Crisis política: el desafío de Patricia Bullrich a Javier Milei reaviva tensiones en el Gobierno
Un tuit de Patricia Bullrich sacudió al gobierno de Javier Milei y reavivó una crisis política interna. La jefa del bloque de La Libertad Avanza (LLA) en el Senado anticipó que votará en contra del retiro del pliego de María Verónica Michelli, candidata a jueza federal de La Plata. La decisión presidencial de quitarle el apoyo a Michelli se sustenta en su vínculo familiar con el periodista Hugo Alconada Mon, quien investigó el caso $LIBRA y la situación patrimonial del jefe de Gabinete.
Este desmarque de Bullrich, similar a lo ocurrido con el caso Manuel Adorni, generó un «gigantesco revuelo» en el Ejecutivo. La senadora, exministra de Seguridad, busca preservar su identidad y su crédito político, convencida de que conserva el apoyo de un sector del electorado antikirchnerista sensible a los asuntos institucionales y las sospechas de corrupción. «Bullrich es Bullrich, no es empleada. Tiene votos y un criterio propio», remarca un interlocutor cercano a la senadora.
A pesar de sus gestos de autonomía, Bullrich no proyecta un armado político propio para 2027 y ha transmitido en la intimidad que no enfrentará a Milei, dado el liderazgo del actual Presidente en el espacio de derecha. Sus señales de emancipación no implican una fractura, y solo contemplaría una nueva contienda nacional si Milei se bajara de la carrera, un escenario poco probable. En su mensaje, la senadora subrayó que su compromiso con el proyecto de Milei «es total».
Hablé con el Presidente y le comuniqué que voy a ejercer mi derecho a la objeción de conciencia respecto del retiro del pliego de la Dra. Michelli a Jueza Federal.
Conozco y respeto plenamente la facultad constitucional del Presidente de la Nación para proponer y retirar…
— Patricia Bullrich (@PatoBullrich) June 1, 2026
Bullrich aún no siente un «desamor» con los libertarios, pero está atenta al desgaste del apoyo social al Gobierno, especialmente por los errores en el manejo político. Sus allegados afirman que no está dispuesta a resignar su capital ni a cumplir un mero «papel de reparto» en el Congreso.
La jugada y sus implicancias
La decisión de Bullrich fue meditada durante el fin de semana, y pocos de sus colaboradores estaban al tanto de que blanquearía sus diferencias. El «veto» de Milei al ascenso de la jueza Michelli, quien ya había obtenido los avales de nueve de los 17 senadores de la Comisión de Acuerdos, se convirtió en un nuevo golpe simbólico a la autoridad presidencial. Este episodio ocurre después de una semana en la que el oficialismo había encontrado cierto alivio por datos macroeconómicos auspiciosos y el freno de la caída de la imagen de Milei en las encuestas, desdibujando la postal de armonía del 25 de mayo.
En medio de la atención pública por el femicidio de Agostina Vega, Bullrich decidió explicar su posición antes de la sesión prevista para el jueves. Ayer, se comunicó con el Presidente para informarle que ejercería su «objeción de conciencia» y votaría en contra de los intereses de la Casa Rosada. Milei escuchó las razones, pero no las compartió. Trascendió que Bullrich ofreció renunciar a la jefatura del bloque, pero el primer mandatario lo rechazó. «Fue una charla sincera. Son los valores que ella profesa. No pueden castigarla por lo que escribe un familiar», justifican cerca de Bullrich.
Anoche, en pleno revuelo, la senadora participó de una actividad en Pilar organizada por el concejal local Andrés Genna, acompañada por Diego Valenzuela y Luciano “Lucho” Olivera. Desde su entorno, insisten en el «compromiso total con el proyecto de cambio de país que lidera el Presidente», mientras que su «tropa» de dirigentes migró de Pro a LLA tanto en el Congreso como en la provincia de Buenos Aires.
Desmarques previos y el plan 2027
Esta no es la primera vez que Bullrich se diferencia de una instrucción presidencial o marca sus matices con el proyecto oficialista. El año pasado, pidió apartar a José Luis Espert de la campaña bonaerense por denuncias vinculadas al empresario Federico “Fred” Machado. También manifestó su deseo de recomponer el vínculo con Mauricio Macri, a quien abrazó en la última cena de la Fundación Libertad. En el macrismo, perciben que el «destrato» del Gobierno a Bullrich la acerca al expresidente, aunque los entornos de ambos niegan reuniones, Macri ha reconocido haber recibido mensajes de la exministra.
