María Valenzuela y Juan Carlos Mendizábal: el gran amor de 25 años que superó crisis y tragedias
La reconocida actriz María Valenzuela compartió detalles íntimos de su extensa y compleja relación con el periodista Juan Carlos ‘Pichuqui’ Mendizábal, quien fue su esposo durante 25 años y padre de sus hijos Malena, Julián y Juan. A pesar de las separaciones y las idas y vueltas, la pareja mantuvo un lazo inquebrantable que se fortaleció en los momentos más difíciles, como la enfermedad de su hija mayor y el acompañamiento de Valenzuela a Mendizábal hasta su fallecimiento en 2012.
El primer encuentro tuvo lugar en los pasillos de Canal 13 a mediados de los setenta. Mendizábal trabajaba en el noticiero, mientras Valenzuela ya era una figura destacada de la televisión, con éxitos como Piel naranja y Los que estamos solos. Se casaron en 1977, en plena época de grabación de Pablo en nuestra piel.
“La primera vez que lo vi no le di bola. Después lo encontré en una temporada en Mar del Plata y salimos a tomar algo. Muy caballero, se ofreció a llevarme a mi casa y durante el trayecto agarró un bache a propósito, para volcarse sobre mí y enchufarme un beso. Gracias al bache empezó nuestra relación”, rememoró Valenzuela en diálogo con LA NACION.
La actriz confesó que el momento más inolvidable de su vida compartida fue el nacimiento de sus hijos. A pesar de que ‘Pichuqui’ se impresionaba durante los partos, Valenzuela le exigió su presencia, haciendo de esos tres nacimientos instantes “sublimes” y “maravillosos”.
Crisis, separación y la unión por Malena
Durante los 25 años de matrimonio, la pareja atravesó varias crisis, algunas de las cuales derivaron en separaciones temporales antes de la ruptura definitiva en 2002. Valenzuela describió la dinámica de esos años: “En 25 años pasamos por todo: nos separamos, nos reconciliamos, vivimos en casas separadas estando juntos, y finalmente nos divorciamos, con papeles y todo… Pero antes nos hemos separado y distanciado varias veces durante un tiempo y yo decía que, cada vez que volvíamos, encargábamos un hijo. Soy hija única y no quería quedarme solo con Malena…”.
La actriz destacó el rol de Mendizábal como padre: “Siempre fue un excelente padre. Yo trabajaba mucho, él tenía más tiempo libre y se hacía cargo de los chicos, de sacarlos del colegio y llevarlos a algún cumpleaños, o al médico. Les estaba encima”.
Una de las separaciones fue inicialmente tensa, pero la situación cambió drásticamente en 2003, cuando su hija Malena sufrió un aneurisma y estuvo en coma durante un mes. Este duro golpe unió a la familia que se había dividido tras el divorcio, con Malena quedándose con su madre y los varones con su padre. “De a poco, las piezas que estaban sueltas empezaron a armarse de nuevo. Lamentablemente, tuvo que pasar lo de Malena para que la familia se volviera a unir”, reconoció Valenzuela.
El vínculo se mantuvo hasta el final de Mendizábal. Cuando el periodista se enfermó, María Valenzuela interrumpió la grabación de la novela Dulce amor para acompañarlo en su última internación, demostrando la profundidad de su conexión más allá del matrimonio.
La decisión de la soledad y un amor platónico
Tras su separación de ‘Pichuqui’, María Valenzuela no volvió a tener una pareja. La actriz afirmó que su elección de la soledad es consciente y que se siente cómoda en ella. “Ya no creo que tenga novio. Hace muchos años que estoy sola por decisión propia. La verdad es que nadie me movió el piso, no es que esté cerrada. No extraño tener una pareja. Ya tengo mis mañas y me siento grande. El padre de mis hijos fue mi última pareja. A lo mejor hubo algún tiroteo, pero nada importante. Elijo la soledad porque me gusta, me siento cómoda”, explicó.
Años atrás, Valenzuela también reveló un secreto de juventud: su fascinación por Sandro. Desde los 12 años, el Gitano fue su amor platónico, una fantasía que se materializó profesionalmente cuando protagonizaron juntos Subí que te llevo, la última película del cantante. La actriz recordó con humor la anécdota de un beso en la filmación, justo el día que ‘Pichuqui’ fue a visitarla al set.
“Me acuerdo que tenía dos carpetas llenas de fotos de Sandro porque lo amaba. Fue una experiencia maravillosa. Recuerdo su sentido del humor, contaba chistes, y además era muy buen compañero. Lo que le traía la producción para él enseguida lo compartía con todos. Era un divino… Hacía poco que nos habíamos casado con Pichuqui y me acuerdo que vino a la filmación el día que nos teníamos que dar un beso con Sandro (risas). Justo ese día ‘Pichuqui’ quiso venir a verme. Imagináte, mi marido ahí y yo que me tenía que relajar para poder besar a Roberto… Nos llamaron para filmar y Roberto le dijo: ‘ya vengo, le rompo la boca y te la devuelvo’. A mí me temblaban las piernas, me daba como una cosa de vergüenza. Ahora, si hubiéramos estado solos…(risas)”, compartió Valenzuela sobre aquel momento.

