Campaña de trigo: Nidera advierte que el manejo inteligente es clave ante los costos ajustados
Con la campaña de trigo en marcha, el sector agropecuario se enfrenta a un escenario de costos ajustados que exige decisiones precisas. En este marco, un informe de Nidera advierte que, más allá de las dificultades económicas, el trigo sigue siendo una pieza clave dentro del sistema productivo argentino. La diferencia, según cuatro especialistas de la firma, radica en un manejo inteligente y eficiente.
Desde diversas regiones productivas del país, los referentes de Nidera coinciden en la importancia estratégica del trigo. Ante un contexto complejo, la clave no es abandonar la tecnología, sino utilizarla con inteligencia. “Si lo vas a hacer, hacelo bien”, resumen los expertos, enfatizando la necesidad de optimizar cada inversión.
Manejo fino: variedades, nutrición y sanidad
Luis Cardinale, referente de Nidera en el centro de Santa Fe, subraya:
“El trigo forma parte de un sistema y está demostrado que los más equilibrados y diversos son también los más estables frente a escenarios adversos”.
Esta perspectiva integral es fundamental, especialmente en un momento donde el manejo fino cobra especial protagonismo.
La elección de variedades, el respeto por las fechas óptimas de siembra, la nutrición y la sanidad son herramientas clave que potencian cada peso invertido, según el informe. La genética, por ejemplo, no solo define potenciales de rendimiento, sino también la dependencia en el uso de insumos. Atilio Viale, desde el norte de Buenos Aires, destaca materiales como Baguette 610 por su aporte sanitario, que contribuye al equilibrio entre potencial productivo, calidad y comportamiento frente a enfermedades, lo que se traduce en menores costos por tratamientos.
La nutrición emerge como otro de los grandes ejes de la campaña. Si bien el nitrógeno es determinante para altos rendimientos, los especialistas remarcan la importancia de administrar riesgos y adaptar estrategias. Viale recomienda:
“Una alternativa es particionar la fertilización en diferentes momentos del cultivo. Eso permite minimizar riesgos y evitar comprometer toda la inversión desde el inicio de la campaña”.
Perspectivas regionales: del sudeste bonaerense a Córdoba
En el sudeste bonaerense, una zona históricamente triguera, las perspectivas se mantienen positivas gracias a la humedad acumulada y al potencial productivo. Sin embargo, el foco está puesto en prácticas de manejo de “costo cero” que pueden generar grandes diferencias. Martín Pascualetti, del sudeste de Buenos Aires, enfatiza:
“Hay decisiones de costo cero que siguen siendo fundamentales. La fecha de siembra es una de ellas y determina gran parte del potencial del cultivo”.
En el centro de Santa Fe, la mirada se extiende a preservar el sistema productivo completo. Allí, el trigo no se evalúa de forma aislada, sino por su impacto dentro de la secuencia trigo-soja. Cardinale señala:
“El desafío es no mirar al trigo como un cultivo aislado. Hay que pensar en toda la secuencia productiva y en cómo las decisiones de hoy impactan en los cultivos que vienen después”.
En Córdoba, a pesar de la incertidumbre inicial generada por los altos costos, el movimiento comercial indica que muchos productores priorizan el cultivo por su aporte agronómico. Irene Muñoz, referente en la provincia, explica:
“Quizás se ajusten algunas decisiones, pero no vemos una caída importante de superficie porque el productor entiende el valor del trigo dentro de la rotación”.
Finalmente, en regiones como el Litoral, donde los márgenes son aún más estrictos, se observa una postergación de algunas inversiones, pero sin resignar superficie. Mariano Iocco, responsable en esa región, concluye:
“Hoy los márgenes son complejos, pero muchos productores priorizan mantener el área y sostener el orden productivo que les da la rotación”.
El mensaje final de Nidera es claro: las estrategias pueden cambiar y las inversiones ajustarse, pero para todos, hacer trigo sigue siendo importante, y la diferencia está en hacerlo bien.

