Estrategia electoral: la paridad en el voto y el rol clave de los moderados en Argentina
La política argentina se encuentra inmersa en una profunda reflexión estratégica, donde la paridad virtual entre las principales fuerzas electorales y la creciente relevancia del voto moderado emergen como ejes centrales. Lejos de las discusiones superficiales o los enfrentamientos digitales, la clave para construir un resultado electoral sólido reside en el diseño estratégico de los dirigentes, quienes buscan representar a los bloques que, en las últimas elecciones, se repartieron el voto con resultados muy cercanos al empate.
El escenario actual, con un 41% de apoyo para el voto no peronista identificado con Javier Milei desde 2023 y un 34% inamovible para el peronismo, dibuja una virtual paridad que alimenta la incertidumbre en indicadores clave como el riesgo país. En este contexto, el protagonismo del voto de centro, ese universo de moderados a menudo subestimado, se vuelve decisivo. Estos electores, lejos de ser indecisos, son los dueños del voto más pensado y, en última instancia, definitorio.
El voto moderado: una constante en los triunfos peronistas y el desafío del no peronismo
La historia electoral argentina reciente demuestra que, para alcanzar resultados exitosos, incluso las expresiones más polarizadas debieron acercarse al centro. El peronismo, a lo largo de décadas de triunfos, incorporó aliados o candidatos moderados. Desde Eduardo Duhalde, quien armó un gobierno de coalición con radicales, hasta Néstor Kirchner con Daniel Scioli en la fórmula, o Cristina Kirchner con figuras como Julio Cobos, Amado Boudou y Alberto Fernández, la moderación fue un factor clave. Las derrotas de 2015 y 2023 también hubieran sido más pronunciadas sin la presencia de moderados en las fórmulas.
En este sentido, la reciente exposición de Miguel Pichetto y Ernesto Sanz en el Club Político Argentino ofreció una valiosa perspectiva. Sanz, artífice de Juntos por el Cambio en 2015, propone replicar el método de sumar fracciones dispares. Para 2027, visualiza una plataforma basada en equilibrio fiscal, conducta republicana y un programa de desarrollo, capaz de representar a una «mayoría huérfana». Sin embargo, advierte sobre la dificultad de este armado ante un ecosistema político dividido en solo dos espacios, lo que obliga a ese votante a «refugiarse en techo ajeno».
¿Polarización inevitable o espacio para un tercer actor?
Miguel Pichetto, por su parte, anticipa un 2027 de polarización que considera «inevitable». Argumenta que será muy difícil construir un espacio que exprese un republicanismo o un centro económico. Aunque respeta la visión de Sanz, Pichetto cree que la realidad política argentina actual, influenciada por las redes, conduce a un escenario de fuerte polarización donde el centro se ha diluido.
Esta dicotomía entre la búsqueda de un centro moderado y la fatalidad de la polarización marca la agenda de las principales fuerzas. En el peronismo, la necesidad de mejorar las certezas impulsa una serie de encuentros. El interbloque de senadores del PJ y sus aliados, por ejemplo, se reunirá esta semana con la misión de escuchar diagnósticos provinciales y armar un mapa electoral que impida la «balcanización» de la política. La unificación de fechas provinciales y nacionales, y la posibilidad de acoplar listas de diversas categorías, son objetivos compartidos tanto por el oficialismo como por el peronismo, aunque la oposición del no peronismo se resiste a estas reformas.
El desacople de fechas y los movimientos en el PRO
La tendencia de los caciques locales a desacoplar las elecciones provinciales de las nacionales ha potenciado el valor de la territorialidad y hoy «lastima al peronismo». En 2023, esta estrategia desmovilizó al peronismo en las provincias, aisló lo local de lo nacional y permitió el avance de La Libertad Avanza en distritos donde Javier Milei no había hecho campaña.
Del lado del PRO, Mauricio Macri se reunirá el viernes con militantes y dirigentes del Litoral, incluyendo un almuerzo con Rogelio Frigerio, gobernador de Entre Ríos y posible candidato presidencial del PRO. Frigerio, reconocido por su capacidad de negociación, se perfila como uno de los dirigentes del PRO con mejor relación con el gobierno de Milei. En paralelo, Macri impulsa la estrategia «Próximo paso», que instruye a los dirigentes a fortalecer el partido y disputar espacios a La Libertad Avanza, bajo la premisa de que el gobierno de Milei es una «transición» para el plan iniciado en 2015. Esta visión, compartida por Ernesto Sanz, sugiere que Milei debería terminar su mandato y dejar la conducción del Estado al PRO para asegurar la continuidad del plan.
Este complejo entramado de estrategias, visiones y movimientos internos perfila un escenario político dinámico, donde la búsqueda de mayorías y la representación de los moderados serán determinantes para el futuro electoral de Argentina.

