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Estreno mundial en el Colón: Ariana Harwicz lleva su «cosmos harwicziano» a la ópera con «Dementia»

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El Teatro Colón fue escenario del estreno mundial de Dementia, una ópera que marca el debut de la aclamada escritora argentina Ariana Harwicz como libretista. Con música de Oscar Strasnoy y puesta en escena de Mariano Pensotti, la obra en tres cuadros y un epílogo fue recibida con aplausos y ovaciones, integrando el universo literario de Harwicz —hecho de misterio, gracia y locura— a la música contemporánea.

El argumento de Dementia se despliega en una casona de campo donde una joven escritora y un traductor francés conviven bajo una beca, en una dinámica de creación y dependencia. Este primer cuadro evoluciona hacia una pareja similar de cincuenta años que busca pistas sobre la criada desaparecida y el rumbo de sus vidas. Finalmente, una pareja de ancianos –una escritora que dejó de escribir y un traductor sin material– sufre un accidente y se enfrenta con sus dobles, en una «alocada puesta en abismo existencial», según describe la autora.

De la novela a la ópera: un proceso de cuatro años

Harwicz relató a LA NACION el origen de esta ambiciosa aventura, que comenzó en marzo de 2022. La propuesta inicial de adaptar una de sus novelas, como Degenerado, evolucionó hacia la creación de un libreto original. «¿Era para hacer una adaptación de una novela mía, siguiendo la tradición de otros autores? Habíamos pensado en Degenerado, que es compleja, es fuerte y que da mucho para la experimentación. Y hay un chivo expiatorio, ese paria social que nunca pasa de moda. Ya me había imaginado algo con coros. Finalmente, propusieron algo más ambicioso, que no estaba en mis planes: escribir una ópera de cero. Ahí empezó la aventura”, explicó la escritora, quien asistirá a todas las funciones antes de regresar a Francia.

El proceso creativo fue un trabajo «muy sinfónico» y colaborativo. Harwicz escribió el libreto en su totalidad antes de que Strasnoy compusiera la música. Aunque sin saber leer partituras, la autora intentó «adivinar» la música a medida que escribía, guiada por las indicaciones del compositor sobre posibles arias o coros. Luego, la puesta en escena con Pensotti y la escenografía de Mariana Tirantte se fueron incorporando, un contraste con la soledad habitual de la escritura de novelas. «En la ópera hay que aceptar la intervención dramatúrgica del puestista; en una novela si venís y me corregís la página 83, te corto la mano. Pero acá es casi ley», bromeó.

El amor destructivo y la obsesión literaria

El argumento de Dementia, aunque no planeado, se vincula fatalmente con el mundo de las novelas de Harwicz. La obra explora la «demencia del amor» y el «amor destructivo», siguiendo la línea de «grandes heroínas» literarias y operísticas que se inmolan por la pasión. «Sigo en la línea de las mujeres que van hacia la destrucción directa; que aman tanto, celan tanto, ambicionan tanto que se inmolan y terminan carbonizadas», afirmó Harwicz, confesando su inclinación por la grandilocuencia y el sentimentalismo de la ópera barroca y romántica.

Además del amor, la ópera aborda la cuestión literaria de forma obsesiva y neurótica, reflejando las etapas de un escritor: el deseo de escribir, el éxito y el abandono. Las tres escritoras en escena –la joven ambiciosa, la de fama consolidada y la que dejó de escribir– representan este arco vital. La pareja de ancianos, la preferida de Harwicz, encarna las codependencias destructivas, donde la falta de escritura de uno sabotea la labor del otro. La autora confiesa que Dementia es, en parte, una proyección de sí misma: «La que quería escribir, la que logró escribir. ¿Quién voy a ser yo en la tercera etapa?», se pregunta.

La obra también incluye tramas secundarias, como el misterio de la criada y el vecino pianista, un aprendizaje para Harwicz, acostumbrada a focalizar en una única trama principal en sus novelas. La elección de parejas de escritoras y traductores sirve para escenificar un juego de poder: «En una pareja, ¿quién depende de quién? ¿Quién va a morir antes? ¿Quién ama más?», son las preguntas que subyacen en la obra.

Nuevos proyectos y una mirada crítica a la cultura

Mientras disfruta del estreno de Dementia, Harwicz ya trabaja en una nueva novela con una protagonista mayor, anticipándose a su propia vida. También anunció la adaptación teatral de su novela Perder el juicio, que se estrenará en marzo en la avenida Corrientes, con dirección de Ciro Zorzoli y producción de Preludio, la compañía de Adrián Suar.

Respecto al panorama cultural actual, Harwicz se mostró escéptica:

No esperen de mí un rayo de esperanza. La globalización en el ámbito cultural, en el campo de la cultura, hace que a veces no me dé cuenta si estoy en Montreal, en Guadalajara, en Buenos Aires o en Madrid. La cultura está absolutamente supeditada a la política y la ideología.

Denunció una aparente diversidad que esconde «identidades sospechosas» y «alianzas bajo ideologías comunes». La escritora afirmó que siempre intenta «tomar riesgos» y evitar que «los que quieren invisibilizar o sacar de la cultura a determinadas personas no lo logren».

Finalmente, Harwicz reveló un dato sorprendente: nunca fue invitada a la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, a pesar de publicar sus obras en Argentina desde siempre. Se mostró abierta a participar si la invitan, «porque si bien es lejos y es costoso, vengo», sentenció.

Para agendar

Dementia. Martes, jueves y sábado, a las 20, en el Teatro Colón (Libertad 621).

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