Mirgor: llantas «made in Zárate» desplazan a chinas y abastecen a Stellantis en Brasil
En un escenario donde gran parte de la industria nacional enfrenta el desafío de la competencia importada, el grupo Mirgor concretó un negocio que va a contramano de la tendencia. La compañía puso en marcha su nueva planta de llantas de aluminio en Zárate y cerró un acuerdo estratégico para proveer a una fábrica de Stellantis en Brasil, reemplazando a un proveedor chino que hasta ahora cubría esa demanda. El primer embarque está programado para el 15 de julio, lo que representa un hito para el sector automotor argentino.
Las llantas fabricadas en Argentina sustituirán a unidades producidas en China dentro de la cadena de suministro de la automotriz, nacida de la fusión entre Fiat Chrysler y PSA Group. La nueva fábrica, que demandó una inversión de US$120 millones, tiene una capacidad de producción de 1,2 millones de llantas al año y proyecta destinar un tercio de su volumen a la exportación, principalmente a Brasil. Este proyecto se erige como una de las principales apuestas industriales de Mirgor para diversificar sus negocios más allá de Tierra del Fuego.
El proyecto cuenta con la compañía brasileña Neo Rodas como socio minoritario. José Luis Alonso, CEO de Mirgor, destacó la competitividad de la planta:
“Tenemos dos proveedores de aluminio, Aluar en la Argentina y Alcoa en Brasil, con un compromiso de netear los precios contra los valores internacionales del aluminio. Eso nos permite partir en condiciones de igualdad con las fábricas de otros países”.
La clave de la competitividad, según Alonso, reside en el alto nivel de automatización de la planta de Zárate.
“Nuestra fábrica está completamente automatizada, lo que nos permitirá producir 1,2 millones de llantas por año con 230 empleados, mientras que algunos competidores directos necesitan alrededor de 370 trabajadores para fabricar 400.000 unidades”, señaló el CEO.
Estrategia de diversificación y reducción de dependencia fueguina
La inauguración de la planta de llantas en Zárate se enmarca en una estrategia más amplia de Mirgor para disminuir la dependencia de sus operaciones en Tierra del Fuego. Este cambio ocurre en un contexto donde el régimen de promoción industrial de la isla enfrenta un período de incertidumbre.
Hace apenas cinco años, las operaciones fueguinas representaban el 85% de la facturación del grupo. Actualmente, ese porcentaje se redujo al 40%, y la meta es que para el año 2030 descienda al 20%. Alonso explicó:
“Hoy Tierra del Fuego representa el 40% de nuestra facturación. El otro 60% se divide en partes similares entre las operaciones industriales en el continente y los negocios internacionales”.
Dentro de Tierra del Fuego, también se observa una modificación en la composición de los negocios del grupo. Históricamente dominada por la electrónica de consumo, la distribución es ahora más equilibrada:
“Hoy el 55% corresponde a electrónica y el 45% al negocio automotor. Antes era una relación de 80% y 20%”, detalló Alonso.
Mirgor opera actualmente cinco plantas en la isla, aunque solo dos están activas en Río Grande, empleando a casi la mitad de los 3000 trabajadores totales del grupo.
Expansión industrial y proyecciones de facturación
La fábrica de llantas se suma a otras inversiones que Mirgor ha realizado fuera de Tierra del Fuego, incluyendo una planta de componentes plásticos para la industria automotriz en Baradero y un establecimiento de producción porcina en Bolívar. La compañía también busca expandir su presencia en mercados internacionales, exportando sistemas de entretenimiento vehicular desde Tierra del Fuego a Brasil y Sudáfrica.
Mirgor proyecta una facturación de US$2200 millones para 2025 y aspira a alcanzar los US$2400 millones en 2026. La empresa, fundada en 1983 como autopartista, tiene una historia ligada a la fabricación de climatizadores para autos, proveyendo a la industria automotriz. Actualmente, el control de Mirgor se distribuye entre Nicolás Caputo y otros miembros de su familia, que poseen casi el 50% del paquete accionario, mientras que la Anses detenta un 20% y el 30% restante cotiza en el mercado de capitales.