Bullrich también se diferenció en reuniones de Gabinete al avalar la idea de apurar acuerdos electorales con gobernadores aliados para robustecer el programa económico y generar confianza en los mercados, una propuesta que fue objetada por Karina Milei y Martín Menem.
El reciente «affaire» Adorni también la encontró en una posición de desmarque. Primero, le reclamó que aclarara su situación patrimonial «lo antes posible», y luego anticipó la presentación de su Declaración Jurada en el Senado. Bullrich asocia estos gestos con su carácter «rebelde» y su estatus diferente al resto de las figuras de LLA. Entiende que debe cuidar al electorado «republicano» que apoya el rumbo económico pero es reactivo a las denuncias de corrupción. «Está consolidando su voto republicano. Y esto lo deja a Pro sin relato», describe uno de sus consejeros, presumiendo que los libertarios no terminan de fidelizar al 23% del electorado que la acompañó en los comicios de 2023.
En el caso del pliego de Michelli, Bullrich visualizó que la «mala praxis política» del Gobierno generaría un cortocircuito en la negociación con los aliados en el Senado. La exministra ha estado tejiendo acuerdos con bloques afines en temas como los pliegos de jueces, la reforma electoral y la inviolabilidad de la propiedad privada. El plan de los Milei para bloquear la promoción de Michelli puso en una situación incómoda a los socios de LLA. Pro no acompañaría y el resto de los aliados pidió explicaciones. La jueza había logrado el respaldo de senadores como Maximiliano Abad, Mariana Juri, Carolina Losada, Flavia Royón, Carlos Espínola y Martín Goerling.
Bullrich sabe que camina por un «campo minado» y que su jugada de alto impacto simbólico podría generar represalias, incrementar los resquemores del núcleo duro de Karina Milei o condicionar su rol futuro. Sin embargo, mantendrá su estrategia, incluyendo giras por el interior y spots propagandísticos. Quienes la conocen afirman que no le teme a la hermana del Presidente, quien ha empujado al exilio a quienes consideró detractores. «No le debe nada; Patricia hace política hace 50 años», afirman, destacando que su banca en el Senado le da mayor margen para despegarse, ya que «no está a tiro de un decreto». De hecho, ya le había dado un contrato de asesor a Gerardo Milman, resistido por el entorno de Karina Milei.
Estructura propia y futuro político
Aunque su sueño presidencial de 2023 quedó trunco, Bullrich ensayó un nuevo «cambio de piel» y tejió un pacto secreto con Milei en la casa de Macri en Acassuso. Perdonó los agravios del economista y jugó a fondo para los libertarios, enfrentándose luego a Macri por la negociación para colaborar con la gobernabilidad y rompiendo con el líder de Pro al aceptar ser ministra de Seguridad de Milei.
Desde entonces, Bullrich conserva una estructura propia, con legisladores, funcionarios y dirigentes que le responden, como Juan Pablo Arenaza, Damián Arabia y Diego Valenzuela. Se reúne con su mesa chica cada quince días y mantiene sus oficinas históricas en Avenida de Mayo y Bulnes. La publicista Federica Suárez Santiago forma parte de su círculo íntimo. Derek Hampton, de Move Group, fue su estratega en 2023, pero se alejó. Cerca de la senadora niegan un acercamiento con el consultor Andrés “Andy” Rivas.
Bullrich también mantiene activa su fundación Icona (Intercambio y Convergencia para una nueva Argentina), manejada por María Oneto, colaboradora estrecha y encargada de recaudar fondos para la campaña de 2023. El think tank de Bullrich realiza eventos con empresarios, por donde han desfilado figuras como el canciller Pablo Quirno, la ministra de Seguridad Alejandra Monteoliva, el titular del Banco Central Santiago Bausili, el exjefe de Gabinete Guillermo Francos y Horacio Marín de YPF. Icona le permite a Bullrich preservar sus lazos con el «círculo rojo» y mantener una herramienta de recaudación de fondos.
Por ahora, ninguno de los alfiles de confianza de Bullrich activó un plan presidencial. Solo lo analizarían si Milei no fuera candidato. «Si Milei no juega, es Bullrich, no Macri», afirman en su entorno.

