Conflicto por obras en Santa Catalina: la Ciudad anunció un acuerdo, pero el párroco lo desmiente
La tensión crece en torno a las obras de peatonalización en la calle Viamonte, en el microcentro porteño, que afectan el entorno de la histórica Iglesia de Santa Catalina de Siena. Mientras el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires anunció esta tarde un acuerdo para reabrir el templo y retomar parcialmente los trabajos, el cura rector, Gustavo Antico, desmintió categóricamente haber alcanzado un consenso.
Según un comunicado del Ministerio de Espacio Público porteño, se determinó que el edificio de 1745 no presenta riesgo estructural, lo que permitiría su reapertura esta semana. Además, se habría acordado un monitoreo conjunto para evaluar el impacto de las obras. Sin embargo, Antico afirmó a LA NACION que solo hubo un «comienzo de conversación» y que no está de acuerdo con la reanudación de los trabajos. «No me corresponde a mí decir si la obra sigue o no. Yo voy a seguir velando por el bien y monumento. Fue preventivo y de sentido común pedir que se pare la obra. Sabemos que el monumento histórico está afectado. También sabemos que no hay riesgo estructural de derrumbe, pero eso no significa que no haya daños. No sabemos cómo ni cuando se van a reparar, pero sobre todo queremos impedir que los daños sean mayores», declaró.
Medida cautelar vigente y reclamo de defensores del patrimonio
Desde hace diez días, la Iglesia de Santa Catalina permanece cerrada al público luego de que las autoridades eclesiásticas denunciaran que las obras en Viamonte habían provocado decenas de grietas en el inmueble, que carece de cimientos. Ante esta situación, el rector comenzó a celebrar misas en el atrio, al aire libre, y colocó carteles que advertían sobre un «riesgo estructural».
La controversia se agrava por una medida cautelar vigente, interpuesta por la agrupación Basta de Demoler y resuelta por la Justicia el viernes pasado. Esta medida ordena la suspensión de las obras de peatonalización en la calle Viamonte, entre San Martín y Reconquista, específicamente en la altura 400, y prohíbe todo trabajo que pueda dañar la puerta, el muro adyacente y sus cimientos del templo. «No pueden iniciar la obra porque hay una medida cautelar vigente y no la pueden violar», señaló María del Carmen Usandivaras, miembro de Basta de Demoler.
La jueza María Alejandra García, en su resolución, exige al Gobierno porteño verificar las condiciones del muro y elaborar un informe técnico sobre si las vibraciones de la maquinaria o la rotura del pavimento han alterado las condiciones del muro y la puerta. Desde la Ciudad, no obstante, se informó que se retomarán los trabajos en la esquina de Reconquista y Viamonte y hacia mitad de cuadra, argumentando que la medida judicial solo alcanza la zona cercana al templo y que el tránsito permanece cortado.
El megatemplo mormón y el dictamen de la Comisión Nacional de Monumentos
El conflicto se entrelaza con el proyecto de edificación de un megatemplo mormón en la misma manzana. El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, incluso ofició misa desde el patio exterior de Santa Catalina para respaldar el reclamo contra las obras y el rechazo a la construcción mormona.
La Comisión Nacional de Monumentos emitió un dictamen de siete páginas, al que accedió LA NACION, desaconsejando la construcción del edificio previsto por la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (Ijsud). El informe concluye que la obra «es incompatible con la preservación» del monasterio y su entorno, y recomienda «restringir la circulación vehicular» en la zona. Aunque no menciona las obras de peatonalización, esta última recomendación podría alinearse con la iniciativa del Gobierno porteño, aunque sin evaluar su impacto.
«En virtud del valor histórico, simbólico, arquitectónico, urbano, territorial, ambiental y arqueológico del conjunto Monasterio e Iglesia de Santa Catalina de Siena, considerando los riesgos y afectaciones sistemáticamente aportados por un corpus documental y legal, se dictamina que no resulta viable, ni recomendable autorizar nuevas construcciones, ni excavaciones en su entorno inmediato. Dichas intervenciones comprometerían la integridad del bien, vulnerarían la normativa vigente y afectarían de manera irreversible los valores patrimoniales que fundamentan su protección».
Por su parte, la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días se desvinculó de las grietas en Santa Catalina, afirmando que su proyecto aún no ha comenzado y que los estudios técnicos realizados no muestran afectación estructural, visual o de asoleamiento. Aseguraron que la futura obra contempla protocolos de preservación patrimonial y tecnología constructiva de nivel internacional, y que se construirá a más de 13 metros del eje divisorio del predio del monasterio.
Mañana al mediodía, Basta de Demoler convocó a un «cabildo abierto por Santa Catalina y una plaza para el microcentro» en la esquina frente al templo, invitando a todos los vecinos a participar. La convocatoria destaca: «Grietas en la Iglesia de Santa Catalina por la peatonalización de Viamonte; la Comisión Nacional de Monumentos advirtió que no es viable construir junto al monasterio centenario mientras el gobierno de la ciudad podría habilitar al lado la construcción de 26.000 m2».

