Crimen de Diego Fernández Lima: un nuevo rastrillaje no aportó datos relevantes a la causa
“Nada de interés para la investigación”. Con esta frase, una fuente judicial calificada resumió el resultado de la reciente excavación llevada a cabo por especialistas del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF). Las tareas se realizaron en el jardín de la casa de Avenida Congreso 3742, en Coghlan, donde el 20 de mayo del año pasado se encontraron los restos de Diego Fernández Lima, el adolescente de 16 años desaparecido el 26 de julio de 1984.
Las nuevas excavaciones fueron ordenadas por el juez nacional en lo criminal y correccional Alejandro Litvack, a pedido del fiscal Martín López Perrando, a cargo de la investigación. La propiedad es aún habitada por Norberto Cristian Graf, excompañero de Fernández Lima en la escuela secundaria y persona que estuvo bajo sospecha en la causa.
El operativo y el único hallazgo
Las tareas comenzaron a las 10 de la mañana y contaron con la presencia de especialistas del EAAF, personal de Gendarmería Nacional y detectives de la División Homicidios de la Policía de la Ciudad. También estuvieron presentes los abogados Tomás Brady y Hugo Wortman Jofré, quienes representan a la familia de la víctima.
“Mientras los especialistas hacían el análisis del terreno apareció un tortuga, que invernaba en el jardín”, dijo, a modo de color, una fuente que estuvo presente en la excavación.
Este hallazgo, anecdótico, fue el único “nuevo” en un rastrillaje que buscaba aportar más elementos a una investigación que ya lleva casi un año desde el descubrimiento del cuerpo.
El inicio del caso: restos óseos en una obra
El caso salió a la luz cuando la Policía de la Ciudad recibió el alerta de obreros que trabajaban en una construcción en Avenida Congreso 3748. Mientras excavaban para fundar cimientos, encontraron restos óseos. En ese lote había un chalet que, a principios de siglo, fue alquilado por el músico Gustavo Cerati a la artista plástica Marina Olmi.
La propiedad fue demolida para la construcción de un edificio, y los albañiles trabajaban sobre la medianera que linda con el fondo del inmueble de Congreso 3742. Tras el hallazgo, el fiscal López Perrando convocó a especialistas del EAAF debido a la antigüedad de los restos, que requerían métodos especiales de análisis. El 29 de mayo, el EAAF realizó una “intervención arqueológica” en la escena.
Mariella Fumagalli, directora para Argentina del EAAF, explicó en su momento que buscaron “indicios para determinar la fosa original donde fue enterrado el cuerpo”. La mayoría de los 150 fragmentos óseos fueron levantados por peritos de la Unidad Criminalística Móvil (UCM) de la Policía de la Ciudad. El EAAF recolectó elementos asociados como una etiqueta de ropa marca UFO, una media y cuero que podría haber sido parte de botas. La Policía ya había secuestrado un reloj y una corbata azul.
Mediante una “lectura y limpieza arqueológica”, los peritos del EAAF estimaron que la fosa tenía 60 centímetros de profundidad, 1,20 metros de largo y aproximadamente 60 centímetros de ancho. “La evidencia nos permitió inferir que el foso está situado en el lote de la avenida Congreso 3742”, detalló Fumagalli. La cercanía con la casa que había alquilado Cerati fue clave para la difusión del caso y generó la “señal de alarma” para la familia de Diego.
La identificación de Diego Fernández Lima
El EAAF elaboró un perfil biológico de los fragmentos óseos para determinar sexo, edad estimada al momento de la muerte, estatura y posibles lesiones. En ese momento, la familia de Diego Fernández Lima se comunicó con la fiscalía y el EAAF, ya que la información mediática sobre los huesos hallados en la casa vecina a la de Cerati les generaba sospechas.
Se le tomó una muestra de sangre a la madre de Diego, Bernabella Lima, de 87 años. El resultado fue un “match”: el adolescente desaparecido en julio de 1984 había sido asesinado y enterrado en el jardín de la casa de Coghlan. Desde ese momento, Graf, apodado “Jirafa” en su adolescencia, quedó bajo sospecha. Aunque fue sobreseído inicialmente por el juez Litvack, la Cámara del Crimen revocó esa decisión y ordenó continuar la investigación.

