Lácteos: récord de exportaciones, pero los tambos sufren caída de rentabilidad y presión financiera
CÓRDOBA.– La lechería argentina atraviesa una paradoja que profundiza la brecha entre la industria y los productores primarios. Mientras las exportaciones de lácteos alcanzaron niveles récord y la producción volvió a crecer con fuerza, los tambos enfrentaron en el primer trimestre del año una marcada caída de rentabilidad, menor participación en el negocio y una creciente presión financiera.
Un informe elaborado por los economistas Juan Manuel Garzón y Franco Artusso, del Ieral de la Fundación Mediterránea, revela que la cadena láctea logró el mayor volumen exportado para un comienzo de año en lo que va del siglo. Medidas en litros de leche equivalentes, esas operaciones absorbieron 268 millones de litros mensuales entre enero y marzo, lo que representa un aumento del 16% en la comparación interanual. El trimestre acumuló el equivalente a más de 800 millones de litros.
Esta mejora se apoyó en mayores envíos de leche en polvo, quesos, manteca y otros derivados, en un contexto de recuperación productiva tras el impacto climático y económico que afectó al sector en 2024. La salida exportadora representó en torno del 30% de la leche cruda producida, consolidando su rol clave en el destino de la producción nacional.
La producción de leche cruda promedió 889 millones de litros mensuales durante el trimestre, con un alza interanual del 9,4%. Incluso, este volumen quedó 5,4% por encima del promedio histórico de los primeros trimestres del período 2000-2024. Este repunte permitió recomponer parcialmente la oferta interna, que venía de tocar mínimos históricos en 2025, pero al mismo tiempo generó mayor presión sobre el equilibrio de precios en la cadena.
Caída del precio y participación del tambo
En contraste con el auge exportador, el productor primario experimentó un fuerte deterioro en sus ingresos. En el primer trimestre, el precio promedio de la leche cruda fue de $514 por litro. Medido a valores constantes, resultó 19% inferior al de un año atrás y también 19% menor al promedio histórico de los últimos 20 años.
En dólares constantes, el productor recibió en promedio US$0,35 por litro, un 22% menos que en igual período de 2025. La caída viene prácticamente sin interrupciones desde mediados de 2024. Aunque en los últimos meses apareció cierta recuperación parcial en dólares, el deterioro real del precio sigue siendo profundo. En abril, lo recibido por los tambos todavía estaba 18% real abajo que un año atrás.
Además, la participación del productor primario en el valor final de una canasta de productos lácteos cayó a 23,2% en abril, el nivel más bajo de la última década. Históricamente, este indicador rondaba el 28%. Este dato refleja que el precio de la materia prima cayó mucho más fuerte que el precio final pagado por los consumidores. Entre marzo de 2025 y el mismo mes de este año, los lácteos en góndola bajaron 11% en términos reales, mientras que la reducción de lo que recibe el productor fue del 18%.
Según los indicadores de OCLA-INTA, la rentabilidad promedio de la actividad tambera se ubicó en -0,9% en marzo; fue el quinto mes consecutivo en terreno negativo y el peor marzo de la última década. Un año atrás, la rentabilidad era positiva en 3,7%.
Mejora industrial y preocupación por la deuda
Del lado industrial, la situación muestra una mejora. El margen bruto exportador para leche en polvo entera promedió 22,7% durante el trimestre, por encima del 13,2% registrado un año antes. Esta mejora no respondió tanto a una suba fuerte de precios internacionales como a un fenómeno interno: el precio pagado al productor cayó más que el precio de exportación (19% versus 12%).
De todos modos, el sector industrial advierte que esos márgenes son brutos y todavía deben absorber costos energéticos, logística, procesamiento, amortizaciones, financiamiento y gastos comerciales. Otro foco de preocupación es que la deuda bancaria de los tambos volvió a ubicarse en la zona más alta de la serie histórica. Al cierre del primer trimestre, el saldo era de $478.401 millones (unos 970 millones de litros de producción).
La cifra equivale al 8,2% de toda la producción nacional anual, un nivel comparable con los máximos observados entre 2015 y 2018. Además, empeoró la calidad de la cartera. La irregularidad crediticia trepó a 4,7%, más del doble del promedio histórico del sector. El fenómeno golpea especialmente a Córdoba y Santa Fe, donde la morosidad alcanza 6% y 5,7% respectivamente.

