Caso Palermo Chico: Marcelo Porcel fue a Luján tras la confirmación de su procesamiento por abuso
Marcelo Porcel, empresario acusado de abuso sexual y corrupción de menores, fue filmado en las últimas horas en la Basílica de Luján, generando revuelo en redes sociales. La aparición se produce tras la confirmación de su procesamiento por parte de la Justicia, en una causa que lo vincula con al menos diez adolescentes, compañeros de sus hijos en el Colegio Palermo Chico.
La Sala IV de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional, integrada por los jueces Ignacio Rodríguez Varela, Julio Marcelo Lucini y Hernán López, rechazó la apelación de la defensa el jueves pasado. De esta manera, ratificaron el procesamiento dictado previamente por el magistrado Carlos Bruniard, en una causa en la que interviene el fiscal Pablo Turano.
Medidas de restricción y demoras en su aplicación
El tribunal de alzada impuso una serie de obligaciones que Porcel debe cumplir para mantener su libertad durante el proceso. Entre ellas, se destaca la prohibición de ausentarse de su domicilio por más de 24 horas sin autorización judicial. Además, se ordenó la «inmediata colocación de un dispositivo permanente de rastreo y geolocalización» –conocido como tobillera electrónica– y la entrega a las víctimas de dispositivos duales de alerta ante posibles violaciones de las restricciones de acercamiento ya vigentes.
Fuentes judiciales consultadas por LA NACION explicaron que si bien la colocación de la tobillera electrónica ya fue solicitada, no se concreta de manera instantánea. En la misma línea, desde el Ministerio de Seguridad porteño indicaron que están «a la espera de las instrucciones del juzgado que interviene en la causa» para proceder con la instalación del dispositivo y el monitoreo.
Respecto a la visita de Porcel a Luján, las mismas fuentes aclararon que «no tiene restringida la libertad ambulatoria siempre que no se ausente de su domicilio por más de 24 horas sin autorización». Subrayaron que «no hay incumplimiento en que vaya a donde quiera mientras respete las prohibiciones de contacto con las víctimas».
Reclamo de prisión y fundamentos del procesamiento
En la audiencia ante el tribunal de alzada, tanto las querellas como la fiscalía y la asesora de menores coincidieron en reclamar la detención de Porcel, insistiendo en que el acusado sea llevado tras las rejas. Incluso, siete de las diez víctimas presentaron cartas a los camaristas Rodríguez Varela, López y Lucini, pidiendo la prisión del hombre que los denunciaron.
En su fallo, los jueces del tribunal de alzada destacaron que los hechos investigados exhiben «notas comunes que no es posible soslayar» y que las conductas atribuidas a Porcel deben ser analizadas «de manera conjunta». Según informaciones del sitio www.fiscales.gob.ar de la Procuración General de la Nación, los magistrados sostuvieron que esto evidencia «la unidad de acción exhibida en la fuente de captación de los niños y de oportunidad de desplegar en el trato con ellos el designio sexual abusivo».
Los jueces remarcaron que los adolescentes eran compañeros de colegio de los hijos del imputado y concurrían frecuentemente a sus domicilios. En este contexto, consideraron acreditado, con el grado de probabilidad exigido para esta etapa procesal, que el empresario desplegaba «un entramado de relaciones y vínculos, naturalmente signado por una inexorable asimetría», valiéndose de su posición económica y de confianza para captar a las víctimas.
El imputado se valía como una estratagema de manipulación de la impostura de exhibirse como un igual.
Así lo afirmaron los jueces, quienes describieron un escenario en el que Porcel ofrecía dinero, alcohol, regalos y actividades recreativas a los adolescentes, al tiempo que promovía situaciones de exhibición corporal, masajes y conductas de contenido sexual.

