Femicidio de Chiara Páez: Rufino volvió a recordar a la adolescente a 11 años del crimen que dio origen a Ni Una Menos
En Rufino, la ciudad santafesina que fue epicentro del femicidio que dio origen al movimiento Ni Una Menos, se realizó un acto conmemorativo este martes, a once años del crimen de Chiara Páez. Vecinos, estudiantes, docentes y organizaciones sociales se congregaron en la plazoleta que lleva el nombre de la adolescente, en un encuentro que, si bien no fue una marcha masiva, se destacó por su emotividad y la participación comunitaria.
Chiara Páez tenía 14 años y estaba embarazada de pocas semanas cuando fue asesinada por su novio, Manuel Mansilla, el 10 de mayo de 2015. Su cuerpo fue hallado enterrado en el patio de la casa de los abuelos del joven, luego de una intensa búsqueda que movilizó a toda la ciudad. Mansilla, cercado por las pruebas, confesó el crimen, desatando una conmoción que trascendió las fronteras de Rufino y se convirtió en uno de los detonantes de la primera movilización de Ni Una Menos, el 3 de junio de 2015.
Un acto conmemorativo y un reclamo de justicia
El acto se llevó a cabo a las 14:30 en Barrio Jardín, el mismo sector donde fue encontrado el cuerpo de Chiara. Durante la jornada, se descubrió un cartel con el nombre de la adolescente, se leyó un documento y hubo intervenciones musicales. Además, se plantaron dos árboles en memoria de Katherin Quinteros y Guadalupe Montoya, otras víctimas de femicidios ocurridos en Rufino en 2018 y en marzo de este año, respectivamente.
Katherin Quinteros tenía 16 años cuando fue asesinada por su pareja, Oscar Walter Cejas, condenado a prisión perpetua. Guadalupe Montoya, de 17, fue hallada muerta en una vivienda de la ciudad, y su novio fue imputado por el hecho. Estos árboles se suman al lapacho rosado plantado en 2015 en homenaje a Chiara, durante la inauguración de la plazoleta.
“Fue el acto más convocante después de la primera marcha que se hizo por Chiara”
Así lo expresó Vanesa Irurzun, integrante de Mujeres Autoconvocadas de Rufino, el colectivo organizador de la actividad, en diálogo con LA NACION. La agrupación, nacida en 2018, se dedica a la prevención y concientización sobre violencia de género, y mantiene encuentros semanales para impulsar iniciativas en la ciudad. Irurzun destacó que la convocatoria estuvo abierta a toda la comunidad, incluidos los hombres, y que contó con la participación de estudiantes y el acompañamiento de instituciones locales. “Creemos que tienen que formar parte del cambio y escuchar lo que las mujeres tienen para decir”, señaló.
En una ciudad de menos de 20.000 habitantes, donde las relaciones sociales son más estrechas, ser feminista implica desafíos particulares. “Ser feminista acá no es lo mismo que en una gran ciudad. En un pueblo te ponen la etiqueta y eso es difícil de llevar socialmente”, reflexionó Vanesa Irurzun.
La voz de la madre de Chiara y el estado de la causa
Para Verónica Camargo, madre de Chiara, la jornada tuvo un significado profundo. “Es recordar a Chiara, por quien se empezó a gestar el primer Ni Una Menos, y a tantas mujeres que ya no están”, expresó a este medio. Sobre las actividades en la plazoleta, agregó: “Colocar el cartel con el nombre de Chiara y plantar los árboles por Katherin y Guadalupe es recordarlas, pero también exigir justicia y seguir trabajando en el cuidado, la prevención y la protección de niñas, adolescentes y mujeres para construir una sociedad libre de violencias”.
Por el femicidio de Páez, Manuel Mansilla fue condenado en 2017 a 21 años y seis meses de prisión. El juez de primera instancia consideró probado que había actuado en un contexto de violencia de género y que conocía el embarazo de Chiara. Sin embargo, la Corte Suprema de Santa Fe ordenó revisar la sentencia para adecuarla al régimen penal juvenil, ya que el acusado tenía 16 años al momento del crimen. La pena quedó finalmente fijada en 15 años de prisión, el máximo previsto para menores de edad. Actualmente, Mansilla cumple su condena en el penal de Coronda y podría recuperar la libertad a los 31 años. La familia de la víctima continúa reclamando que se investigue la posible participación de otros integrantes del entorno familiar de Mansilla en el encubrimiento.
Once años después del crimen que puso a Rufino en el centro de una demanda colectiva contra la violencia machista, la ciudad volvió a reunirse para recordar a Chiara, que hoy tendría 25 años y un hijo de 10. Esta vez, también para recordar que, pese a los cambios y a la visibilidad alcanzada por el reclamo, la violencia de género siguió dejando víctimas: dos de los casi 2900 femicidios registrados en la Argentina desde entonces ocurrieron en la misma ciudad.

