Coimas en las SIRA: identifican a «Pato», el nexo clave con funcionarios en la trama de sobornos
La Justicia federal identificó a Patricio Guido Marre, conocido hasta ahora solo por el apodo de «Pato», como una pieza central en la trama de sobornos para la aprobación de las SIRA (Sistema de Importaciones de la República Argentina) durante la gestión de Sergio Massa en el Ministerio de Economía. Marre, un empresario del rubro inmobiliario, no es funcionario público, pero para la investigación del fiscal federal Franco Picardi, sería el eslabón entre los intermediarios que gestionaban las coimas y los funcionarios que autorizaban las importaciones.
La identidad de Marre surgió de los mensajes encontrados en el celular de Martín Migueles, pareja de la mediática Wanda Nara, quien ya estaba bajo la lupa judicial por su rol en la maniobra. En esas conversaciones, Migueles y otro intermediario, Héctor «Pipo» Caputto, hacían referencia constante a «Pato» como el artífice del «vínculo» con los despachos oficiales.
Las dos maniobras bajo investigación
La causa judicial se concentra en dos esquemas ilícitos. Por un lado, un «rulo» financiero que permitía obtener dólares a precio oficial para luego venderlos en el mercado paralelo, aprovechando el cepo cambiario vigente. Por el otro, el pago de sobornos que oscilaban entre el 10 y el 15 por ciento del valor de las operaciones para asegurar la aprobación de las SIRA, un trámite indispensable para importar bienes.
Migueles aparece involucrado en ambos hechos. Las conversaciones en su teléfono revelaron cómo se gestionaban las coimas con diversas empresas. En ese contexto, las charlas con «Pipo» Caputto mencionaban repetidamente a «Pato» como el facilitador. Textos como «Nos quedan 1100 USD para repartir más o menos. Avísame vos como querés hacer con…no sé si hablaste algo con Pato, no sé si hablaste con él (…) Pero lo que tenemos que dividir entre nosotros son esos 1100 USD” o “escúchame, yo la cobro mañana y sino la pongo yo, tranquilo. 1244 cada uno. avísame si le damos algo a pato, si no le damos nada», grafican la dinámica de los repartos.
«Pato obviamente nos hizo el vínculo.»
Esta frase, de Caputto a Migueles, es considerada clave por la Justicia, que interpreta ese «vínculo» como la conexión directa con los funcionarios públicos que aún se buscan identificar.
La identificación de Patricio Marre
La investigación del fiscal Picardi logró ponerle nombre al apodo. En el celular de Migueles, se encontró un contacto agendado como “Pato Juli”. El número asociado a ese contacto fue rastreado y determinado que pertenece a Patricio Marre. Además, un mensaje automático de identificación de cuenta en el propio intercambio con “Pato Juli” se presentaba como “Patricio Marre”, lo que según el dictamen fiscal, «refuerza la correspondencia entre el contacto ´Pato Juli´ y el nombrado Patricio Guido Marre».
Como parte de las nuevas medidas, la Fiscalía solicitó todas las llamadas entrantes y salientes de los celulares a nombre de Marre y de Caputto, desde el 1 de enero de 2022 hasta el 31 de diciembre de 2023. También se requirió el registro de visitas a las casas de Nordelta donde residían Migueles y su socio Elías Piccirillo. Mensajes entre Migueles y Marre revelaron que ambos, junto a Caputto, organizaron un encuentro en el restaurante «Canta el Gallo» de Nordelta el 18 de enero de 2023. Los diálogos posteriores a esa reunión sugieren que el encuentro «habría resultado altamente positiva para los intervinientes», según fuentes judiciales.

