un dato que alimenta las especulaciones sobre el futuro liderazgo en el espacio. Esta situación, sumada a la polémica por la declaración jurada del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, que promete «pochoclos» en Tribunales, complejiza el panorama político.
Wall Street, el «riesgo kuka» y el enigmático 18 de junio
Mientras tanto, en Wall Street, los inversores monitorean con inquietud los movimientos del Gobierno. Los «lobos» de Manhattan no ven asegurada la reelección de Milei y les preocupan las últimas encuestas que ubican a Cristina Kirchner y Axel Kicillof en una posición competitiva. Un reciente estudio de Hugo Haime habría sido un «bombazo» en Nueva York, obligando al ministro de Economía, Luis Caputo, a modificar su discurso para intentar tranquilizar a los mercados.
Caputo ha oscilado en su mensaje sobre el «riesgo kuka», pasando de insistir en él a negarlo en el FMI, y volviendo a la carga con guiones «de película» sobre hipotéticas invasiones extraterrestres que no impedirían la llegada de Kicillof a la presidencia. Esta «obsesión» de los funcionarios, incluso del propio Milei, con las aventuras OVNI, no logra disipar la incertidumbre.
Para Wall Street, existen tres cuestiones clave sin resolver: la no liberación total del cepo cambiario, la falta de acumulación de reservas suficientes y un «riesgo de default» elevado, superior al 35% en los próximos años, según las calificadoras. El Fondo Monetario Internacional (FMI) también teme que el «empantanamiento» económico sea un factor piantavotos en los principales centros urbanos.
En este contexto, los «Totoboys» hacen circular la versión de un trascendente anuncio para los mercados el próximo 18 de junio. Horacio Marín, jefe de YPF, habría conversado con Adelmo Gabbi, jefe de la Bolsa, sobre la posibilidad de que una principal calificadora internacional recategorice el riesgo de invertir en Argentina, pasando de la categoría «Triple C más» a una «zona de promoción».
Una misión de Moody’s, que visitó Buenos Aires hace dos semanas y se reunió con funcionarios de Economía e inversores, realizó preguntas «inquietantes» sobre la eventual reelección de Milei y el posible retorno del kirchnerismo. También se reunieron con el equipo de Axel Kicillof, quien, días después, envió una misión secreta a Manhattan, compuesta por su ministro de Economía, Pablo López, y su asesora de Asuntos Internacionales, Cecilia Nicolini. El objetivo de esta misión fue «des-demonizar» a Kicillof y presentarlo como un candidato no «anti-mercado», «ni estatista ni comunista», buscando tranquilizar a los inversores de Wall Street y a jerarcas del FMI.

