Críticas de Norma Morandini a Milei por los ataques a la prensa: «El Presidente no es un ciudadano más»
La periodista y exsenadora nacional Norma Morandini cuestionó duramente los ataques del presidente Javier Milei a la prensa, afirmando que el mandatario «no es un ciudadano más» y que sus palabras tienen «consecuencias políticas». Morandini equiparó la situación actual con el hostigamiento al periodismo vivido durante el gobierno de Cristina Kirchner, señalando una preocupante continuidad en el desprecio hacia la función de control de los medios.
En su análisis, Morandini se refirió a la situación como un «absurdo» desde la perspectiva filosófica de Albert Camus. Para la periodista, el absurdo reside en la tensión entre la búsqueda de un sentido ético para la vida –en este caso, la prensa como pilar democrático– y la indiferencia del mundo. Sostuvo que es «absurdo que un presidente constitucional no siga la partitura constitucional» que lo llevó al poder, la cual garantiza la libertad de prensa y protege el trabajo periodístico.
El «silencio» de la política y los medios
Morandini también criticó el «silencio de gran parte de la política, como de muchos periodistas», a quienes les atribuye una razón de ser en el mismo sistema democrático que hoy ven amenazado. Señaló que «sin política no hay democracia y sin libertad de prensa no hay periodistas», y lamentó que muchos «toleran lo que ayer condenaron» por «beneficios personales o partidarios». A su vez, interpeló a quienes hoy se «escandalizan por el atropello constitucional» sin reconocer «el mismo desprecio que mostraron cuando gobernaron».
La periodista enfatizó que, en una democracia, el periodismo «no gobierna, no legisla, pero sí vigila a quienes gobiernan, legislan y toman decisiones en nuestro nombre». Subrayó la responsabilidad y el rigor que los medios deben ofrecer a la ciudadanía en la búsqueda de la verdad, especialmente en tiempos donde esta se «relativiza».
Diferencias entre expresión personal y función presidencial
La exsenadora diferenció la expresión personal de un ciudadano común de la de un presidente. Si bien Milei tiene derecho a su expresión, Morandini afirmó que «no es un ciudadano más» y que sus actos y palabras tienen «consecuencias políticas». Recordó el «igual rechazo a la prensa» cuando la expresidenta Cristina Kirchner «hostigaba al periodismo» desde el atril oficial, un legado que, lejos de corregirse, se ha visto potenciado por las redes sociales.
«Llevamos ya demasiados años en los que se naturalizaron como normales esos absurdos que distorsionaron el sentido ético de la libertad de prensa, envenenaron las palabras y confunden la libertad de expresión, la que circula por las redes, con el carácter institucional de la libertad de prensa, protegida constitucionalmente por su función de contralor del poder.»
Morandini instó a la prensa a seguir preguntando, investigando con rigor y honrando la palabra, a pesar de la precariedad del oficio y el hostigamiento del poder. Concluyó con una referencia a la figura de Sísifo de Camus, simbolizando la eterna lucha del periodismo por la verdad y la vigilancia, aunque la piedra de la mentira y los intentos de censura vuelvan a caer.

