Discurso de Javier Milei: «Hay una alianza implícita entre la izquierda radical y el terrorismo islamita»
El presidente Javier Milei fue el orador principal este lunes en el primer plenario de la Alianza Internacional para la Memoria del Holocausto (IHRA), evento que tuvo lugar en el Hotel Sheraton del barrio de Retiro. En un encendido discurso, el mandatario alertó sobre el futuro de Occidente y afirmó la existencia de una “alianza implícita entre la izquierda radical y el terrorismo islamita”.
Durante su intervención en el encuentro, que se realizó bajo el lema «Expandiendo las fronteras de la memoria», Milei calificó a Israel como el “bastión de Occidente” y sostuvo que “si Israel cayera, luego viene Occidente”. Argumentó la necesidad de defender la posición de Israel “desde un lugar moral porque es una causa justa”, pero también desde una perspectiva “utilitaria” para aquellos que no lo vean como una causa moral.
La denuncia de una «alianza implícita»
Fue en este contexto que el Presidente denunció la “alianza implícita entre la izquierda radical y el terrorismo islamita”, a la que describió como el “vector contemporáneo del antisemitismo”. Según Milei, el hilo conductor que une a ambos sectores es el “odio a la civilización occidental”, y la proliferación del antisemitismo funciona como “el canario en la mina de la decadencia”. Ante esta situación, reclamó que la lucha contra el antisemitismo quede explícitamente vinculada a la lucha contra el terrorismo.
Milei también advirtió que la región “no está inmunizada frente al odio” y subrayó que el objetivo central de su presidencia es construir conciencia “antes de que la indiferencia vuelva a abrirle espacio a la intolerancia”. “El silencio frente al crecimiento del antisemitismo no es una opción”, enfatizó, y pidió que las palabras se transformen en acciones con “voluntad política y compromiso real”.
El mandatario consideró que “el ataque terrorista de Hamas el 7 de octubre fue un punto de inflexión que hizo innegable lo que muchos preferían ignorar: el espectro del odio sigue tan vivo como nunca, y no se va a detener en su misión de destruir al judaísmo y a Occidente todo”. Citando una referencia talmúdica, afirmó que combatir el odio al pueblo judío “no es solo defender a un pueblo, es defender la moral que está en la base de nuestra civilización”. Además, sostuvo que, a 81 años del fin de la Segunda Guerra Mundial, el antisemitismo global “no retrocedió, tan solo se reorganizó”.
Argentina y la presidencia de la IHRA
Argentina preside este año la IHRA, una organización internacional conformada por más de 40 países. Durante el acto, en el que estuvieron presentes el jefe de Gabinete, Manuel Adorni; el canciller Pablo Quirno; la secretaria general del organismo, Michaela Küchler, y el empresario Marcelo Mindlin, Milei anunció que la Cancillería impulsará una iniciativa para resguardar y facilitar el acceso a los archivos vinculados con el Holocausto y la Segunda Guerra Mundial.
La Presidencia argentina de la IHRA refleja un compromiso que nuestro país sostiene desde hace décadas con la memoria del Holocausto, la educación y la lucha contra el antisemitismo. La valiente decisión del presidente Javier Milei de asumir este desafío ratifica ese camino y proyecta al mundo una política de Estado construida a lo largo de generaciones. En un contexto en el que el antisemitismo y los discursos de odio vuelven a ganar espacio, esta responsabilidad cobra una relevancia aún mayor.
Así lo afirmó Marcelo Mindlin, presidente de la IHRA y del Museo del Holocausto de Buenos Aires. Argentina se convirtió en el primer país latinoamericano en presidir la IHRA, lo que el jefe de Estado calificó como un “orgullo profundo” para la Nación. Milei había anunciado esta decisión en enero pasado, durante la conmemoración del Día Internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto, y señaló que la presidencia representa “la materialización de una decisión histórica” adoptada desde el inicio de su gestión. El Presidente concibió esta presidencia como una oportunidad histórica para que América Latina tome partido en lo que denominó “esta disputa civilizatoria” y se eleve “en el gran concierto de las naciones haciendo honor a su tradición de lucha por los derechos humanos”.

