Argentina Salud: quién es Alberto Santarceri, el líder de la red de «médicos truchos» y «piratas del asfalto» en La Matanza
Alberto Rubén Santarceri, el hombre detrás de las siglas ARS que identificaban las ambulancias de la clínica Argentina Salud en González Catán, fue detenido como el presunto cabecilla de una compleja organización criminal. La banda, que operaba un sistema de medicina prepaga ilegal con falsos médicos y matrículas robadas, utilizaba esta fachada para lavar dinero proveniente de robos de mercadería bajo la modalidad de “piratas del asfalto”.
La investigación, que culminó con 13 allanamientos y 29 detenidos en diversas localidades de La Matanza, reveló que Santarceri y su clan familiar controlaban varias firmas vinculadas a servicios de salud, como ARS Salud SRL, ARGSS Salud Argentina SRL y Dios con Nosotros Centro Médico Cristiano SAS. Junto a Alberto Rubén Santarceri, también fueron aprehendidos su hijo Brian Marcelo Santarceri y Noelia Sofía Luna, quienes figuran en los registros de estas sociedades.
Según la información, Alberto Rubén Santarceri y Gabriel Musse, uno de sus principales colaboradores también detenido, habrían sido condenados por un homicidio en 2008. Ambos son señalados como los responsables de Argentina Salud, el epicentro de la red ilegal, ubicado en el kilómetro 28 de la Ruta 3.
De “piratas del asfalto” a la medicina ilegal
La investigación que destapó esta red de salud trucha se inició en febrero de este año, cuando el fiscal de La Matanza, Fernando Garate, convocó a detectives de la Policía Federal Argentina para desarticular una banda de piratas del asfalto. Durante casi tres meses, los investigadores recolectaron pruebas a través de videos, análisis de comunicaciones y publicaciones en redes sociales, logrando identificar a Santarceri como el líder de los robos de camiones de mercadería.
Al profundizar en los vínculos de Santarceri y Musse, la pesquisa reveló la existencia de otras dos empresas de salud en Virrey del Pino y Laferrere, además de la clínica principal en González Catán. Estas empresas, junto con farmacias sin habilitación, ofrecían servicios de salud a pacientes de zonas vulnerables de La Matanza, quienes pagaban cuotas mensuales de 40.000 pesos por una prestación que ahora se sabe era completamente ilegal.
Matrículas robadas y posibles homicidios
Durante los allanamientos, se detuvo a 29 personas, incluyendo a 11 que se identificaron como médicos con sellos y credenciales. Sin embargo, se descubrieron 286 sellos falsos con nombres de profesionales matriculados en la Ciudad de Buenos Aires, quienes no tenían conocimiento de que sus identidades eran utilizadas para recetar medicamentos, ordenar estudios o emitir certificados. Una cirujana plástica, por ejemplo, detectó que su sello aparecía en informes de accidentes de trabajo en La Matanza, donde nunca había ejercido.
La situación podría agravarse para algunos de los detenidos, ya que la aparición de familiares de pacientes fallecidos tras ser atendidos en la clínica trucha ha impulsado al fiscal Garate a considerar la imputación por homicidio por dolo eventual. Para confirmar esta sospecha, se requerirá la exhumación de cuerpos y peritajes que establezcan un nexo causal entre las muertes y la atención deficiente de los falsos profesionales. De confirmarse, la pena podría ascender de 8 a 25 años de prisión.
Entre los elementos secuestrados se encuentran 3200 historias clínicas, medicamentos valuados en 80 millones de pesos, 36 celulares, 84 computadoras y tres armas de fuego.
La sombra de un funcionario policial
La investigación también apunta a un nuevo personaje, aún no detenido, que podría explicar cómo la clínica ilegal operó durante seis años. Se trata de un funcionario con despacho en la Jefatura Departamental La Matanza, en Puente 12, quien, a pesar de presentarse como médico y firmar informes y licencias para policías, no posee título habilitante.
Este individuo, cuyo nombre se mantiene en reserva, estaría en pareja con la abogada de la nuera de Santarceri y se perfila como el nexo entre la clínica ilegal y algunos jefes policiales que habrían brindado protección a la banda.
“No es médico ni policía, pero firma informes de diagnóstico, usa uniforme y aparece como el nexo entre la clínica ilegal y algunos jefes policiales que habrían vendido protección a la banda que explotaba la clínica trucha.”

