Economía

Maquinaria agrícola: alertan que cientos de tractores importados no se patentan y distorsionan el mercado

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La industria de la maquinaria agrícola atraviesa un escenario complejo en el que, pese al impulso de la última campaña agrícola y la mayor disponibilidad de financiamiento, la actividad no logra consolidar la recuperación esperada. En este contexto, los fabricantes agrupados en la Asociación de Fábricas Argentinas de Tractores y otros Equipamientos Agrícolas e Industriales (AFAT) encendieron las alarmas por la fuerte presencia de unidades importadas que no quedan registradas en las estadísticas oficiales, lo que distorsiona la lectura del mercado local y perjudica la planificación industrial.

Efecto informalidad: unidades que no ingresan a la estadística

Según remarcan desde la entidad empresarial, el problema se concentra de manera prioritaria en tractores de baja potencia utilizados para la horticultura y la fruticultura, provenientes en su mayoría de países asiáticos. A diferencia de las cosechadoras o pulverizadoras, que requieren circular habitualmente por rutas y caminos para trasladarse entre campos —por lo que se patentan en su casi totalidad—, los tractores suelen descargarse directamente en los establecimientos rurales y permanecer allí durante toda su vida útil. Esta particularidad dificulta los controles del Estado sobre el cumplimiento del trámite registral.

De acuerdo con datos de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (Acara) y la Dirección Nacional de los Registros Nacionales de la Propiedad del Automotor (DNRPA), en el primer semestre de 2026 se patentaron 2.544 tractores, lo que representa un descenso del 2,9% en comparación con el mismo período del año anterior. Sin embargo, estas cifras no reflejarían la totalidad del movimiento comercial real.

“Cuando hablamos de la industria producida en la Argentina vemos una caída muy importante. Pero cuando incorporamos el tractor importado entendemos que el mercado está mantenido. Los tractores de origen asiático han entrado con números muy elevados. Más del 80% no se patenta”, explicó Carlos Palmieri, presidente de AFAT.

Desde ACARA coincidieron con el diagnóstico al señalar que “lo que no se patenta no se ve”. La entidad estimó que durante 2025 ingresaron al país casi 4.000 tractores de origen chino que no quedaron asentados formalmente, por lo que el mercado total habría alcanzado entre 8.800 y 9.300 unidades, una cifra sustancialmente superior a la que arrojan las planillas de registración automotor.

Frenos de planta e incertidumbre en las fábricas locales

Aclarando que la pretensión de la cámara no es restringir las importaciones sino exigir condiciones equitativas de competencia regulatoria e impositiva, en AFAT sostienen que la falta de datos certeros impacta de manera directa en la toma de decisiones. Las plantas de producción necesitan encargar componentes como motores o transmisiones con seis meses de anticipación o más, además de estructurar turnos y niveles de inventario. La distorsión informativa genera un marco de incertidumbre que ya se traduce en modificaciones de planes de trabajo.

Según estimaciones de la cámara, los volúmenes de producción nacional arrastran una caída cercana al 30%. Frente a este panorama, algunas industrias locales ya aplicaron paradas de planta y reducciones de turnos, mientras que las filiales de compañías multinacionales deben defender ante sus casas matrices la viabilidad de mantener la fabricación en el país frente a la opción de importar directamente.

El reclamo por el IVA y la digitalización del trámite

En paralelo con la brecha de patentamientos, la entidad mantiene conversaciones con el Gobierno por el denominado saldo técnico del IVA. Este descalce se produce porque los fabricantes compran sus insumos con una alícuota del 21%, pero venden la maquinaria final gravada al 10,5%. La diferencia genera créditos fiscales cuya devolución se demora, transformándose en un costo financiero directo para las empresas.

Tras una serie de encuentros con la Subsecretaría de Ingresos Públicos, el sector busca una solución de carácter administrativo que acelere la devolución de esos fondos. Asimismo, los fabricantes solicitaron avanzar en la digitalización del patentamiento de maquinaria agrícola —que actualmente sigue tramitándose en formato papel—, aunque las autoridades estimaron que la implementación del sistema digital demandará entre uno y dos años.

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